El futuro híbrido de la educación

La educación no volverá a ser lo que solía, y hay que tenerlo claro, porque hay quienes piensan que tras la vacunación regresarán los hábitos pre pandemia, pero se olvidan de la transición tecnológica que hemos vivido durante más de un año, y que tal vez pueda extenderse por más.

Según la Asociación Mexicana de Internet, más de 70 por ciento de los usuarios de la red tiene interés de seguir aprendiendo en línea o comenzar a hacerlo, y una tercera parte está a favor de una educación híbrida, entendida como la combinación de las clases en aulas físicas y vía online.

Mucho se ha dicho en torno a las experiencias que hemos vivido de las clases en línea, y cada familia tendrá, con seguridad, más de una anécdota que contar. 

La ONU ha contabilizado que la pandemia ha afectado a casi mil 600 millones de alumnos en más de 190 países. Y que, en naciones de ingreso mediano y mediano bajo, eso se traduce en una afectación del 99 por ciento de los estudiantes.

No sólo eso, alerta que las pérdidas en materia de aprendizaje “amenazan con extenderse más allá de la generación actual”. 

El organismo mundial expone la cara oscura de la moneda, y señala que los cierres de instituciones educativas han dificultado el acceso a alimentos nutritivos, además afectan la capacidad de trabajar de muchos padres y aumentan los riesgos de violencia intrafamiliar.

Sin embargo, celebra la respuesta innovadora de los sistemas educativos para dar continuidad a la formación de los alumnos, a pesar del confinamiento y las restricciones dictadas a partir de la pandemia. 

La ONU reconoce que el cierre prolongado de las instituciones educativas tendrá “efectos duraderos en los docentes, los niños y los jóvenes, sus padres (especialmente las mujeres) y, de hecho, en las sociedades en su conjunto”.

Lo que nos lleva a pensar con más razón, en un futuro para la educación bajo un modelo híbrido, donde las innovaciones y vanguardias en los métodos de enseñanza seguirán siendo protagonistas.

Pero será de la mano de nuevas tecnologías, esas que han sorprendido a los docentes aletargados y los han obligado a reinventarse, y esas mismas que son un arma de doble filo para los estudiantes, pues bien pueden convertirse en adicción o, por el contrario, en herramientas de alto provecho. 

La ONU observa que en ese futuro es indispensable el uso extendido de la tecnología “para garantizar la continuidad del aprendizaje”, incluso en el caso de las personas más marginadas, pues bien podría allanar el camino para que las poblaciones más pobres puedan acceder a la educación.

El TEC de Monterrey es una de las instituciones que en México ha expresado su convicción en el sentido de que la educación después de la pandemia no será presencial ni online, sino híbrida. 

“Lo que tenemos es un choque de dos tormentas, una que venía con la revolución industrial 4.0 y otra con el COVID-19. Las cosas no serán iguales”, declaró su rector, David Garza, a finales del año pasado. 

El TEC ha llevado a la práctica tecnologías de inteligencia artificial, machine learning, clases en realidad virtual y aumentada, clases en línea y también puso en marcha un aula llamada Hall Immersive Room, que cuenta con pantallas para dar una visión panorámica al profesor de los alumnos conectados, al tiempo que éste despliega su presentación y otras tecnologías.

También ha aplicado el uso de software para brindar experiencias de uso de laboratorios que pueden ser controlados por los alumnos desde casa. 

De esa manera también se prepara para ese e futuro educativo, donde la tecnología ya es un must. 

El reto, sin duda, es grande para extender ese modelo híbrido con todo su potencial hacia una mayor población. Pero la oportunidad también es enorme.

Editorial S.M
Equipo editorial de la Revista Soy.Marketing
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