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Generación Y: ¿una orquesta de flautas?

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Para ahondar en los temas de la tan celebrada Generación y/o Millennials, en esta ocasión quisiera abordar el tema desde una perspectiva de contexto laboral. Y en contrapunto con sus antecesores: la Generación X.

De los puestos gerenciales al “twitstar”

Si bien para la Gen X trabajar duro y subir en la jerarquía laboral de manera gradual era una meta laboral accesible a mediano plazo. Y la construcción de la “marca personal” (aún cuando el concepto todavía no existiera) se basaba en el esfuerzo cotidiano y la paciencia. El sueño “profesional” del Millennial se basa esencialmente en el desempeño independiente, de home office y sobre todo, soportado en alguna plataforma digital, viralizable y de ascenso supersónico en el estatus social mediático; mientras más inmediato, mejor.

El ámbito laboral pasó de la carrera profesional lenta y gradual en una agencia o empresa, al estrellato digital desde la recámara en casa de los padres. Curiosamente, esto se ve en clara relación con las habilidades sociales.

Del respeto a la jerarquía a “mi jefe soy yo”

La Gen X creció acostumbrada al respeto a sus mayores y a la jerarquía de la autoridad; de niños nos enseñaron el autocontrol incluso con la sola mirada de nuestros padres o autoridades. Sabíamos nuestro lugar en la sociedad, cuándo guardar silencio y de dónde nos debíamos de retirar (“conversaciones de adultos”). Ni pensar siquiera en andar emitiendo opiniones no requeridas.

Hoy en día sucede todo lo contrario. Se busca y valora la opinión de los jóvenes (y de los niños); se les inmiscuye en temas “de adultos” y todo es asunto de debate para ellos: política, economía, sociedad, etc. En gran parte impulsado por las redes sociales, este “micrófono social” ha permitido a cualquiera expresar su pensar en todos los foros posibles (sobre todo, en medios digitales).

Esta democratización de los medios desembocó en el derecho bien asumido a expresarse y no acatar argumentos nada más “porque lo digo yo” o porque “el jefe soy yo”. Este escaso reconocimiento de la autoridad ha impactado en todos los ámbitos, no sólo el laboral: el educativo, familiar, social, etc. La Generación Y como usuario nativo de los medios digitales, lo ha aprovechado a favor de su independencia. No se adaptan a una estructura convencional de empresa, porque ahora todos quieren ser sus “propios jefes”. Nadie quiere ser más gerente o director, lo de hoy es ser influencer.

A veces me pregunto si no fue como el burro que tocó la flauta; y no se trata de juicios de valor, sino por un simple ejercicio de ensayo y error: ver si es chicle y pega. Y pegó.

Seamos realistas: no todo mundo es Zuckerberg

Ser usuario nativo de redes y herramientas tecnológicas NO es suficiente para alcanzar el éxito masivo y ganar mucho dinero. Sí ayuda entender de manera intuitiva los nuevos medios, su funcionamiento y sobre todo, detectar las oportunidades y aprovecharlas al máximo. Sobre todo es necesaria la visión de negocio y de necesidades del nicho al que nos queremos enfocar. El chiste es encontrar ESO que todavía nadie haya hecho antes. De tanto burro que tocó la flauta hoy tenemos una orquesta de flautas de todos colores, tamaños y estilos. Seguramente los Gen X tenemos mucho que aprender de los Y. Pero también los Millennials tienen su áreas de oportunidad y aprendizaje. Un poquito de humildad no le cae mal a nadie.