Revista de Marketing y Negocios

Bupa México inaugura nuevas oficinas en Monterrey tras crecimiento del 40%

Bupa México,  compañía de salud integral especializada en seguros de salud, anunció la inauguración de sus nuevas oficinas en Monterrey, Nuevo León; un paso estratégico que refuerza su compromiso con el desarrollo económico de una de las regiones con mayor dinamismo económico del país y que refleja su crecimiento como lo hace ya en los 190 países donde tiene actividades.

Las nuevas instalaciones ubicadas en Jardines del Campestre en San Pedro Garza García son parte de los 100 millones de pesos que la empresa planea invertir en los próximos cinco años dentro del estado a través de la generación de nuevos empleos, instalaciones e inversión en salud que les permitirá brindar atención personalizada a los clientes de la región, mismos que se suman a la cartera de más de 68 millones de clientes que tienen a nivel mundial.

“En el último año, Monterrey tuvo un crecimiento del 40% en nuevo negociorepresentando así el 20% de nuestra cartera total en México, por lo que la apertura de estas oficinas es más que un nuevo espacio de trabajo: es una muestra de nuestra confianza en el potencial de la región y de nuestro compromiso de ayudar a las personas a tener vidas más largas, sanas y felices y crear un mundo mejor” comentó Corina Roldán, Directora General de Seguros en Bupa México.

El objetivo de las nuevas oficinas, además de tener cercanía con el mercado regio, escucharlo y cubrir sus necesidades, es fomentar la colaboración, la innovación y la cercanía con aliados estratégicos. A la par, responde al crecimiento de la demanda de seguros de gastos médicos en el norte del país, el cual creció un 2.5% entre 2024 y 2025[1].

“En Vitamédica seguimos evolucionando para responder a las necesidades del sistema de salud en México. Este nuevo espacio representa un paso más en nuestro compromiso por brindar soluciones que conecten a pacientes, aseguradoras y prestadores de servicios de salud con una atención más eficiente y de mayor calidad”, comentó José Luis Rivera, Director de Negocio Vitamédica.

Monterrey se ha consolidado como uno de los principales motores económicos del país en los últimos años, pues tan solo de enero a marzo de este año tuvo un crecimiento del 1.4% en su actividad económica, impulsado principalmente por el crecimiento de 26.8% en las actividades primarias, el 5.4% en el sector de la construcción y el 3.9% en el comercio, siendo este último uno de los sectores con mayor aportación al crecimiento estatal durante el trimestre.[2] Así mismo, se anunciaron 469 proyectos de inversión que representan más de 125 mil millones de dólares y la proyección de 433 mil empleos[3], lo que permite al estado posicionarse como uno de los destinos de mayor inversión.

En una región que está en constante crecimiento es importante que empresas con experiencia internacional, presten atención a las necesidades del mercado, a la fuerza laboral y los múltiples beneficios que pueden existir tanto para ellos, como para el entorno donde se desempeñan.

La muerte del contenido de valor

Me vengo a enterar que Don Gato y su Pandilla solo tiene 15 capítulos. Sí, QUINCE. Me pregunto cómo nunca me di cuenta en aquel momento; no sé si fue por la edad porque mientras lo pasaban por Canal 5, yo jugaba con mis primos o medio hacía la tarea, tal vez nunca lo sabré. Pero a mis mid-forties me enteré de eso.

La Generala tiende, a su escasa edad, a repetir el patrón, pero usando YouTube. Plim-Plim, Elmo, Sonic, todos los grandes éxitos de su generación: una y otra vez salen en la pantalla. Y ahí entendí que quizá esa sea una de las grandes virtudes —y uno de los grandes peligros— de internet: no necesita mostrarnos algo nuevo; necesita mostrarnos otra vez aquello que ya sabemos que nos gusta.

Hay una escena que se repite con una frecuencia francamente exhausting en internet: alguien aparece frente a una cámara, mira fijamente al lente y nos explica cómo arreglar nuestra vida en 47 segundos.

Puede ser para salir de deudas, dormir mejor, emprender, criar hijos, conseguir pareja, perder peso, ser un mejor jefe, dejar de procrastinar o, si el algoritmo viene particularmente inspirado, alcanzar la paz mental mientras facturamos siete cifras.

Todo tiene solución. Todo tiene un hack. Todo tiene framework. PARFAVAAAAAR… Y si no lo has conseguido todavía, probablemente es porque no viste el Reel correcto.

Hace algunos años escribí sobre el “Fatache Digital”: esa fauna de gurús que descubrieron que cualquier experiencia humana podía convertirse en una masterclass, un curso, un ebook o un webinar con descuento por tiempo limitado. Pensé que eventualmente nos cansaríamos.

Apparently not.

Lo que cambió es que ahora el problema ya no es la falta de información. Es exactamente lo contrario. Estamos más empachados de información que un poblano en plena temporada de Chiles en Nogada.

Pensemos en el clásico anuncio de televisión de los ochenta, noventa o principios de los dosmiles, que al final aparecía algún mensajito de servicio: “Come frutas y verduras”, “Lávate las manos”, “Haz ejercicio”, “Toma agua”… Alguna vez oí que si nos pusiéramos a hacer todo lo que dicen, no tendríamos tiempo ni de ver la tele.

Y eso es exactamente lo que hicimos con internet. Come saludable. Medita. Lee. Invierte. Emprende. Desconéctate. Haz networking. Aprende IA. Haz ejercicio. Duerme ocho horas. Construye tu marca personal. Escucha un podcast. Ten una newsletter. Lleva un journal. Haz cold plunge. Sé un padre presente. Sé una madre consciente. Levántate a las cinco de la mañana. Y documenta todo para que también puedas enseñarle a otros cómo hacerlo.

Cool.

El problema es que el contenido de valor se convirtió en una especie de religión de la productividad en la que hasta descansar parece una tarea pendiente. Una gigantesca máquina de producir respuestas para preguntas que muchas veces ni siquiera nos habíamos hecho.

Y el fenómeno ya alcanzó terrenos bastante delicados.

En mayo, Pew Research Center publicó un estudio sobre influencers de salud y bienestar. Analizó 6,828 cuentas con más de 100 mil seguidores y encontró que apenas 41% de sus responsables se describían como profesionales de la salud. El resto incluía coaches, emprendedores y personas cuya principal credencial era, básicamente, haber vivido algo. Cuatro de cada diez adultos estadounidenses ya reciben información de salud a través de influencers o podcasts. Y no por cualquier cosa: en China ya se exige que las cuentas que publican divulgación médica acrediten sus credenciales profesionales; las que no las tengan tienen prohibido publicar ese tipo de contenido.

No es que todo ese contenido sea malo. Ese sería un argumento demasiado lazy. De hecho, más de la mitad de quienes lo consumen dice que les ayuda a entender mejor cómo cuidar su salud.

El problema aparece cuando confundimos accesibilidad con autoridad. Porque el algoritmo suele premiar la certeza con la que alguien dice algo mucho más que la calidad de aquello que está diciendo.

En México, la cosa tampoco es menor. El 39% de los usuarios consulta semanalmente noticias producidas o comentadas por creadores de contenido, según datos del Reuters Institute reportados por El Economista. Ya no estamos hablando solamente de quién nos recomienda qué suplemento comprar. También estamos decidiendo qué pensar sobre lo que sucede en el mundo a partir de personas cuya principal especialidad puede ser, simplemente, tener una cámara y una audiencia.

Y entonces sucede algo maravilloso: el contenido empieza a parecerse cada vez más a contenido. Todo tiene el mismo ritmo. El mismo hook. La misma música. El mismo subtítulo gigante. La misma cara de “te voy a contar algo que nadie quiere que sepas”.

Hasta las marcas están entrando en ese juego. Lo vimos en mi pasada columna sobre los CEOs influencers. Se está poniendo de flojerita.

Hace unas semanas, OpenAI invitó a un grupo de influencers a un retiro de lujo en Nueva York para conocer sus productos. Hubo cenas farm-to-table, apicultura, talleres y, naturalmente, contenido. La reacción de una parte de la audiencia fue un backlash: el viaje fue percibido como una experiencia desconectada de las preocupaciones que rodean a la inteligencia artificial. Porque sí: resulta que mientras discutimos si la IA nos va a quitar el trabajo, quizá no era el mejor momento para organizar una experiencia farm-to-table con influencers.

Porque la audiencia también está aprendiendo. Está aprendiendo a detectar el pitch. Está aprendiendo cuándo una recomendación es una recomendación y cuándo es un sales funnel disfrazado de consejo.

Y quizá por eso estamos entrando en una etapa interesante del marketing digital. No creo que esté muriendo el contenido de valor. Creo que está muriendo la obligación de que todo contenido tenga que enseñarnos algo.

Tal vez el siguiente paso no sea producir más consejos, sino producir mejores preguntas.

Menos “cinco cosas que debes hacer para transformar tu vida” y más “¿por qué creemos que nuestra vida necesita ser transformada cada quince minutos?”. Menos how to become successful y más historias de gente que fracasó intentando hacerlo. Menos expertos explicándonos cómo funciona el mundo y más personas capaces de decir: “No sé”.

En un internet donde cualquiera puede generar una respuesta convincente en segundos, la verdadera diferenciación ya no está en saber más.

Está en pensar mejor.

Porque después de años intentando descubrir cómo producir contenido de valor, quizá el verdadero lujo digital terminó siendo otro: encontrar a alguien que no tenga una respuesta preparada para todo.

Alguien que, de vez en cuando, tenga los huevos de decir:

“No sé. Pero vamos a pensarlo.”

IYKYK.

FIAT Experience abre sus puertas en The Mansion para celebrar 127 años de historia

Como parte de las celebraciones del 127 aniversario de la marca italiana y con el objetivo de brindar una experiencia interactiva sin precedentes, FIAT y The Mansion by EstiloDF se unen para presentar un concepto creativo llamado FIAT Experience, en donde los asistentes podrán sumergirse en un recorrido lleno de actividades, momentos “llenos de vida”, así como muestras del bagaje cultural de la firma de Turín.

En la casa FIAT todo está diseñado para que los visitantes puedan interactuar en espacios inspirados en los modelos más emblemáticos de FIAT y que han sido los responsables de democratizar la movilidad en los mercados donde se comercializa la marca.

Este recinto consta de 2 pisos estratégicamente diseñados para que cada habitación cuente una historia y al mismo tiempo brinde momentos divertidos, perfectos para compartir en redes sociales. 

Los visitantes también podrán disfrutar de experiencias culinarias inspiradas en los sabores más emblemáticos de Italia como los gelatos que se caracterizan por sus inigualables ingredientes, textura densa y sabores intensos.

De igual manera, habrá un espacio destinado para los fanáticos de Fiat Panda, donde los visitantes podrán conocer más de la historia de este singular vehículo que ha marcado a muchas generaciones, tanto por sus líneas de diseño como por su robustez mecánica. La llegada de la nueva generación de Grande Panda está por llegar a México y en la casa FIAT habrá muchas sorpresas.

Esta casa está ubicada en la calle Carlos Dickens 18, Polanco III Sección, Ciudad de México. La entrada es libre y solo necesitas reservar de martes a domingo, en un horario de 11am a 6pm.

La marca que se sube a todo demuestra que “aura” no tiene

El problema de farmear aura es que, en cuanto se nota demasiado, se pierde el aura.


La expresión nació en internet para describir a quien ejecuta ciertos gestos con una seguridad aparentemente natural y consigue que otros le asignen puntos imaginarios de carisma. En 2025 se volvió global con el video de Rayyan Arkan Dikha bailando sobre una embarcación durante el Pacu Jalur, en Indonesia. En 2026 dejó de ser únicamente un meme: las llamadas batallas de aura llegaron a espacios públicos de México y otros países latinoamericanos, donde jóvenes compiten utilizando poses, movimientos y referencias de internet. 
El Economista, Euronews/AFP.

 Collins define “aura farming” como el cultivo deliberado de una personalidad distintiva y carismática. Es decir, producir metódicamente algo cuyo valor depende de parecer espontáneo. Collins Dictionary.

Las marcas llevan años haciendo una versión menos divertida de lo mismo.

Cada vez que surge un meme, un audio, un baile o una frase viral, aparece la pregunta: “¿Cómo nos subimos?”. No qué significa para la marca, qué conversación permite abrir o si tenemos algo propio que agregar. Solo cómo nos subimos.

He visto esa ansiedad en marcas tan distintas de las que no quiero hablar con nombre y apellido, pero seguramente ustedes saben quiénes son. Participar no es, por sí mismo, el problema. El problema aparece cuando el formato se reconoce antes que la marca. Si al quitar el logotipo esa publicación podría pertenecer a cualquier empresa, no se está construyendo identidad. Se está rentando atención.

La industria suele justificar esta urgencia hablando de relevancia cultural. Los datos parecen darle la razón hasta cierto punto. En el índice 2025 de Sprout Social, 93% de los consumidores encuestados dijo que era importante que las marcas se mantuvieran al tanto de la cultura digital. Pero una tercera parte consideró vergonzoso que saltaran sobre tendencias virales. Además, 27% dijo que este tipo de participación solo resulta efectiva durante las primeras 24 a 48 horas. Sprout Social.

Esa ventana produce una presión absurda. El equipo debe detectar la tendencia, interpretarla, adaptarla, conseguir aprobaciones, producirla y publicarla antes de que envejezca. En el mismo estudio, 94% de los profesionales de social media señaló sentir que necesita estar permanentemente conectado para hacer su trabajo.

La presión no termina cuando se publica. Luego hay que justificar por qué la marca no consiguió la misma reacción que el creador que originó el fenómeno. Como si copiar el gesto también transfiriera el contexto, la credibilidad y la relación con la audiencia.

No la transfiere.

La atención prestada conserva dueño. Puede llevar a una marca al centro de la conversación durante unas horas, pero desaparece cuando la conversación cambia. La identidad, en cambio, se acumula mediante decisiones consistentes: qué dice la marca, cómo actúa, qué rechaza y qué experiencia entrega cuando ya no hay un meme sosteniendo el alcance.

Kantar encontró, al analizar 1,313 casos de su base BrandZ, que las marcas que ganaron participación de mercado tendían a partir de una diferencia más fuerte frente a sus competidores. No solo eran visibles: tenían cualidades propias claramente reconocibles. Kantar, Difference as a Growth Engine

Por eso creo que el criterio para participar no debería ser la velocidad. Tampoco basta con preguntar si el contenido puede conseguir reproducciones. La pregunta importante es si esa participación revela algo que la marca ya era antes de que apareciera la tendencia.

Eso cambia también la operación. Un equipo con una identidad clara no necesita discutir desde cero cada meme. Sabe cuáles conversaciones puede habitar, cuáles puede transformar y cuáles debe dejar pasar. La consistencia reduce tanto la improvisación como la presión de producir por producir.

Decir que no también es trabajo de marca

No participar puede parecer una oportunidad perdida. Pero participar sin una razón natural y legítima acumula algo más costoso: señales contradictorias sobre quién es la empresa. Una por una parecen inofensivas. Juntas producen una marca que habla con todos los tonos y no posee ninguno.

Quizá la prueba más difícil de identidad no sea cuántas conversaciones puede ocupar una marca, sino cuántas puede permitirse dejar pasar.

La verdadera aura corporativa podría ser esa: ver una tendencia explotar y saber, sin ansiedad, que no te pertenece.

Lo que las series de streaming pueden enseñanle al marketing

Soy un fan de las series de televisión. Siempre que hay una nueva serie de streaming le doy una oportunidad. Hay algunas con las que a los 20 minutos decido dejar de perder mi tiempo, pero las que invariablemente me enganchan son aquellas que no tienen la típica secuencia inicial de créditos.

Me refiero a las que no se toman un minuto para presentar el nuevo capítulo ni tienen una secuencia diseñada para recordarte quiénes forman parte del elenco. Simplemente comienza la acción, en el primer minuto te ponen el nombre de la serie y todo continúa sin interrupción, al estilo “Breaking Bad“, por poner solo un ejemplo.

Estas series me atrapan por una simple razón: el no tener una secuencia inicial de créditos me dice que hay mucho que contar y no se puede perder el tiempo como lo hacen las series convencionales. En otras palabras, cada segundo cuenta.

También te va a interesar: Cuando el contenido vende: El poder de una sonrisa

Lo mismo me pasa también con el contenido de cierta publicidad que parecen tardar demasiado en llegar a alguna parte, y no me refiero a que todo tenga que ir directo al producto.

Lo que el marketing puede aprender de las series de streaming 

Muchas de las campañas más interesantes hacen exactamente lo contrario. No empiezan enseñándote una botella, un coche o un par de tenis. Empiezan con una situación, una emoción, un problema o una historia, pero entran rápidamente a algo que te importa.

La diferencia parece pequeña, pero lo cambia todo. Todavía hay demasiadas marcas que comienzan la conversación hablando de sí mismas. Somos esto, tenemos este producto, estas son sus características, ahora déjanos explicarte por qué deberías interesarte.

El problema es que, para entonces, quizá ya te fuiste. Las campañas tienen poco tiempo para llamar nuestra atención, pero eso no significa que tengan que apresurarse a mostrar el producto. Más bien, significa que no pueden desperdiciar esos primeros segundos. El producto no tiene que ser el principio de la historia para ser el protagonista de la campaña.

Antes de hablarme de lo que vendes, puedes hablarme de algo que reconozco, algo que me ha pasado, que deseo, una situación en la que puedo imaginarme, y entonces aparece el producto, pero no como una interrupción publicitaria, sino como parte de la historia.

De las revistas a las pantallas 

Aprendí algo parecido trabajando en revistas. Cuando alguien pasaba frente a un puesto de periódicos, no teníamos cómo explicarle quiénes éramos ni qué hacíamos. La revista tenía que darle una razón para detenerse. La portada no decía: “Somos una revista de entretenimiento dirigida a personas interesadas en música, cine y cultura popular”. Más bien ponía en portada a alguien que la gente quería ver,  teniendo la atención de la persona, entonces  le dábamos los titulares ideales para llamar tu atención.

La portada era el comienzo de la conversación, y ese principio sigue siendo válido, aunque ahora el puesto de periódicos se haya convertido en una pantalla de televisión o de teléfono celular y la competencia sea prácticamente infinita.

Cada vez que alguien se encuentra con un anuncio, un video, un artículo o una publicación, hay una pregunta que debe responderse casi de inmediato: ¿por qué debería importarme esto?

La respuesta rara vez va más allá de si mi producto es bueno o no. No importa cuántas características tenga, cuánto tiempo haya tomado desarrollarlo o cuánto dinero se haya invertido en la campaña, nada de eso garantiza atención. La atención hay que ganarla. 

Por eso quizá el error no está en poner el producto demasiado tarde o demasiado pronto. El error está en creer que hablar del producto es lo mismo que contar una historia sobre él. Una marca puede enseñarte unos tenis durante treinta segundos y no decirte absolutamente nada, o bien, puede mostrarte a alguien corriendo durante tres segundos y hacerte entender exactamente lo que representa ese producto.

¿El producto puede esperar?

Una buena historia no es una manera de distraer al consumidor antes de venderle algo. Es la forma de darle contexto a aquello que quieres vender. 

Las series que empiezan sin introducción me gustan porque desde el inicio dicen que confían en su historia. Quizá las marcas podrían hacer algo parecido: no escondas el producto, haz que importe en tu historia.

El producto puede esperar unos segundos, pero la atención no tiene ese lujo.

De Lovemark a trustmark: ya no basta con que te amen

Ir de una lovemark a trustmark no es tarea fácil. Hoy en día no basta con que el consumidor ame tu marca, debe confiar en ti lo suficiente como para dejarte sus datos, sus hábitos, su salud…y su dinero.

El consumidor del 2026 no quiere amar su marca de papel de baño o de leche, quiere confiar en que la marca no miente en sus promesas, en sus ingredientes, en su impacto en el medio ambiente, etcetera.

El amor es emocional y muy volatil; la confianza es racional y se construye con tiempo y acciones. Las marcas de consumo que están ganando no son necesariamente las mas queridas en instagram; son las que generan confianza en la vida real. 

Y la explicación de por que la confianza tiene tanto peso la encontramos, en parte, en la neurociencia. 

El amor hacia una marca activa la dopamina en nuestro cerebro, genera un pico de placer, corto y adictivo. que asociamos con una recompensa.  Lo vemos en la preferencia por una marca de café, cierta marca de tenis o de celular.

CONFIANZA AMOR A LARGO PLAZO

Por su parte, la confianza activa oxitocina y serotonina, neurotransmisores relacionados con la calma y el vínculo a largo plazo. 

Seguramente no amas tu marca de detergente o la marca de puré de tomate que utilizas, pero confias en ellas y por eso las compras una y otra vez.

¿Se puede ser ambas? la respuesta es si.

Una marca puede ser lovemark y trustmark al mismo tiempo, pero la relación se construye con tiempo y la confianza debe ser lo que permanezca.

Y no es sólo una percepción. Los datos también apuntan en esa dirección.

De acuerdo con el Barometro de Confianza realizado cada año por la empresa Edelman, los resultados de 2025 arrojaron que el 67% de los mexicanos dejaría de comprar una marca querida si no confía en su cadena de suministros o la manera en que maneja los datos.

 lovemark a trustmark

Pero ¿por qué la confianza tiene tanto peso en nuestras decisiones? Aquí es donde entra la neurociencia.

Paul Zak, neuroeconomista y fundador del Center for Neuroeconomics Studies midió en un laboratorio la base neuroquímica de la confianza. Su estudio consistió en medir la oxcitocina en sangre durante un juego de confianza en la que los participantes elegían compartir el dinero recibido por participar.

El experimento mostró que cuando alguien te demuestra su confianza, el cerebro recibe un shot de oxcitocina y nos hace querer ser recíprocos con esa persona. 

Y aunque Paul Zak no escribió especificamente sobre consumo, algunas de sus ideas fueron trasladadas al marketing y al branding.  Confiamos en marcas por la misma razón biológica que confiamos en las personas. 

Cuando una marca te da algo y cumple una promesa aunque sea pequeña (entrega a tiempo, si no te gusta te lo cambiamos, reembolso sin preguntas, etc.) la confianza empieza a construirse.

¿Y qué pasa cuando una marca cumple una y otra vez?

Baja la amígdala – esa pequeña estructura localizada en nuestro cerebro encargada de regular nuestras emociones – disminuye el miedo a ser engañado, aumenta la empatía y crece la lealtad.

Por eso una crisis de marca mal manejada borra 10 años de amor en 30 segundos.

Un consumidor que confía no necesariamente compara precios, pocas veces se detiene a leer las letras chiquitas e incluso hasta defiende a la marca de sus detractores.

Y aquí es donde la teoría empieza a hacerse mucho más interesante, cuando la llevamos a una marca que todos conocemos.

CUANDO UNA LOVEMARK APRENDE A SER UNA TRUSTMARK

Hay una cafetería que todos conocemos. Llegó hace poco más de 20 años a México y no nos vendió café, nos vendió un ritual.

Tu nombre en el vaso, tu bebida tal cual la quieras por más rara que sea (caliente, fría, helada, tibia) una mesa para trabajar por horas sin que te cobren de más, entre otras.

Durante años fue el ejemplo perfecto de una lovemark. Muchos la amábamos.

Hoy, 20 años despúes, con cafeterías de especialidad o cafeterías más baratas en cada esquina, sigue llena. Muchos la seguimos prefiriendo.

NO ES SÓLO POR AMOR. ES POR CONFIANZA. 

No encuentras el café más artesanal, sino el más predecible.

Sabes que va a estar abierta, que tu bebida va a saber igual aquí que en otra ciudad, que no te va a fallar y si lo hiciera, te la cambiarán hasta que cumpla su promesa de marca.

En la ciencia de la confianza eso se llama apego seguro. No es el pico de dopamina del amor nuevo, es la oxitocina de saber que puedes contar con algo.

Y ahí está la lección para muchas marcas de consumo. 

Muchas están obsesionadas con provocar amor con un video viral, con un sabor de temporada, con una colaboración.

Pero las marcas que duran 20 años entendieron otra cosa, el amor te hace probar, la confianza te hace volver. En 2026 la constancia es la nueva forma de amor. 

¿Tu marca hoy pide confianza o la da primero? Cuéntame en los comentarios. 

Sígueme en redes sociales  y no te pierdas los #Martesdemarketing.

Día del Cine Mexicano: Los derechos de una producción audiovisual que debes conocer

Cuando vamos al cine o vemos una película en casa, pocas veces pensamos en todo lo que tuvo que resolverse antes de que esa historia pudiera llegar a la pantalla. Detrás de una producción audiovisual existe una estructura jurídica que involucra derechos de autor, derechos de propiedad industrial, derechos de personalidad, contratos, licencias y autorizaciones que resultan fundamentales para su desarrollo y explotación.

El cine mexicano no solo constituye una de las expresiones culturales más importantes del país; también forma parte de una cadena productiva que involucra creación, inversión, producción, distribución y exhibición. En el marco del Día Nacional del Cine Mexicano, que se conmemora cada 15 de agosto, vale la pena detenernos a reflexionar, no solo sobre las joyas que ha desarrollado el cine nacional, sino también en los derechos que hacen posible que esas historias puedan ser creadas y llevadas al público.

La adecuada gestión de los derechos involucrados en una producción audiovisual contribuye a proteger la viabilidad de una obra, desde su desarrollo y financiamiento hasta su distribución, mediante la implementación de directrices técnicas que brinden certeza jurídica y salvaguarden la titularidad de los diversos participantes en la cadena productiva. Por ello, Arochi & Lindner comparte algunos de los principales aspectos que deben revisarse desde el desarrollo de una producción:

  • Titularidad y cadena de derechos. Es fundamental identificar quién es titular de los derechos sobre el guion, la obra audiovisual y demás elementos creativos, así como documentar adecuadamente las cesiones o autorizaciones necesarias.
  • Música y otras obras de terceros. La incorporación de una canción a una película suele requerir, entre otras autorizaciones, la obtención de los derechos de sincronización. Lo mismo ocurre con otros materiales de terceros, como libros, fotografías, pinturas o imágenes de archivo, cuyo uso puede requerir autorización de sus respectivos titulares. Desde el desarrollo de la producción es importante identificar qué contenidos de terceros serán utilizados, quiénes son sus titulares y qué licencias o autorizaciones se requieren para su incorporación.
  • Imagen y derechos de la personalidad. La aparición, representación o referencia a personas reales puede involucrar derechos distintos de los derechos de autor, como los derechos a la propia imagen, al honor, a la vida privada y al nombre, entre otros. Por ello, particularmente en producciones que incorporan personas reales, testimonios o acontecimientos de la vida de una persona, resulta importante analizar desde el desarrollo del proyecto qué derechos pueden verse involucrados y, en su caso, qué autorizaciones o medidas deben considerarse para su utilización o representación.
  • Historias basadas en hechos reales. Cuando una producción parte de acontecimientos o personas reales, resulta relevante distinguir entre los hechos que sirven de base a la historia y los elementos que han sido creados o ficcionalizados. La modificación de nombres o determinados aspectos de una persona no necesariamente elimina los riesgos jurídicos.

Las controversias que afectan a una producción audiovisual rara vez aparecen de manera espontánea, y con frecuencia, tienen su origen en decisiones adoptadas durante las etapas de desarrollo y planeación.

Atender estas cuestiones antes del rodaje puede representar una inversión considerablemente menor frente a los costos de resolver una controversia cuando la obra ya está terminada o incluso después de su estreno. Los derechos involucrados en una película forman parte del activo que permite desarrollarla, distribuirla y generar valor a lo largo del tiempo.
Un ejemplo emblemático del cine mexicano es el caso Cantinflas. Después de la muerte de Mario Moreno, surgió una disputa respecto de la titularidad y explotación de 39 de sus películas. El conflicto enfrentó a su hijo Mario Moreno Ivanova, con su sobrino, Eduardo Moreno Laparade, quien sostenía que Mario Moreno “Cantinflas” le había transmitido los derechos de explotación de las películas mediante un acuerdo celebrado antes de su fallecimiento.

El caso permite dimensionar la importancia de contar con una cadena de titularidad clara y debidamente documentada. Una obra audiovisual puede continuar generando valor durante décadas, por lo que las decisiones adoptadas respecto de sus derechos pueden tener consecuencias mucho tiempo después de concluida una producción.

Otro ejemplo relevante es el documental mexicano Presunto Culpable, cuya exhibición generó una controversia relacionada con la aparición de una de las personas involucradas en los hechos que documentaba la producción. El asunto llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que analizó la posible afectación de sus derechos de personalidad frente al interés público de la información contenida en el documental. La Primera Sala concluyó, en las circunstancias concretas del caso, que la difusión de esa información no constituía daño moral, debido a su relación directa con el interés público propio del proceso penal.

El caso demuestra que, particularmente en producciones basadas en hechos reales, la revisión jurídica no debe limitarse a identificar quién tiene los derechos sobre la obra audiovisual. También resulta necesario analizar la forma en que serán representadas o incorporadas personas reales y el posible impacto en derechos como la imagen, el honor y la vida privada, considerando al mismo tiempo otros derechos fundamentales, como la libertad de expresión y el derecho a la información.

“En una producción audiovisual, el trabajo jurídico no debe limitarse a resolver problemas cuando ya se han presentado. Una parte fundamental de nuestra labor consiste en identificar desde el desarrollo aquellos riesgos que podrían entorpecer la producción, retrasar su estreno o incluso limitar su explotación comercial. Una adecuada estrategia legal también significa proteger el presupuesto de la producción y evitar contingencias que pudieron preverse desde el inicio, que terminen convirtiéndose en costos innecesarios”, señaló Erick Hernández, asociado de Arochi & Lindner y abogado especialista en derecho del entretenimiento y propiedad intelectual.

En industrias donde la creatividad constituye uno de los principales activos, incorporar una perspectiva jurídica desde las primeras etapas del proyecto permite anticipar riesgos, proteger el presupuesto de la producción y brindar mayor certeza en su desarrollo, producción y comercialización. 

Victoria Chelada Limón y Sal: La nueva variedad que rinde homenaje al ritual mexicano

Hay sabores que forman parte de la cultura mexicana. El de una cerveza con limón y sal es uno de ellos. Tan familiar que no necesita explicación ya que ha estado presente durante generaciones en la forma en que millones de mexicanos disfrutan una cerveza. Por eso, Victoria presenta Victoria Chelada Limón y Sal: La Nueva Conocida.

Victoria Chelada Limón y Sal

Una nueva variedad inspirada en el clásico sabor a limón y sal que lleva esa combinación tan reconocida por los mexicanos al portafolio de Victoria, conservando el carácter cervecero que siempre ha distinguido a la marca.

“En Victoria creemos que las mejores innovaciones nacen de entender nuestra cultura y a nuestros consumidores. Durante años vimos cómo el limón y la sal se convirtió en una forma de disfrutar una Victoria. Con Victoria Chelada Limón y Sal quisimos transformar esa inspiración en una nueva variedad que recupera ese sabor tan característico, manteniendo el carácter que distingue a nuestra cerveza”, comentó Yune Aranguren, directora de Marcas Core de Grupo Modelo.

Más que crear un nuevo sabor, Victoria reconoce una costumbre que ya existía entre sus consumidores y la convierte en una propuesta inspirada en uno de los perfiles de sabor más representativos de México. El resultado es una cerveza con sabor a limón y sal que retoma una preferencia profundamente arraigada en la cultura popular.

Ese mismo reconocimiento a la cultura mexicana también vive en la identidad visual del lanzamiento. Si Victoria Chelada Limón y Sal nació inspirada en un sabor tan presente en la vida cotidiana, también tenía que verse mexicana. Por eso, la marca encontró inspiración en uno de los lugares donde esa identidad cobra vida todos los días: los tianguis. Espacios donde el color, los sabores, las conversaciones y la creatividad popular forman parte de la experiencia cotidiana.

La identidad visual retoma algunos de los códigos más reconocibles de estos espacios: el verde del limón, el verde fosforescente de las cartulinas escritas a mano que se han convertido en un símbolo inconfundible de los tianguis y el rosa mexicano que llena de energía los mercados del país. Una paleta vibrante inspirada en la gráfica popular, los rótulos hechos a mano y esa creatividad auténtica que, generación tras generación, ha dado identidad al comercio mexicano.

Más que un recurso estético, es un homenaje a la creatividad hecha en México. A la que se comunica con ingenio, color y personalidad y convierte lo cotidiano en algo memorable.

Victoria Chelada Limón y Sal estará disponible en tiendas de la esquina, tiendas de conveniencia, autoservicios y Modeloramas de todo el país a partir del mes de agosto, para seguir acompañando esos momentos que saben a México.

Cómo la inteligencia artificial en la banca redefine el primer contacto con los clientes

La inteligencia artificial está cambiando la manera en que los consumidores descubren, evalúan y se relacionan con las instituciones financieras. De acuerdo con Adobe Digital Insights, el tráfico hacia sitios de servicios financieros proveniente de herramientas de IA generativa creció 158% durante el primer trimestre de 2026, frente al mismo periodo del año anterior, mientras que 24% de los consumidores declara utilizar estas herramientas para resolver necesidades financieras.

Este cambio está modificando incluso el momento en que comienza la relación entre una institución financiera y un cliente potencial. Una persona puede iniciar la investigación de una cuenta, un crédito, un seguro u otro producto financiero a través de asistentes de IA como ChatGPT o Gemini, antes de visitar el sitio o la aplicación de una institución. Para bancos y aseguradoras, la experiencia ya no comienza necesariamente en sus propios canales.

Al mismo tiempo, las expectativas sobre personalización siguen creciendo. El estudio State of Customer Experience in Financial Services in an AI-Driven World, realizado por Adobe e Incisiv entre líderes de servicios financieros a nivel global, revela que 74% de los ejecutivos considera que sus clientes esperan interacciones personalizadas, pero solo 36% del recorrido del cliente está actualmente personalizado. Además, apenas 8% de las instituciones participantes afirma tener sus datos de cliente completamente integrados y accesibles.

Esta diferencia muestra que el reto no consiste únicamente en incorporar más tecnología. Para las instituciones financieras, personalizar una experiencia implica utilizar los datos disponibles para responder al contexto de cada cliente, dentro de un entorno donde la privacidad, la seguridad, la transparencia y el cumplimiento son fundamentales.

La inteligencia artificial también está modificando los canales a través de los cuales las personas encuentran información financiera. El estudio The State of Customer Experience in an AI-Driven World, de Adobe e Incisiv, proyecta que la búsqueda orgánica B2C a través de modelos de lenguaje de gran escala (LLMs) podría crecer 20 veces durante los próximos dos años. Para las instituciones, esto implica preparar contenido preciso, relevante y claro para aparecer como una fuente confiable en estos nuevos entornos de descubrimiento.

En México, esta transformación ocurre sobre una industria que ya cuenta con una amplia adopción de canales digitales. De acuerdo con la Asociación de Bancos de México (ABM), los contratos de banca móvil pasaron de 6 millones a 95 millones en una década, mientras que las operaciones realizadas mediante estos canales crecieron de 1,000 millones a 6,500 millones.

Para el sector financiero, el avance de la IA plantea además una pregunta sobre cuánto control están dispuestos a ceder los consumidores a sistemas cada vez más autónomos. El Adobe 2026 AI and Digital Trends Report, realizado con Oxford Economics a nivel global, encontró una diferencia entre la percepción de las organizaciones y la disposición de los consumidores: 35% de las organizaciones considera que sus clientes se sentirían cómodos permitiendo que un agente de IA tome una decisión sin intervención humana, pero solo 21% de los consumidores manifiesta ese mismo nivel de comodidad.

En servicios financieros, donde una decisión puede involucrar el patrimonio, los datos personales o el acceso al dinero de una persona, esta diferencia adquiere una relevancia particular. La adopción de inteligencia artificial tendrá que avanzar acompañada de mecanismos que permitan a los clientes comprender cómo se utilizan estas capacidades, qué decisiones pueden delegarse y qué niveles de control permanecen en manos de las personas.

“La inteligencia artificial está redefiniendo la experiencia financiera desde el momento en que una persona comienza a buscar información. El crecimiento de 158% en el tráfico desde herramientas de IA hacia sitios financieros muestra que las instituciones ya necesitan pensar en cómo acompañar al cliente desde este primer contacto y no solo cuando llega a sus canales. La oportunidad está en utilizar estas capacidades para ofrecer experiencias más relevantes e inmediatas, sin perder de vista la seguridad, la transparencia y el control que los clientes necesitan para confiar en que su información y su dinero están protegidos”, señaló Jessica Ollivier, Financial Services Director, Adobe

Para las instituciones financieras, esta evolución implica conectar capacidades que durante años funcionaron de manera separada, desde los datos y la personalización hasta el contenido y la gobernanza de IA. Adobe actúa como facilitador tecnológico para ayudar a las marcas a integrar estas capacidades y construir experiencias más relevantes, transparentes y confiables, también en los nuevos entornos de descubrimiento impulsados por LLMs.

En este nuevo escenario, la ventaja no estará únicamente en quién adopte primero la inteligencia artificial, sino en qué instituciones sean capaces de de tener una base sólida de datos, contenido y gobernanza para convertirla en experiencias relevantes, transparentes y confiables para sus clientes.

Reinventarte a los 40 no es fracaso, es la única salida

A los 40 años no se empieza de cero; se empieza desde la experiencia, la madurez y la claridad de saber lo que ya no se quiere. Es la edad perfecta para transformar el conocimiento acumulado en un nuevo impulso vital.

De rodillas no es el final

Hay una edad en la que los golpes de la vida, parecen doler un poco más.  Por ahí entre los 40 y los 50, la mayoría ya ha perdido algo importante: un matrimonio, un negocio, un puesto que creía suyo para siempre, una versión de sí mismo que daba por garantizada. Y cuando eso pasa, cuando la vida te pone de rodillas, aparece un miedo distinto al de los veinte. Ese miedo ya no es “¿y si me equivoco?”, ahora es más filoso: llegar a viejo, pobre y solo.

Ese miedo, sin que nadie lo diga en voz alta, se convierte en la receta perfecta para el desastre, no porque sea infundado (el reloj biológico y financiero sí corre distinto a los 45 que a los 25), sino porque un miedo así, no gestionado, no te mueve: te paraliza.

Y ahí está la trampa en que muchos hemos caído sin darnos cuenta: te quedas donde no debes, aceptas lo que no mereces, sostienes lo que ya no funciona, todo por no enfrentar la posibilidad de terminar solo frente al abismo.

Y eso sí es la garantía del desastre.  Si pones atención a lo que te ha pasado antes, no es el riesgo de levantarte lo que te asusta; sino el riesgo de no hacerlo por miedo a caer de nuevo.  Esa es, en muchos casos, la cruel realidad.

La mentira que heredamos

A los que somos Generación X nos criaron con una consigna implícita: “no se puede”, o su prima hermana, “ya no estás en edad para eso”.  Crecimos sin la sobreprotección de las generaciones que vinieron después, pero también sin el permiso de reinventarnos pasados los 40.

Quizás por eso, ahora esa mentira pesa más que cualquier derrota real.  No es la caída la que te frena, esa te lleva al suelo, sin escalas; es la historia que te cuentas sobre lo que significa caer a los 45 en lugar de a los 25 la que puede complicar las cosas.

A los jóvenes les urgía escucharme decir: construyan antes de prometer, pero a ustedes, mis contemporáneos, les urge escuchar lo contrario: no dejen que el miedo firme por ustedes.

El desastre no es levantarse tarde, es no levantarse

Yo ya me estrellé una vez, construí un sueño antes de tiempo, sin cimientos, y se derrumbó ante la primer tempestad.  Aprendí, a la mala, que hay una diferencia entre fallar por miedo y fallar por integridad.  Aprendí que quedarse inmóvil, aceptar la mediocridad de lo conocido, sostener una vida que ya no te sirve solo porque cambiar da más miedo que quedarte —eso es fallar por miedo.

Y eso es, sin temor a equivocarme, uno de los mayores fracasos que puede haber en la vida de una persona, porque no se paga una sola vez: se paga cada día que decides no moverte.

Levantarte a los 45, a los 50, con el orgullo lastimado y la cuenta bancaria más flaca de lo que planeabas, no es debilidad. Es la única ruta honesta.

No porque no dé miedo —por supuesto que da muchísimo miedo—, sino porque la alternativa de quedarte de rodillas esperando que alguien venga a rescatarte, es un desastre garantizado con fecha de entrega inaplazable.  El tiempo de todas formas va a pasar.

La música como testigo, otra vez

Ya lo he dicho: mi generación no habla fácilmente de lo que siente, lo canta. Y hay una línea que he vuelto a poner, más de una vez, mientras reconstruyo lo que se cayó: “I’ve made peace with every turn / Even the ones that made me burn”, de “The Way I Go”, de Disclaimer Without Remarks.


Hacer las paces con las vueltas que queman no es resignación. Es la única forma sostenible de volver a caminar. No se trata de fingir que la caída no dolió, ni de maquillar la derrota como si fuera una lección bonita de inmediato. Se trata de aceptar que esa vuelta —la que te tumbó— también es parte del camino, y seguir moviéndote de todas formas, sin necesitar que nadie entienda por qué insistes.

Confiar, esperar, seguir la ruta

Reconstruirse después de los 40 tiene una condición que a los 20 no existe: no hay el mismo margen de tiempo para “encontrarte”. Y precisamente por eso, el miedo grita más fuerte. Pero aquí está lo que nadie te dice: el miedo a llegar viejo, pobre y solo no se resuelve corriendo hacia la primera salida de emergencia —el trabajo que odias pero “al menos paga”, la relación que ya no construye pero “al menos acompaña”, el negocio que ya no crees pero “al menos es conocido”. Se resuelve construyendo, otra vez, con lo que sí tienes: experiencia, criterio, y la ventaja brutal de ya saber qué NO funciona.

No se trata de correr más rápido que el miedo. Se trata de sostener la ruta —no rápido, no lento— confiando en que el proceso, aunque no dé garantías, sí da resultados a quien no se detiene. Eso, para mí, ha significado toparme con decisiones que duelen: dejar ir lo que ya no cabe en el camino, aunque implique soledad temporal, aunque implique no poder ser, por ahora, lo que otros esperan que sea.

A mis contemporáneos, los “Xers”

A los jóvenes les advertí: construyan antes de prometer.

A ustedes, que ya construyeron, que ya perdieron, y que ahora dudan si vale la pena volver a intentarlo, les digo esto: de rodillas no es el final, es solo la postura antes de levantarte. El desastre no es la derrota que ya viviste, el desastre es dejar que el miedo a envejecer solo y sin nada te convenza de no volver a intentarlo. Ese, y solo ese, es el único fracaso verdaderamente garantizado.

Si te sientes estancado, atorado, confundido y prácticamente sin rumbo o no sabes por donde comenzar, quizás sea buena idea que hagas un Total Reset dale clic para revisar la información. Gracias por leerme, nos vemos en 15 días.

Juan Pablo AltamiranoImagen Pública – Ventas y Marketing Digital

Partners