Comienza un 2022 con tremenda incertidumbre; por un lado, una pandemia que lejos de dar tregua, se reinventa y muta para brincar las barreras que creíamos haber conseguido edificar para salir de la situación, por otro lado autoridades que no atan ni desatan y además incrementan impuestos a diestra y siniestra para el dispendio egocentrista de quien predica desde palacio.

Pero aún a pesar de todo y tras muchos meses de encierro, de análisis, de desesperación, de leer, de rumiar, de no hacer nada, de querer hacerlo todo pero sin saber adonde apuntar; de pronto… a lo lejos… aparece esa luz que te indica el camino.

Quizás no es el que deseas realmente en ese momento, pero es el que se requiere y necesitas para salir de esa situación.

Nunca como en este inicio de año me tocó presenciar (y experimentar en carne propia debo decir) tanta incertidumbre y claridad en las personas respecto de sus resoluciones, propósitos, cambios o acciones para este 2022; hablemos de estas últimas, las acciones, eso que te lleva más cerca de la meta.

Mucha gente se promete cosas como parte de los rituales de fin de año, pero la realidad es que pocos, por no decir nadie, cumplen con lo prometido en medio de las uvas y la sidra.

Sin embargo, hay una energía que se percibe en el aire y entre el ánimo de las personas, de cambio, de reinicio, de moverte en otra dirección para mejorar tu vida en cualquiera de sus dimensiones, y es justo ese impulso el que nos puede ayudar a ponernos en acción.

Antes de cerrar el año hablamos en este espacio del piso parejo, de ese “anhelado de reinicio” en términos de negocios en que la brecha entre exitosos y principiantes se redujera.  Ese tiempo es justo ahora, ya no hay excusas, ya no hay pretextos; tienes que ponerte en acción y comenzar a poner por escrito esa idea de negocio que traes en mente, que sabes que requiere tiempo pero que con la experiencia y conocimientos que posees ahora, se vuelve más tangible y realizable.

Es momento de reorientar el tiempo que usamos para las películas y series del 2021, por desánimo o por la falta de ganas, de claridad tal vez o simplemente porque no estábamos seguros de hacia donde dirigir nuestros esfuerzos, en algo mucho más productivo que traiga beneficios tangibles.

Este 2022 es un año completamente diferente a los dos anteriores de la pandemia, y a menos de que pongamos manos a la obra en lo aprendido, corremos el riesgo de quedarnos rezagados.   

A lo mejor el problema, es que no has podido definir lo que realmente quieres, en todo caso, ese sería el primer paso por resolver.  Olvídate ya de lo que tenías en 2019, o de lo que perdiste en 2020; han pasado ya dos años desde aquel diciembre y en verdad, nunca como ahora, en medio del entorno digital, había sido tan sencillo emprender un negocio.  El problema es que todo mundo lo quiere de hoy para mañana sin sudarle ni poquito.

Sin excusa ni pretexto, haz un plan de lo que deseas, sepáralo en pequeñas metas y tareas y ponles fecha; si te pones en acción, antes de 90 días comenzarás a ver resultados tangibles.  Sino haces nada, en tres meses estarás exactamente igual que ahora, rumiando por tu situación, mientras muchos otros ya comenzamos.

No importa si tu meta es a 5 o 10 años, “la construida” también se disfruta.  Por eso creo firmemente en celebrar las pequeñas victorias, que sumadas, te acercan más a ese gran objetivo que dejó de ser un sueño para convertirse en algo alcanzable.

Estos dos años han sido trepidantemente metamórficos; bendita pandemia, al menos para mí.

¡Que se cumplan todos sus planes!

Si requieres ayuda, contáctame.


Gracias por leerme, nos vemos en la siguiente entrega.

Juan Pablo Altamirano

COMPARTIR ARTÍCULO
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp
ARTÍCULOS RELACIONADOS
DEJAR UN COMENTARIO

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

Publicar comentario