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No es sexista, es absurdo

Hace unos cuantos días atestiguamos un penoso caso en que una marca se tuvo que disculpar por la publicidad que lanzó al aire.

Lo penoso viene en dos áreas:

El primero es el despilfarro de recursos. Con una producción que tiene altos valores ejecucionales (o por lo menos altísimos costos de producción), la versión de Yoplait llamado Brindo con Placer llegó al público para ser vapuleado antes de que el gallo se dignara a cantar.

El segundo es un error como de kínder: no hacer un autoanálisis / autocrítica e ignorar al consumidor.

Pues sí, para quienes no lo hayan visto aquí la liga: http://bit.ly/PLACERYOPLAIT). El comercial nos presenta una situación un poco absurda, por no decir que atemporal, carente de verosimilitud y, en consecuencia, difícil de establecer ligas emocionales con su audiencia. El spot terminó siendo francamente irrelevante y se colocó casi voluntariamente como blanco para llegarle directo a la yugular.

El comercial que fue calificado como sexista por las redes sociales y medios digitales.

No estoy muy segura si una taberna estilo La Bella y la Bestia puede ser sexista. El comercial simplemente se pasó de creativo, si es que eso existe. Cayó en un ridículo que le brindó metralla a cuanto espectador llegó.

La parodia titulada Hobbit lanzada en YouTube dice mucho del impacto negativo que causa en las audiencias. Y no conformes con eso, hasta le pusieron subtitulitos onda karaoke, como para rematar lo grotesco del caso.

La marca salió inmediatamente a ofrecer una disculpa que fue de alguna manera bien acogida por el público. Y, como cualquier otro caso de crisis, pasará al olvido en un par de semanas más. Si es que no lo ha hecho ya a estas alturas.

yoplait

Todo esto se podía haber ahorrado con un simple y elemental paso que la aplastante mayoría de los publicistas pasa por alto antes de mandar sus ejecuciones al aire. Se llama pre-test.

Se los firmo y me la juego. Sin saber quién es la agencia ni los pasos que siguieron, puedo asegurar que este spot jamás fue probado en un estudio de mercado. Así, nomás por el colmillo que me sale en el ojo de buena cubera, jamás hubiera pasado la prueba.

Una de dos: o tenían demasiada prisa por lanzar su campaña (lo cual no se justifica porque en 48 horas podrían haber hecho una indagatoria decente y profesional), o se les olvidó que el juez final de cualquier campaña es el consumidor, a quien por falta de humildad con mucha frecuencia deciden ignorar #AlláUstedes

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.