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¿Dónde terminan los diseños perdidos?

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Desde que el gobierno de la República Mexicana notificó acerca de su gran proyecto del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México tuve una cierta sensación como de “crónica de una muerte anunciada”. Odio compartir esas latidas en su momento, porque -obvio- la gente me acusa de fatalista.

Pero la verdad es que cada vez veo más y más cerca la cancelación de tan ambicioso y multimillonario proyecto. Me parece que México en este momento no se puede dar el lujo de costear… y, en el peor de los casos, el eterno candidato presidencial ya amenazó con que lo cancelará si se elige en 2018.

Esto me recuerda al fallido proyecto del Palacio Legislativo de principios del siglo pasado. El presidente Porfirio Díaz europeizó al país. Principalmente a la capital, con bellísima arquitectura que con el tiempo los subsecuentes gobiernos se han encargado de derrumbar. Y una de las majestuosas obras era esta imponente edificación, que pretendía lucir a todo lujo en un estilo afrancesado. Combinando características del antiguo barroco, del neoclásico y del art noveau.

Para su desgracia, al poco tiempo de haberse iniciado su construcción estalló el movimiento revolucionario, dejando en pie la gran cúpula de lo que abarcaría cinco pisos y seis patios interiores, sobre una superficie de más de 400 mil metros cuadrados y un peso total estimado de 96 mil toneladas. Su costo total se estimaba en 17 millones de pesos de entonces, de los cuales se gastaron 6.

La famosa cúpula quedó en pie y ahora es el reconocido Monumento a la Revolución.

Su museo interior fue recientemente remodelado; los dos leones que flanquearían la entrada se trasladaron a Paseo de la Reforma y son ahora los famosos “leones de Chapultepec”; las estatuas que representaban a la juventud fueron colocadas en diferentes puntos de la fachada del Palacio de Bellas Artes; y el águila que coronaría la cúpula es el ahora transitado y casi ignorado monumento a la Raza, al norte de la avenida de los Insurgentes.

Todo esto te lo vengo a contar porque hace poco se lanzó a nombre del aeropuerto CDMX la convocatoria para diseñar el logotipo de tan ambiciosa obra. Y sospecho que, a menos que el ingeniero Slim lo salve al habérsele asignado la construcción del susodicho puerto aéreo… no vaya a ser que le entres y tu logo termine perdido en una fuente del Peñón de los Baños. Si bien te va.

Aquí te dejo una liga http://bit.ly/SOY160117 donde puedes ver el proyecto del Palacio Legislativo del porfiriato (1910) #MuyInteresante