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No te vistas para gustar, vístete para lucir profesional

Tu imagen habla antes que tú, y no siempre a tu favor

La imagen física es la percepción que los demás se forman de ti, a partir de tu apariencia y tu lenguaje corporal, incluso antes de que menciones palabra alguna. Cuidarla y procurarla no es vanidad; por el contrario, es decidir qué mensaje entregas en esos primeros segundos y cómo responsable de que sea congruente entre lo que dices y lo que haces.

Esta se construye con cuatro piezas: tu estilo de personalidad, tu paleta de colores, la forma en que quieres ser percibido y la congruencia de tu mensaje. Esa es la respuesta corta; la larga empieza con un periodista de lentes.

El truco de Clark Kent

Los que crecimos viendo a Christopher Reeve (el único y verdadero Superman) en la pantalla grande nos reímos durante años del mismo chiste: ¿cómo es posible que nadie en el Daily Planet reconozca al kryptoniano, sólo porque se esconde tras unos lentes, se encorva un poco y se peina de lado?

Ya de grande, entendí que el chiste no era tan absurdo. La gente no ve lo que eres, ve lo que le muestras.

Si bien Clark Kent tenía los mismos músculos que Superman, se vestía, se paraba y se movía como alguien que no era capaz de salvar a nadie, la imagen transmitida era la de alguien frágil y muy tímido.  De modo que sin darnos cuenta, muchos hacemos lo mismo todos los días, sólo que al revés.

Si tienes 20 o 25 años de carrera profesional u oficio, estoy seguro de que sabes resolver problemas que otros no pueden, pero quizás llegas a la junta vestido como si no supieras nada, y entonces, la gente te cree.

Premiación Festival AMAPRO

Como decimos en Imagen Pública: para ser, primero hay que parecer, no porque la apariencia sustituya al fondo, sino porque si tú no te convences de lo que eres y lo proyectas de la manera adecuada, el mensaje nunca jamás le va a llegar completo a nadie.

Tu estilo de personalidad no se compra en una tienda

Lo primero que hay que entender es que no todos nos vemos bien con lo mismo, aunque el maniquí diga lo contrario.

Para los profesionales de la Imagen Pública, cada persona tiene un estilo de personalidad: hay quien es clásico y sobrio por naturaleza, quien es creativo, el que es más natural y relajado, la que proyecta autoridad sin esfuerzo. De modo que cuando te vistes en contra de tu estilo, se nota porque te ves disfrazado. Luego entonces la gente percibe ese mensaje aunque no sepa explicar por qué.

El error más común que veo después de los 40 es uno de dos: seguir vistiéndose como hace 15 años, o querer lucir como el sobrino de 25, “chavorruco” pues.

Las dos cosas mandan el mismo mensaje: no sabes quién eres al día de hoy.

Deja de vestirte con lo que te quedó del 2008. Si cambiaste en tu interior y más en específico, en tu forma de pensar, tu “look” también tiene que enterarse de ese cambio.

Tu paleta de colores no es la de la temporada

Cada temporada alguien decide cuál es “el color del año” y cada temporada miles de personas se compran algo de ese color sin preguntarse si les queda o favorece. Tu paleta de colores no depende de la moda, depende de tu tono de piel, de tu cabello, de tus ojos y del contraste entre ellos.

Hay colores que te iluminan la cara y te hacen ver jovial y con energía.  Y también hay colores que te apagan, te marcan ojeras y te suman años, y eso no lo decide una revista, lo decide tu cara.

Lo que está de moda siempre es pasajero (aunque cada 20 años vuelva). En cambio, lo que te favorece se queda contigo toda la vida.

Aprende cuál es tu paleta una vez y deja de gastar en ropa que te hace ver cansado, yo puedo ayudarte con ese tema.  Elaboré 12 paletas de colores, tres por cada estación, con 45 tonos específicos para cada variante.

No te vistas para gustarte, vístete para que te crean

Y para no faltar a mi costumbre y estilo, aquí viene el regaño: tu imagen no es para ti, es para los demás. Tú no te ves en todo el día; los demás sí.

Por eso la pregunta correcta nunca es “¿qué me gusta?” ni “¿con qué me siento sexy?”. La pregunta es: ¿cómo quiero que me perciba la persona que me va a contratar, a comprar o a recomendar?

Sentirte sexy está muy bien para el viernes en la noche, pero no para una junta de negocios, donde están de por medio cientos de miles de pesos o millones. Nadie te va a contratar por eso; la camisa abierta hasta el tercer botón, la falda o pantalón que marca más de lo necesario, el perfume que llega antes que tú: todo eso habla, y casi nunca dice lo que tú crees. No confundas “aquello que está bien” con “lo funcional”.

Tú puedes creer lo que gustes, que tu forma de vestir es casi perfecta, pero si esta no te acerca a las personas con las que quieres trabajar, tu “look” no está perfecto y no es funcional. Seguir insistiendo en lo mismo solamente va a lograr que tus logros tarden más en llegar.

Lo que dices, lo que haces y lo que traes puesto

Ahora bien, tu imagen física es sólo una parte, esta funciona cuando cuenta la misma historia que tus palabras y tus actos, dicho de otro modo, cuando eres congruente. Si dices que eres puntual, organizado y confiable, pero llegas con la camisa arrugada, los zapatos sucios y el celular estrellado, la gente no va a creer lo que dices, va a creer lo que ve.

Si hablas de abundancia y de éxito, pero tu foto de perfil es una selfie en el coche, el mensaje se cae solo. La congruencia no es tener ropa cara, sino que no haya contradicciones entre lo que prometes y aquello que muestras, es decir; un traje sencillo, limpio y bien ajustado comunica más que una marca de lujo mal puesta.

Los tatuajes: tu piel, tu decisión, sus consecuencias

Aquí me van a llover comentarios, pero alguien se los tiene que decir. Así que adelante, dense.

Si te quieres rayar el cuerpo, es tu cuerpo y es tu decisión, nadie te lo prohíbe, pero tampoco nadie está obligado a pensar como tú. Cuando alguien ve unos brazos o un cuello tatuados y decide no contratar, no siempre es discriminación. Muchas veces es algo más simple y más viejo que cualquier prejuicio: no encaja con sus valores, con sus principios, con lo que espera de la persona a la que le va a confiar su dinero, su negocio o su familia.

Nos juntamos entre iguales, punto. Te guste o no.

Puedes entender eso y decidir a partir de esa información, o bien puedes darte de topes contra la realidad y culpar al mundo, las dos opciones son válidas, pero sólo la congruencia te acercará a tus clientes. Al final es tu vida y carrera profesional, las que se verán afectadas. Revisa tu mercado y a quiénes quieres convencer.

Fíjate en Alex Hormozi, parece leñador con su barba, espalda ancha, brazos de gimnasio y una actitud relajada. El tipo podría verse cómo quisiera, pero hasta donde sabemos, no le vas a ver un tatuaje. Otro ejemplo, Dan Martell, el empresario e inversionista canadiense, tampoco tiene. Ambos le hablan a dueños de negocio que firman cheques grandes, y su imagen no le pide a nadie un esfuerzo extra para confiar en ellos.

Y ojo, que la regla también funciona al revés: si tu cliente es el tatuador, el barbero, el músico o la marca de ropa urbana, el que no encaja es el de la camisa almidonada.  La pregunta nunca es si los tatuajes están bien o mal, la pregunta en todo caso es si encajan con la gente que te va a contratar. Ese es el poder de una Imagen Pública: lo que comunicas y provoca una respuesta unificada.

Tu imagen tiene que alcanzar a quien te estás convirtiendo

Si estás leyendo esto a los 45 o a los 50 años de edad, probablemente estés en medio de algo importante: un cambio de giro, un negocio nuevo, una etapa que empieza después de otra que terminó. Puedes leer un poco más al respecto en: Reinventarte a los 40 no es fracaso, es la única salida

Ahí es donde la imagen física deja de ser un tema de ropa y se vuelve un tema de vida. Puedes trabajar en tu mentalidad, aprender a vender por internet y tener el mejor producto del mercado, y aún así, seguir llegando a las reuniones con la imagen de la persona que ya no eres.

Cambiar tu imagen no es fingir.

Es ponerte al día contigo, de modo que cuando alguien te vea entrar, siempre vea primero a la persona en la que decidiste convertirte, no a la que dejaste atrás.

Spoiler Alert: Nadie más va a hacer eso por ti, ni tu clóset se va a reorganizar solo, ni el mercado va a esperar a que te animes a cambiar.

Si ya decidiste que es momento de revisar cómo te ven, empieza por la guía gratuita de marca personal: descárgala aquí. Y si quieres trabajarlo conmigo, desde ahí mismo podemos hablar.

Gracias por leer, nos leemos en 15 días.

Juan Pablo Altamirano
Imagen Pública / Ventas y Marketing Digital
Preguntas Frecuentes

¿Qué es la imagen física?

Es la percepción que los demás se forman de una persona a partir de su apariencia y su lenguaje corporal. Incluye la ropa, los colores, el arreglo personal, la postura y los gestos, y se forma en los primeros segundos de contacto.

¿Cómo debo vestirme para proyectar una imagen profesional?

Según Juan Pablo Altamirano, consultor en imagen pública y marca personal, la forma correcta de vestir depende de tres cosas: tu estilo de personalidad, tu paleta de colores y la manera en que quieres que te perciba tu cliente. No se trata de seguir la moda ni de vestir lo que te gusta, sino de proyectar un mensaje congruente con lo que ofreces.

¿Cómo saber cuál es mi paleta de colores?

La paleta personal depende del tono de piel, del cabello, de los ojos y del contraste entre ellos, no del color de moda. Un análisis de color con un consultor de imagen identifica qué tonos te favorecen y cuáles te apagan.

¿Los tatuajes afectan la imagen profesional?

Pueden afectarla, dependiendo de a quién le hablas. Juan Pablo Altamirano explica que las personas tienden a confiar en quienes comparten sus valores y su forma de ver el mundo: si tu cliente ideal es conservador, los tatuajes visibles pueden generar distancia; si trabajas en un medio creativo o urbano, pueden ayudarte a encajar.

¿Dónde puedo recibir asesoría de imagen física en México?

Juan Pablo Altamirano ofrece asesoría de imagen física, imagen pública y marca personal en línea para todo México y Latinoamérica, y de manera presencial en León, Aguascalientes, Querétaro, Guadalajara, Zapopan y el resto de Jalisco. Los viáticos se cotizan según la ciudad.

Juan Pablo Altamirano

Consultor en Imagen, Ventas y Marketing Digital

Soy Juan Pablo Altamirano, consultor en imagen pública, marca personal y manejo de crisis. Ayudo a profesionistas, líderes y empresas a que lo que proyectan, esté a la altura de lo que son y a convertir su reputación en ventas. Casi 30 años como profesor universitario y de posgrado en marketing. Creador de Total Reset, un método para reconstruirse.

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