resiliencia

Los emprendedores se han caracterizado por una gran flexibilidad, innovación y resiliencia, que sumada a los recursos tecnológicos les ha permitido innovar en servicios financieros digitales, plataformas de colaboración, servicios de streaming aplicados a la educación, generando un impacto positivo aún en épocas altamente desafiantes como la que actualmente vivimos a nivel mundial. 

El mundo se ha visto obligado a detenerse físicamente, pero hay actividades de vida cotidiana que no pueden parar, marcando una pauta de emprendimientos futuros en México y el mundo. 

Podemos tomar como ejemplo a los servicios financieros digitales, que empezaban a vislumbrarse como una herramienta que permitía democratizar la banca y promover la inclusión financiera; ahora se han vuelto elementos fundamentales para ayudar a la sociedad a manejar sus finanzas sin la necesidad de salir de casa, ofreciendo el mismo nivel de servicio y beneficios para todos sus clientes, un elemento relevante cuando cerca del 60% de los usuarios financieros decían estar insatisfechos con las soluciones tradicionales existentes en el mercado  y sólo un 5% de la población está sobrebancarizada. 

Mientras los servicios financieros digitales han sido rápidamente adoptados, en especial por jóvenes de entre 18 a 22 años, lo cierto es que en un “nuevo normal”, veremos cada vez más gente interesada, muy probablemente de todas las edades, en evitar acudir físicamente a una sucursal o largas filas para pagar un servicio, sobre todo cuando se puede utilizar una app o una tarjeta virtual que se presentan como una alternativa más efectiva que el efectivo. 

Estamos ante un futuro cada vez más digital. Las empresas y los emprendedores, resilientes por definición, podrán aplicar toda su capacidad de aprendizaje para adaptarse y ofrecer soluciones que mejoren y faciliten la vida de las personas, construir una mayor confianza en el uso de la tecnología a través de productos seguros, intuitivos, rápidos y flexibles que respondan a las nuevas exigencias.

Nos encontramos en un punto donde podemos aprender e innovar para generar valor a la sociedad, potenciando nuestras fortalezas para hacer frente a uno de los escenarios más retadores de los últimos años. 

Es en momentos de crisis en donde se presentan verdaderos cambios y, si bien el camino próximo para emprender será desafiante, los aprendizajes que obtengamos nos permitirán replantear enfoques, modelos de negocio y proponer soluciones que respondan a las necesidades de este nuevo mundo y esta nueva normalidad. 

Por Matin Tamizi, CEO de Cuenca