Revista de Marketing y Negocios
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Traducir no es conectar ni comunicar

Para hacer ese tipo de adaptaciones, hay que ir MUCHO-MUCHO más allá y conocer la mentalidad y la cultura del target alterno (o agregado).

Me regreso un poco: si tienes un blog o un sitio web, traducir es un acto de cortesía para quien no habla el idioma local.

Traducir

Pero las redes son otra cosa. Las redes se dirigen a segmentos específicos y los contenidos tienen que ser adaptados, no sólo traducidos.

Esto es como pretender hablarle igual a los ninios de Yucatán que a los ¡niñosn! del Norti.

Además de traducir, hay que abrir una página para otros mercados y contratar un traductor que tenga la mentalidad de la cultura a la que pretendemos dirigirnos. Que la haya vivido, que la entienda y que sepa cómo comunicarse con ella.

Seamos profesionales. No improvisemos. La comunicación, hoy más que nunca, requiere de hablar con las audiencias en sus propios términos.

Y si el cliente ordena y no quiere escuchar, te invito a que leas y compartas con tu cliente libros como Vecinos Distantes (Alan Riding) o El Laberinto de la Soledad (Octavio Paz), para entender que ni somos iguales ni pensamos igual. Y que la comunicación va mucho más allá del idioma.

#AsíPuesn

Invitación columnista universitario

Liliana Bretón

Publicista-mercdóloga enfocada en conducta y experiencia de consumidor

Publicista y mercadóloga; curiosa investigadora de todo; coleccionista de datos; amante de cine, música, libros y el buen sentido del humor; chef aficionada: platicadora consumada; Beatlefan y chocohólica. Socialmente analfabeta. Chilanga sin remedio.

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