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¡No más presentaciones especulativas!

no presentaciones especulativas

Nos volvió a pasar. A pesar que había yo establecido en Hatch Agency una política de no participar en presentaciones especulativas me desdije y lo hicimos nuevamente. La verdad vi muy atractiva la oportunidad de hacer negocio y me decidí a participar en otro pitch.

La experiencia no fue nada agradable. Pero no culpo al anunciante, ni a su falta de cortesía y respeto. Me culpo a mí mismo de lo que nos pasó por haber aceptado.

El caso

Les cuento la experiencia de este caso, porque creo que es importante como profesionales exponer nuestras experiencias para que otros las valoren y sirvan para tomar decisiones si se les presentan las opciones de participar en pitchs e invertir tiempo y dinero para hacerlos.

Cronología

Como mencioné, no revelaré el nombre del anunciante. Sólo les diré que es una empresa transnacional con oficinas en los grandes corporativas de Bosques de las Lomas.

Me pasaron una llamada de una persona de esa empresa, que tenían interés en que participáramos en un pitch para hacer un programa de activaciones para uno de sus productos.

Me comuniqué al día siguiente con ella para saber de qué se trataba. Ya me explicó. Era un pitch dónde participarían varias agencias y habría que presentar una propuesta creativa.

Le comenté que por políticas internas no participábamos en pitchs. Pero que le enviaría un cuestionario para que me resolviera y en base a ello determinaríamos nuestra decisión final.

En la misma plática le pregunté quién era ella, cuál era su cargo y el por qué nos había seleccionado a nosotros. Muy amable me dijo que nos había localizado por internet; igual que a las otras agencias invitadas. Que ella era asistente de marketing y que se estaba integrando a la empresa y le habían encargado esa labor. En principio deduje que por ser la asistente y recién integrada a la empresa, no nos llamaría sólo para llenar un requisito. Lo vi como una ventaja en vez de una desventaja.

El cuestionario

Nos envió el brief, por cierto muy completo y bien hecho.

Yo le mande un cuestionario de 4 preguntas:

  1. ¿Cuantas agencias van a participar?
    Si me decía más de 4 –no ha tocado que nos invitan y piden hasta 8 ó 9 propuestas. Obvio nos negamos- ahí se acababa la relación.
    Respuesta: 4 agencias incluyendo la de ustedes.
  1. ¿Qué factores van a tomar en cuenta para evaluar las propuestas?
    Esta pregunta, para nosotros, es importante tener bien clara pues muchas veces los clientes hacen escalas súper complicadas incluyendo hasta el número de empleados, si tiene uno agencias internacionales, experiencia en productos similares –que es bueno-, etc.
    Respuesta: La creatividad.
  1. ¿Quién dentro de la empresa va a tomar la decisión de cuál es la mejor propuesta?
    Esta pregunta la hacemos pues no ha tocado en el pasado que las presentaciones se hacen a mercadotecnia y luego son turnadas a ¡compras! Y ellos, son lo que toman la decisión.
    Respuesta: Marketing
    Bueno, punto a favor
  1. ¿Qué presupuesto tienen?
    Es vital saberlo, para hacer un cruce de los alcances que están pidiendo el el brief y lo que piensan invertir.
    Respuesta: Presupuesto abierto. Nos sonó requetebién.
Nuestra decisión

Decido que participemos. Le vi opciones y en las comunicaciones con la chica –sin siquiera conocerla, bueno, ni la conocería- me dieron confianza. Ya ven que nosotros lo publicistas a veces nos sentimos sociólogos o sicólogos. Reuní a mi equipo y nos pusimos a trabajar. Nos dieron 10 días para presentar la propuesta. Y como siempre pasa, por compromisos y trabajo de clientes se nos vino el tiempo encima. Pero pudimos con mucho esfuerzo y dedicación sacar a tiempo la presentación.

El día “D”

Nos determinan día y hora. De 12 a 12:30. “Oye es muy poco tiempo reviramos”. “Si necesitamos más tiempo lo vamos viendo”. Nos contestan.

Llegamos puntuales a pesar del tráfico de los mil demonios. 11:55 am para ser exactos.

Nos anunciamos en la recepción del edificio. No del anunciante, pues no puedes pasar hasta que lo autoricen. Ahí estaba esperando otros chavos de otra agencia. No supe cuál. A los 20 ó 25 minutos los llamaron y entraron.

Como a la 1:15 pm volvimos a preguntar por la persona que nos indicaron para saber si ya iban a terminar o que nos dieran idea de cuánto tiempo faltaba. “La licenciada sigue ocupada”. Seguíamos sin ningún contacto personal con el anunciante, en la recepción del edificio. Ni siquiera se nos ofreció agua o algún otro indicio de atención.

La retirada

Pasaron los minutos y nosotros ahí “picándonos los ojos”.

Dieron las 2:20 de la tarde. Seguíamos sin ser atendidos. Sin noticias del anunciante. No sabíamos qué onda. Seguíamos en la incertidumbre de qué estaba pasando. Seguíamos sin recibir una cortesía de decirnos siquiera si estaban con la otra agencia y que esperáramos. No, nada.

Decidí con el equipo que ya era intolerable la situación. Si un prospecto de cliente te trata como nos estaban tratando cuál sería la relación si trabajamos juntos.

Agarramos nuestras “chivas” y nos retiramos sin decir nada.

Todo el trabajo, toda la inversión, tirada a la basura. Y lo peor, nuestro orgullo profesional lastimado y mancillado. ¡Pero el único culpable soy yo por confiado e iluso!

Y una vez más me trago mis convicciones y digo para mí de nueva cuenta: ¡No más presentaciones especulativas!

Insisto, no culpo a nadie. La culpa la tengo yo por haber caído nuevamente. Por imbécil.  

Tú, ¿Qué hubieras hecho? 

PD. Al día de hoy, una semana después del incidente no hemos recibido una llamada del anunciante para cuándo menos preguntar el por qué nos retiramos. Eso demuestra, que muchos de ellos –y reconozco que no son los anunciantes, sino sus empleados-, nos toman como instrumentos para cumplir requisitos. No les importa el esfuerzo que hayamos hecho, de la gente que con tanto entusiasmo participó en el proyecto. Los costos que significa hacer una presentación de este tipo. Lo profesionales que nos comportamos. Por desgracia, muchas veces, para ellos, somos desechables.

Hans Hatch
CEO de Hatch agency, con 15 años de experiencia profesional, se ha convertido en uno de los influenciadores en temas de marketing digital más importantes en Latinoamérica. Es consultor de negocios, tecnologías digitales y redes sociales; asesora y trabaja en las áreas de comunicación integral para varias de las marcas más importantes de México y a nivel continente.