Adiós a la belleza inalcanzable.

Desde que tengo memoria, siempre he tenido un gusto natural por los cosméticos y la belleza. Mis primeros recuerdos son maquillando y peinando a mi abuela simulando que iba de fiesta una y otra vez, y claro la desmaquillaba con saliva entre looks.

Mientras crecía, la gente que me rodeaba podía notar mi interés por los cosméticos y sobre todo por tener una estética impecable, he aquí las primeras etapas de mi perfeccionismo.

Los medios y el entretenimiento tuvieron un gran impacto en mí; en las películas siempre me identifiqué con el personaje femenino del grupo, la típica rubia que viste de rosa y usa glitter en sus ojos. Resultó que hoy, a mis 23 años de edad, me convertí en eso que yo admiraba de niña, lo cual tiene ventajas, pero también muchas desventajas.

El mundo de los cosméticos y la belleza generalmente se relacionan con una personalidad superficial, básica o incluso una mean girl, pero ¿por qué?, ¿los medios nos han vendido esta idea? Creo que sí.

Es interesante pensar en el gran impacto que tiene el medio del entretenimiento y la publicidad en lo que creemos y en lo que nos gusta como sociedad. ¿Dónde aprendimos que las rubias son “tontas”? ¿Dónde aprendimos que tener un cuerpo delgado, tonificado, sin estrías ni marcas es sinónimo de “perfección”? ¿Dónde aprendimos que para ser bella hay que ser joven? En fin, estoy segura que, así como yo, muchas mujeres nos hemos sentido presionadas de alguna manera por este ideal de belleza inalcanzable que vemos diariamente.

Afortunadamente, de unos cuantos años para acá se puede ver cómo las marcas poco a poco reaccionan ante los estereotipos que inconscientemente por años se han impuesto, sobre todo en las mujeres, donde se ha promovido un concepto y una imagen de lo que es belleza, cuando en realidad está muy lejos de eso.

¿Por qué tenemos la idea de que todos tenemos que vernos igual? La diversidad es el verdadero concepto de belleza, hay miles de tipos de cabello, infinidad de tonos de piel, variedad de culturas, tipos de cuerpos, etc.

Las marcas promueven un ideal de belleza inalcanzable con el objetivo de hacer un hueco que sólo sus productos pueden llenar. Desde nuestro lugar como publicistas podemos cambiar la narrativa de los mensajes que dan la vuelta al mundo, donde los cosméticos no son herramientas para cambiar o transformar lo que está “mal”, sino para realzar lo que ya está.

A veces creo que como publicistas no concebimos el gran poder e influencia que tenemos para comunicar a miles de millones de personas, y cómo la publicidad, el cine y la televisión son gran parte de la vida diaria de las personas.

Ese es el mensaje que como publicista y como mujer quiero transmitir, pero sobre todo es lo que me hubiera gustado ver en la televisión cuando era niña. La idea no es deshacernos de las pieles limpias y los cuerpos delgados, porque también hay mujeres que se identifican con eso, sino incluir aquello que se ha tachado de “imperfecto”.

Quiero una publicidad donde cada mujer pueda identificarse con un aspecto de lo que está viendo.

Por: Erika Alejandra Pavón Chávez – estudiante de 10º semestre en la Licenciatura en Diseño y Producción Publicitaria de UPAEP – Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla.

Editorial S.M
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Equipo editorial de la Revista Soy.Marketing

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