Facebook contra la sana competencia

Cada decisión tomada por las grandes empresas de tecnología para mostrar su poderío ante cualquiera que pretenda limitar o regular su campo de acción, deja ver la gran dependencia que ya se tiene de estos servicios y, por ende, la vulnerabilidad a que nos someten con tan sólo desearlo.

Ahora Facebook decidió apagar el interruptor de su red a los medios de comunicación en Australia, esto como represalia ante la pretensión de una ley en ese país, que contempla cobrar a la plataforma por la divulgación de contenidos de los medios.

De modo que los australianos ya no pueden consultar información que provenga de ningún medio australiano o extranjero a través de Facebook, pero tampoco los extranjeros pueden tener acceso a la información proveniente de medios de ese país.

A partir del jueves 18 de febrero, los editores australianos ya no pudieron postear información de sus contenidos en esa red social. La postura de Facebook, dada a conocer en un comunicado, afirma que la plataforma “no roba contenido noticioso” y que se está mal entendiendo la función de la red, respecto del contenido de los medios.

En el comunicado, que firma William Easton, gerente de Facebook para Australia, la plataforma asegura que los medios también se sirven de Facebook “porque encuentran nuevos lectores, consiguen suscriptores y mejoran sus ingresos”.

Detalla que, a través de su programa Facebook Journalism, han generado “beneficios financieros a más de 120 medios a nivel global”, y que a partir de esquemas como Accelarator —que permite actualizaciones de los artículos de manera instantánea y ofrece productos para suscripciones—, se ha mejorado “de manera significativa” la monetización de organizaciones de noticias.

Pero el proyecto de ley ya fue adoptado por la Cámara de Representantes y se debate en el Senado, lo que deja ver una clara intención de obligar a estas plataformas a remunerar a los medios por el uso de sus contenidos.

En el fondo, la iniciativa busca compensar a los medios por los ingresos publicitarios que dejan de percibir, y que, por lo general, favorecen a las firmas tecnológicas provenientes de Estados Unidos.

La autoridad de competencia en Australia ha precisado que por cada 100 dólares que entran por la publicidad en línea, Google se queda 53 y  Facebook con 28.

Este caso trae a la memoria la situación que vivió recientemente la plataforma Parler, expulsada de Google, Amazon y Apple, corporaciones que dejaron ver su poder para sacar de la jugada a otra empresa. 

La decisión que ahora toma Facebook muestra nuevamente el poder de las grandes firmas tecnológicas, que tienen muy claro que se han convertido en un filtro para llegar a los medios de comunicación, entre muchas otras cosas.

El Instituto Reuters, ha señalado que 52% de los australianos ahora consultan las redes sociales para estar informados. Pero ese no es el gran problema. 

En realidad, las prácticas de estas corporaciones se realizan en un entorno no competitivo, cosa que los gobiernos no han sabido regular, menos aún cuando al menor intento de hacerlo, han sido amenazados, por esas mismas corporaciones, con retirar sus servicios de las naciones que lo intentan.

La aprobación de la ley en Australia, si es que los medios y las autoridades resisten el asedio de Facebook, sentaría un precedente global para que otras naciones le entren a la regulación, no sólo en términos de retribución al trabajo periodístico, sino de sana competencia. 

Lo anterior, además, frenaría la vulnerabilidad a la que nos encaminamos cada día ante estos gigantes de la tecnología, y si no, ¿qué haría usted hoy sin redes sociales?

Editorial S.M
Equipo editorial de la Revista Soy.Marketing

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