¡Liberen al pezón! – Un círculo rodeado de mucha controversia

Chichis pa’la banda

Alguna vez, no hace mucho tiempo, me hallaba elaborando una campaña para un personaje (se fue sin pagar, el muy infame) quien se encontraba a la búsqueda de un puesto político en la Ciudad de México que no era de muy altos vuelos.

Dicha campaña era exclusiva para la ciudad por lo que, en un enorme alarde y derroche de creatividad (es ironía), decidimos utilizar imágenes urbanas. Ya se la saben: El Zócalo, la Catedral, el Palacio de Bellas Artes…

(Pequeño consejo para los amigos creativos: el Palacio de Bellas Artes tiene un lugarcito muy especial en el corazón de todos los chilangos. Su imagen es garantía de que la gente pondrá atención al mensaje)

A final de cuentas nos decantamos por el Ángel de la Independencia. La Libertad alada y dorada era una clara muestra de los ideales que pretendíamos comunicar para la imagen de este ingrato individuo, por lo que nos dimos a la caza de imágenes relativas a la columna y a su angelical estilita.

Diseñamos y conseguimos que el cliente nos aprobara las imágenes. De ahí lo que seguía era armar la pauta en redes sociales. La chamba, en lo práctico, ya estaba hecha hasta que…

Tan-ta-ta-ta-tán… (música dramática)

Facebook nos la rechazó de forma absoluta y contundente.

La red social tiene una política en contra de imágenes pornográficas por lo que se negaba, de la forma más rotunda, a subir imágenes eróticas de una mujer mostrando el pecho desnudo.

Resulta que nuestro amado ángel dorado muestra la misma actitud que una gringa de spring-break en Cancún: no tiene el más mínimo recato de andar mostrando las bubis a las multitudes babeantes.

¡Dios nos libre!

Lo curioso de todo este asunto es que uno puede poner imágenes de todo un seno desnudo tapando al pezón, pero en el momento que éste muestra, aunque sea una mínima parte de su circunferencia, le caen las hordas de la decencia.

Shame!

El tema de la prohibición de mostrar senos en una red social ha tenido la certeza de alcanzar la vena de los movimientos feministas. ¿Por qué los hombres si pueden aparecer con el pecho desnudo y las mujeres no?

Por supuesto que el asunto se politizó y no tardó en surgir un movimiento que, al grito de Free the nipple! comenzó a exigir más apertura no solo en redes sociales si no también en legislaciones estatales y locales que, en Estados Unidos, tienden a ser ultraconservadoras en temas de nudismo.

Para ilustrar un poco esta estrechez mental y pueblerinismo: Es increíble la cantidad de mujeres que sufren de acoso en ese país por el simple hecho de dar de mamar a su bebé en un lugar público. Como si se tratara de un acto de la más baja estofa.

El caso es que a este movimiento se unieron personalidades como Rihanna, Miley Cyrus y Lena Dunham entre muchas más.

Más allá de cuestiones morales ―que puede haber muchas―, el argumento es bastante demoledor en términos de inclusión y por eso llama mucho mi atención un tema. Podríamos estar a punto de ver como Facebook, y sus filiales, comienzan a desechar estas reglas. Un grupo de asesores acaba de recomendar a la empresa que se ajuste más a los derechos humanos al eliminar la política de ocultar, a toda costa, las pechugas femeninas.

Todo surge luego de un caso muy sonado en el que fue retirada una imagen publicada por una pareja no binaria en el que posaban top-less para solicitar fondeo con el que querían realizar una cirugía. La censura fue llevada a cabo por la inteligencia artificial encargada de revisar las imágenes de la red social, pero más tarde fue reinstalada.

Y es justo aquí donde entra el dilema ético.

Plagas pornográficas

¿Es justificable que una empresa ejerza este tipo de acciones para evitar que su plataforma se transforme en un canal de pornografía o una agencia de colocación de trabajadores sexuales? ¿Hasta dónde se puede permitir este tipo de imágenes?

El gran problema aquí es que, a pesar de todo, seguimos siendo humanos:

Siempre hemos demostrado una enorme capacidad para crear canales pornográficos casi de cualquier cosa: un día un cavernícola dibuja un mamut en la pared de una cueva y al siguiente alguien ya lo había llenado de imágenes de mujeres desnudas; poco después que se inventara la escritura cuneiforme, alguien ya había redactado el primer relato erótico y, a los pocos días de que los Hermanos Lumiere presentaran su invento, alguien ya había hecho una película pornográfica.

¿No me creen? Hagan búsquedas relativas dentro de Twitter.

El caso es que el tema de censura en las redes sociales, como casi todas las cosas, tiene muchas aristas y justo cuando pensamos que ya está solucionado un tema, inmediatamente detrás, surge otro.

Lo que es muy cierto es que, como sociedad, seguimos adaptándonos a una tecnología la cual abrazamos de manera incondicional sin ponernos a pensar las consecuencias que podría traernos a tantos niveles.

No es queja.

Lo que toca ahora, a nosotros, es adaptarla de la mejor manera.

A manera de post scriptum :

Se que no tardan en salir a vociferar los torquemadas y demás fanáticos de una mal entendida decencia y buenas costumbres. Por favor, no se desgasten, no pienso entrar en discusiones con quienes detentan ideas preconcebidas en la ignorancia y prejuicio sobre temas que nos competen a todos.

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