“La edad es sólo un número; la actitud define tu energía.”
A ver, si tienes entre 40 y 60 años y estás leyendo esto en soy.marketing, probablemente ya sentiste ese nudo en el estómago que te agarra cuando piensas en tu futuro laboral. Ese miedo que no te deja dormir: la falta de certeza, el sueldo que ya no alcanza ni para la gasolina o con la sensación de que eres “caduco” frente a un chavo de 25 que maneja IA como si fuera una extensión de sí mismo, te hacen sentir desplazado.
Y te tengo noticias: ese miedo, ES REAL, pero también es señal de que estás a punto de surfear la ola más grande de tu vida y te explico.
Leyendo de nueva cuenta el libro de Raquel Roca; “Silver Surfers, El futuro laboral es para los mayores de 40”, no es un manual de autoayuda rosa; es un espejo crudo que refleja lo que muchos callamos.
Por eso es que en este espacio, decidí tomar algunos puntos interesantes del libro y compartir lo que, desde mi trinchera y al menos en tema de marketing veo Yo como la mayor ventaja competitiva.
El entorno económico actual es caótico, explosivo, incierto y sumamente frágil: Por un lado, la inflación que no para, empresas que recortan a diestra y siniestra, algoritmos que deciden quién entra y quién sale, haciendo que nos sintamos obsoleto porque TikTok o la nueva “mejora” a META, nos pasan por encima.
En otros casos, el temor se genera porque una plataforma de IA genera en segundos, lo que a nosotros nos tomaría varios días poder armar, o porque tu sueldo actual, parece congelado desde 2020.
Peor aún, hay a quienes en medio del entorno digital, les sigue dando pánico construir tu marca personal porque:
“¿Qué van a decir de un chavorruco queriendo estar en LinkedIn y en Instagram?
Ese temor, el que aparecer al autoetiquetarte, ese también es REAL y es el que nos frena a muchos.
Pero aquí viene el giro que la generación Z no ve (pero que nosotros sí vemos, porque sobrevivimos el apagón analógico, evolucionando al digital) La generación X somos los más resilientes que ha parido este planeta.
Pasamos del fax al email, del teléfono fijo al WhatsApp, del PowerPoint al Canva con IA, del Photoshop a los Prompts para creación de imágenes.
Somos la generación que cuando nos apagan la luz o se cae el internet, no nos desquiciamos (o al menos eso decimos) nos arreglamos con lo que hay.
Poseemos la capacidad para hacer un análisis frío de las cosas, un olfato para detectar estupideces disfrazadas de innovación, y eso es precisamente lo que las nuevas generaciones no tienen. Ellos nacieron con el wifi prendido y la luz garantizada. Nosotros aprendimos a navegar sin mapa.
Entonces, ¿por qué no usamos eso a nuestro favor?
La primera ventaja brutal que tienen los mayores de 40 años es su “Experiencia convertida en atajos”.
Mientras un chavo de la Z prueba diez herramientas y se frustra, tú ya sabes cuál es la que realmente funciona porque la probaste cuando todavía costaba dinero y tiempo.
Ese “expertise” no se compra ni adquiere con un curso de tres semanas. Es tuya. Y en marketing, eso se traduce en credibilidad instantánea. Tus clientes potenciales buscan a alguien que ya se cayó y se levantó, no a alguien que solo leyó el manual.
La segunda ventaja es; “tu red de contactos reales”.
No son followers, tampoco son sólo contactos, son personas con la que ya compartiste crisis, cierres de empresa, divorcios, quiebras y hasta resurrecciones. Esa red vale oro en un mundo donde todo es transaccional.
Si decides emprender, no empiezas de cero, comienzas con una agenda que ya tiene diez o quince años de confianza acumulada.
Y por último tu “cinismo productivo”.
Quiénes formamos parte de la Generación X tenemos un superpoder: olemos la porquería a distancia. Podemos ver las burbujas, los trends que sabemos durarán menos de tres meses, las promesas de “libertad financiera” que terminan en pirámide disfrazada y un sinfín de casos más.
Y aunque las nuevas generaciones podrían acusarnos de “negativos”, esa misma negatividad que antes nos criticaban, ahora es un filtro que vale oro. Mientras los más jóvenes se emocionan con cada nueva tendencia, tú ya estás calculando el ROI real. Ese es el atajo que ellos no ven desde su comodidad.
Y sí, ya se que hay mucho miedo a emprender, miedo al: “ya estoy grande para andar saliendo en redes”.
Pero ¿sabes qué?
Precisamente por eso estás en el momento perfecto; porque ahora tienes experiencia, tienes la piel más dura y mucha más claridad que los 20 años.
A los 40+ ya no necesitas impresionar a nadie con un título; necesitas resultados, los que tu deseas, no los que alguien más te dicta, y resultados, es lo que mejor se vende, cuando tienes marca personal auténtica.
Por todo lo anterior te voy a compartir tres tips prácticos que puedes aplicar ya mismo y sin esperar a que “mejore la economía”:
1. Construye tu marca personal como Silver Surfer, no como chavorruco.
Olvídate de copiar a los de 30. Define quién eres y comienza a hablar desde tu experiencia, cuenta cómo sobreviviste al 2008 o al COVID, cómo te adaptaste a los errores cometidos o de cómo usas IA no para no ser reemplazado sino para mantenerte vigente.
La gente no quiere ver a un viejo tratando de ser joven; quiere ver a un veterano que sigue en la pelea y ganando.
2. Convierte tu “miedo al obsoletismo” en diferenciador.
Dilo directamente: “Sí, soy de la generación que vio nacer internet, que sigue aquí y me van a tener que aguantar”.
Esa honestidad es imán, y en marketing, la autenticidad vende más que cualquier filtro de Instagram.
Tus clientes quieren estabilidad, no otra promesa hueca pero “disrruptiva”.
3. Comienza con lo que tienes, no con lo que te falta.
No necesitas una idea revolucionaria, necesitas resolver un problema que tú ya resolviste mil veces para otros.
Si tu “expertise” es tu producto, luego entonces un curso, una consultoría, un newsletter pagado, un servicio de mentoring… lo que sea, es vendible.
La economía actual castiga a los que esperan; premia a los que se suben al ring.
Lo que trato de decirte es que el futuro laboral no es para los más jóvenes, sobre todo si tenemos un “gobierno” que regala dinero por no hacer nada.
El éxito está reservado para los que ya saben surfear las olas más grandes. De modo que agarra tu tabla (experiencia y metas nuevas) y demuestra que no también puedes hacerlo.
Deja de lado el miedo al “qué dirán”, ninguno de esos “haters” te ayudará a pagar las cuentas, pero serán los primeros en criticarte cuando comiences a tener éxito. Se llama ENVIDIA.
Deja de compararte con quien nació con el celular en la mano o con quien lleva 10 años de ventaja en tu nicho de mercado, su día 3,891 no se parece en nada a tu día UNO.
Levántate, agarra tu expertise, construye tu marca sin pedir permiso y lánzate a emprender.
Solo falta que tú lo creas. Y SI NECESITAS AYUDA para definir tu plan, aquí hay una guía para salir del hoyo.
https://www.altamiranojp9.com/total-reset
Gracias por leerme, nos vemos en 15 días, con el mismo cinismo y la misma esperanza de siempre.
Juan Pablo Altamirano
