La comunicación no verbal en tiempo de redes sociales

La comunicación no verbal en tiempo de redes sociales

En tiempos dónde la mayor parte de nuestro contacto con el mundo exterior se ha vuelto digital, me surge una gran interrogante: si la comunicación no verbal ocupa el 65% del impacto e implicaciones de un mensaje… ¿a dónde va éste impacto cuándo nos comunicamos por correo electrónico, mensaje de texto o expresamos nuestro sentir en redes sociales?

La comunicación no verbal fue la primera forma de comunicación entre los seres humanos, lleva prácticamente el mismo tiempo de existencia que las personas mismas y hay cientos de investigadores que se han dedicado a estudiarla, pero ahora, dichos estudios parecen casi obsoletos con la evolución de los medios y los mensajes que transmitimos.

Y pudieran contestarme que para eso existen los emoticones, el video o los mensajes de voz, pero siendo realistas, cualquiera de las anteriores sigue sin llenar el hueco. Yo mismo he mandado algún mensaje sarcástico y para no leerme tan grosero he cerrado con un “jaja” o algún emoticón simpático, también he mandado un “no te preocupes” con la cara enrojecida por la sangre hirviendo en mi cabeza por el coraje y si hablamos de video, por más que lo intente y por más entrenado que esté uno para habar frente a una cámara, aunque esta sea la del celular o la computadora; jamás me siento natural al 100%.

Muchas empresas han empezado a sustituir las entrevistas de reclutamiento personales por videoconferencias y concuerdo con que es un método para reducir tiempo y probablemente esfuerzo de ambas partes, pero la manera en que alguien se desenvuelve frente a nosotros, la dirección de su mirada, los movimientos de su rostro y cuerpo e incluso el olor que despide nos dicen mucho más respecto de esa persona que las respuestas mismas. He conocido gente que se comunica maravillosamente, que es encantadora en persona pero que al conectarse a Skype se convierte en un verdadero zoquete.

Respecto a la existencia de la comunicación no verbal en redes y mensajería instantánea, es innegable.

Los colores que empleamos, los memes, los signos de puntuación, incluso los mensajes no contestados equivalentes al silencio dicen miles de cosas desde un “no me importa”, pasando por un “estoy ocupado” hasta un “no me parece” pero a mi sentir, la complejidad radica en descifrarlo.

Cuándo dos personas se comunican cara a cara hay millones de factores jugando en torno a las palabras; tenemos gestos, entonación, posiciones, posturas, hasta respiraciones y a menos que seas Gabriel García Márquez, resulta muy complejo bajar todo ello a un texto y peor aún si tienes limitación de caracteres. Cuándo se trata de interpretar, la cosa se pone peor, seamos sinceros, cada quién interpreta lo que le da la gana y según el momento que está viviendo; por decir algo: al estar enojado con “x” persona ofrecer una disculpa sincera puede llegar a parecer una vil burla.

Probablemente las futuras generaciones sean más aptas al interpretar dicha comunicación, probablemente en un par de años existan manuales de comportamiento no verbal mucho más explícitos y profundos que los existentes hoy en día, probablemente el mundo evolucione a tal grado que los dispositivos sean capaces de intuir, descifrar y transmitir el comportamiento de quién los comparte, para que entonces podamos verter en el mismo molde la comunicación uno a uno y lo digital.

Por lo pronto solamente tenemos ciertos códigos, ciertos indicios, pero ¿podríamos por ejemplo saber si alguien nos está mintiendo o está siendo completamente sincero en su discurso?

No lo creo. ¿y ustedes?

No verbal

Fernando Famanía
Co-CEO de ifahto, con más de 20 años en la industria del marketing promocional y event marketing. Partner en NewCo CDMX y Fundador de Slang Storm. (FIP), en donde ifahto ha sido la agencia con más premios en toda la historia del Festival.