No confundas fan con consumidor

No confundas fan con consumidor

Las redes sociales son un ente que la mayoría de los clientes / anunciantes no terminan de entender.

Lo peor de todo es que te contratan como asesor porque te consideran experto y te cuestionan tus recomendaciones como si hubieran sido los creadores de las mismas.

Independiente de cómo hablar y qué decir en las redes, uno de los problemas con los que me he topado es la visión que tienen sobre sus seguidores.

El consumidor sigue a una marca por dos cosas: porque está publicando cosas interesantes o porque le resulta aspiracional y quiere presumir entre sus contactos sus sofisticados gustos.

En cualquiera de los dos casos, no NECESARIAMENTE son usuarios de ella, y es algo que a los clientes les cuesta asimilar.

Si me gustan tus contenidos y por ellos te sigo, estás haciendo una gran labor de contenidos y/o de contarme historias. Ya me tienes cerca y eso está perfecto. Pero eso no quiere decir que te compre siempre. Quizá seas mi top-of-mind o ya hasta te ganaste un pedacito de mi corazón. Ya soy parte del embudo de conversión, pero hay miles de aspectos más que influyen en mi compra. A la mejor la distribución o simplemente el sabor de tu competencia es más seductor para mis papilas gustativas.

Y si eres una marca premium, seguramente tienes más seguidores aspiracionales que realmente usuarios. Es más, lo más probable es que los seguidores han llegado a ti sin tú casi hacer nada, ni siquiera esmerarte en tus contenidos y, justo por eso, tus usuarios / compradores reales y/o potenciales ni te siguen porque les resultas insulso o vanidoso.
confundir
Al targetear una campaña en línea (perdón por la pochada que me acabo de aventar) tienes que ver mucho más allá de tus seguidores. Cuida a los que tienes, claro, pero no debes dejar fuera a la mayoría, que son todos aquellos que no te siguen simple y sencillamente porque no se les da la gana hacerlo #PutAttention

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.