México: una carta de amor al Futbol Americano

Una de las fuerzas culturales dominantes del hemisferio en el que vivimos son los Estados Unidos.

Como vecinos que somos la “contaminación cultural” ha seguido un camino de dos vías, sin embargo, la potencia cultural de esa nación siempre ha pegado con fuerza en México; desde modas de vestir hasta la música, desde los estándares tecnológicos hasta los deportes.

Y es que en este último ramo nuestro vecino nunca ha dejado de ser factor de influencia continental, por ejemplo, el beisbol es un deporte que es el favorito en naciones como la República Dominicana, Venezuela, Panamá y la muy antiyanqui Cuba. En México tenemos dos ligas y hay zonas en el noroeste y el sureste donde al soccer “ni lo topan”.

Mientras que el futbol llegó a México de la mano de los ingenieros y los obreros calificados de origen británico que vinieron a trabajar en las minas del estado de Hidalgo, podría decirse que en nuestro país el futbol americano tuvo un origen mucho más elitista.

Dice la leyenda que los primeros partidos que se jugaron en este país se realizaron en Jalapa, Veracruz, a finales del siglo XIX y que para la década de los veinte en México ya era un deporte ampliamente practicado en varias universidades.

El futbol americano nació en nuestro país como parte de la experiencia académica y quizá desde entonces hayan sido estas instituciones las que más hayan hecho por promover el deporte. Lo interesante de esto es que, al igual que el beisbol en otras zonas, ya es parte de la cultura local: es en el centro del país y más tarde en Monterrey que el futbol americano ha echado profundas raíces y, de ninguna manera, puede considerarse como ajeno a nuestra idiosincrasia.

Los apasionantes duelos entre diferentes escuelas, que a veces sacan lo peor de muchos, es un claro ejemplo de la pasión que existe por este deporte y la forma que se ha desarrollado en México.

La versión profesional se popularizó en nuestro país en la década de los setenta y desde ahí se ha transformado en una fuerza muy poderosa que se ha impuesto a cualquier otro deporte con la única excepción, por supuesto, del futbol soccer, que sigue siendo el gran favorito de los mexicanos.

El futbol americano tiene el gran encanto de que, además de requerir fuerza y destreza física, también requiere de estrategia y juego mental. Según mi muy personal punto de vista es un resumen muy práctico y concreto de la mentalidad estadounidense no solo en lo que se refiere al deporte, sino también todo lo que implica la logística para su correcto desarrollo.

Aquí el asunto es que, desde hace varias décadas, para los mexicanos el Futbol Americano se ha transformado en toda una filosofía:

Según cifras de la propia NFL, México es el segundo país (después de Estados Unidos) con el mayor número de fanáticos. 48 millones de mexicanos se identifican como aficionados al deporte y de estos, unos 16 millones, se consideran a sí mismos “aficionados ávidos”, es decir, para esta gente la vida solo vale la pena vivirse entre septiembre y febrero.

Por cierto, un dato que se me hizo por demás muy interesante: dentro del cúmulo de la afición, el 48 por ciento ¡son mujeres! Es el porcentaje más alto del mundo.

Para ahondar en la estadística un poco más (y fomentar las rivalidades), los equipos más populares de la NFL en México son: Pittsburgh Steelers, Dallas Cowboys, New England Patriots, Las Vegas Raiders, Green Bay Packers y Los Ángeles Chargers.

El año pasado hablé en este mismo espacio sobre el Super Bowl y la forma que este juego se ha transformado en el gran escaparate de la publicidad en Estados Unidos. Basta ver la transmisión de ese país para darse cuenta la forma en que empresas y agencias echan la casa por la ventana con tal de resaltar sobre la competencia y aprovechar la millonada que les cuesta el segundo en dicha transmisión ($6,500,000 de dólares el espacio de 30 segundos).

Según cifras dadas también por la NFL, el Super Bowl del año pasado fue visto por 40 millones de aficionados mexicanos, una cifra que tal vez no alcance los niveles de una copa del mundo, pero que en si misma es bastante respetable, además teniendo en cuenta que el nivel socioeconómico de la audiencia es superior a la del futbol normal.

Así que, si uno es fanático, el domingo es prácticamente la navidad; por otra parte, si tu interés es el de ver lo último de la publicidad estadounidense, bien vale la pena contratar el Game Pass de la NFL para ver el partido, una inversión de apenas $20 pesos y que es sumamente gratificante.

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