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Un velero llamado pensión…y se marchó. La reforma opaca

Últimamente el tema de las pensiones ha sido llevado y traído en muchos medios de comunicación derivado de una reforma originada por el Presidente de la República que reforma algunas disposiciones legales en materia de seguridad social con la intención de crear un fondo de pensiones que permita a las y los trabajadores contar con un monto mayor cuando se retiren después de varia semanas trabajadas.

Mientras que a todos se nos hace de lo más jocoso el cantar al ritmo de la canción de un candidato que destaca exclusivamente por tener unos tenis color naranja, en el Congreso de la Unión se realizan una serie de “albazos” que desnudan la crudeza de la política en el México que vuelve a ser (como en los años 70 y 80) el país de un solo hombre, ya que las iniciativas de reforma pasan como con mantequilla sin la necesidad de un análisis minucioso.

Lo que usted mande presidente

Mientras que algunas propuestas de reforma relativamente valiosas o que representan el centro de una discusión nacional se mueren en los cajones de las comisiones que no las dictaminan, las órdenes del Ejecutivo se pueden llevar menos de los previsto recortando el proceso de discusión parlamentaria y, sobre todo, lo que han dado en llamar el Parlamento Abierto en el que se incluye a varios sectores de la sociedad civil, particularmente expertos en la materia cuando se discute tal o cual reforma.

Pues justo al final del periodo ordinario de sesiones que concluye el último día de abril, se aprobaron en Cámara de Diputados y Senado de la República, una serie de reformas a las leyes del Seguro Social, del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, de los Sistemas de Ahorro para el Retiro, y Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, con la intención de crear un fondo de pensiones para el retiro.

Pensionados o jubilados

En estricto sentido, la reforma devolvería la justicia social de la que tanto se había jactado el derecho constitucional mexicano con la promulgación de la Constitución de 1917, en el que fuimos vanguardia en el tema de derechos sociales que comprenden lo laboral, la seguridad social e, incluso, algunos aspectos agrarios. Y es que con las reformas que se hicieron en 1997 y en 2007, los trabajadores dejaron de recibir pensiones dignas para obtener cantidades ridículas que no les permitían mi sobrevivir los años que les quedaban después de su retiro.

La disminución de la pensión en adultos mayores

Pero empecemos diciendo que jurídicamente una pensión es una cantidad de dinero que se entrega periódicamente, ya sea de forma temporal o vitalicia, por viudez, orfandad, incapacidad o jubilación. Es decir, lo que conocemos comúnmente como pensión en realidad es más amplio, ya que esa cantidad no sólo se da a personas que se retiran definitivamente después de años trabajados, sino que aplica para los otros seguros que maneja la ley del Seguro Social y la del ISSSTE. Entonces, la pensión es el género y la jubilación, como aquella cantidad entregada de forma periódica y vitalicia, es la especie, ya que esta última se, precisamente, a los trabajadores que ya tienen determinadas semanas laboradas.

La reforma de la quiebra del estado

Antes, lo que ahora llaman el décimo transitorio, las personas se jubilaban con el 100 por ciento de su salario base que hubieran tenido durante el último año laborado, ya que independientemente de lo que hubieran juntado con las aportaciones del patrón, del trabajador y del gobierno (así se forma las bolsas de las pensiones), el gobierno ponía lo restante para que la cantidad llegara a ese total. Con la reforma a la Ley del Seguro Social y del ISSSTE, bajo el argumento de la falta de recursos en la materia, se dijo que ahora, los trabajadores se retirarían exclusivamente con lo que hubieran juntado, lo que generó que existieran personas que, si ganaban 10 mil pesos, se retiraron con una cuarta parte de eso.

Evidentemente esto ha generado que los últimos años de vida sean cuesta arriba, máxime si una de las formas de pensión vitalicia hace que se supere la expectativa de vida y, entonces, nuestro ahorro no alcance para nuestros años finales. Así de grave.

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Buenas intenciones, malas mañas

Ahora, la otra cara de la moneda es que, con esta reforma, se dice que se busca que se puedan retirar las personas con su último salario porque se va a crear un fondo de pensiones que va dar, para que eso suceda, eso sí con un tope de poco más de 16 mil pesos en los casos que el salario rebasara eso.

El problema es la forma en que se va a generar ese fondo de pensiones y quién lo va administrar. En el decreto de reforma dice que el fondo se va a crear con lo siguiente:

  • 75 por ciento de los ingresos por aseguramientos y adjudicaciones del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), es decir, todo lo que se obtiene por la venta de vehículos, casas y bienes en general que se asegura a delincuentes.
  • Liquidación de Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero, la cual no funcionaba muy bien según el gobierno y lo mejor era disolverla.
  • 25 por ciento de ganancias de proyectos a cargo de la Sedena y Semar como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el de Tulum, de Chetumal, de Palenque, Mexicana de Aviación, el Tren Maya, Agencia Nacional de Aduanas de México, Ferrocarril Interoceánico y la Reserva de la Biósfera de las Islas Marías. Exacto, todos esos proyectos que tienen muchos problemas para operar y que, incluso, han registrado una baja afluencia por la ineficiencia.
  • Deudas de entes públicos ante el SAT y el ISSSTE.
  • Dinero de las cuentas no reclamadas inactivas de las Afores.

Justo del último punto es de donde vienen más reclamos, ya que, en ese afán de conseguir dinero, el gobierno pretende adjudicarse esas cuentas de afores que ya nadie reclamo y que están inactivas, situación que ya ocurría y pasaba a la “beneficencia pública”, sólo que ahora va a ser fast track y sin avisarle a nadie, lo que, evidentemente genera desconfianza ya que es un escenario bárbaro para que digan que nada se reclama y todo se adjudiquen, incluso los recursos de aquellos que sí los están utilizando o que tienen en sus familias a un beneficiario.

Por otro lado, la administración del fondo a cargo del gobierno nos hace recordar la ineficiencia en el manejo de recursos, la profunda corrupción que no cambió ni un solo nivel en esta administración y la esperanza de obtener más dinero de proyectos inoperantes, mal hechos y que no cuentan con el respaldo ciudadano.

Cuando se tocan pensiones uno no puede dejar de pensar en Argentina y otros países en donde el gobierno metió mano dejando en crisis a todo un país en ese afán de enriquecer a las altas esferas del poder.

Como siempre, el discurso es adecuado, la desigualdad es irrefutable, sin embargo, sabemos de la ineptitud, la opacidad y la corrupción que es propia del gobierno mexicano y que puede llevar (ojalá me equivoque) a que los recursos de millones de mexicanos se pierdan.

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