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Día del abogado: Para qué necesita un abogado tu empresa

Esta columna tendrá tintes personales y por lo tanto emocionales. Entre tantas personas dedicadas a la publicidad, al marketing, incluso a las relaciones públicas, desde un inicio me costó entender cuál era mi papel y de qué forma habría de encajar para volverme en un escenario útil para todas y todos los lectores de ese maravilloso y completo esfuerzo de difusión. Llevo escritas más columnas de las que pensé y más años de los que, incluso, ejercí formalmente como comunicólogo.

Esta reflexión en el marco de la celebración del Día del Abogado el pasado 12 de julio, fecha instituida por decreto presidencial de Adolfo López Mateos a sugerencia de Don Federico Bracamontes, entonces director del Diario de México. Día elegido con una razón de peso: en esa fecha, pero de 1553 se impartió la primera cátedra para la enseñanza del Derecho en la Real y Pontificia Universidad de México, el antecedente más próximo a nuestra amada Universidad Nacional Autónoma de México.

LA DUALIDAD DEL ABOGADO

El ser abogado ha sido una de las actividades más vilipendiadas en las últimas décadas. Más que otra cosa, el símbolo del jurista dejó de pasar a un respecto absoluto a la desconfianza por actitudes y forma de conducirse de una buena parte del gremio, aunque no la totalidad, sin embargo, que ha salpicado a quienes con ética y profesionalismo se dedican a resolver problemas directamente relacionados con nuestro entorno social.

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El papel de un abogado se ubica más allá de la figura normalmente relacionada con la dramatización estadounidense en donde, frente a un jurado y un juez, se busca demostrar la culpabilidad o inocencia de las personas. Ese en realidad es un micro escenario de lo mucho que puede hacer un especialista en Derecho para sus empresas y sus vidas.

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

En varias ocasiones me he referido a los abogados como un mal necesario – en broma por supuesto – porque uno bueno se convierte en un aliado de la tranquilidad y la previsión para diversos ámbitos de nuestra vida, sobre todo, en aspectos corporativos y empresariales porque una buena planeación que incluya lo jurídico puede traducirse en una reducción del 80 por ciento de los riesgos aparejados con una organización.

QUÉ PUEDE HACER POR TI TU ABOGADO

El abogado es útil cuando se trata de perfilar el tipo de negocio y advertir de una constitución adecuada a las necesidades de la persona o las personas que van a conducir, invertir y dirigir la empresa. Entender que con la constitución se adquieren obligaciones, sobre todo fiscales, es ir dándole una forma a una simple idea de negocio que, si quisiera resolver esos temas con posterioridad podría ser muy tarde.

El abogado entiende que si la intención de la empresa es crecer con el paso del tiempo, proteger la imagen es algo más que superficialidad, ya que en ello se deposita la identidad de la marca y de todas las ideas que surjan en el seno de esas corporaciones que hoy vemos van produciendo modelos, formas y conceptos que son susceptibles de perderse.

El abogado, con una visión de justicia social, es capaz de hacer reflexionar sobre la importancia de dar lo justo. De comprender que, más allá de las ineficiencias de un sistema corrupto, la protección de la seguridad social de sus colaboradores es fundamental por el simple hecho de que es lo correcto y si esa idea no entra en la cabeza, entonces, dejar claro que la falta de esas medidas pude construir una bola de nieve difícil de parar cuando los problemas sobrevengan.

El abogado, con flexibilidad de mente y capacidad crítica, se adelantará a cualquier contingencia por medio del muy manoseado y “afresado” compliance, que no es otra cosa que analizar lo que le corresponde a la empresa hacer frente a diversas leyes que se relacionan con el objeto social de la organización. Ya sea cumplimiento de normas oficiales de seguridad y salud, atención a prevenir el lavado de dinero, colmar todas las obligaciones de los ordenamientos locales y bandos municipales y hasta la complejidad de una fusión o escisión.

NI TAN MALO

En realidad, la lista es mucho más larga respecto de lo que un abogado puede hacer por ustedes porque el derecho va cambiando debido a las necesidades sociales o a los caprichos legislativos que quieren terminar en la portada de un diario de circulación nacional, de tal manera que requieren de un abogado que, por lo menos, sea capaz de ir resolviendo las cosas sobre la marcha.

Es una realidad que la contratación de servicios jurídicos y contables pudieran parecer una carga financiera más al crecimiento de una empresa o a la tranquilidad personal, sin embargo, la realidad es que contar con un profesionista de cabecera en ambos rubros, implica el contratar confianza de que aquellos aspectos que rebasan la operación de una empresa, establecimiento o negocio, estarán en manos de quienes conocen la materia.

Y entonces sí, los abogados somos, mejor dicho, un bien fundamental.

Kair Arafat Vela Meza

Socio Fundador despacho IRKA ARVE

Licenciado en Derecho y en Ciencias de la Comunicación de la UNAM con Especialidad en Derecho Fiscal y Maestría en Derecho Penal. Consultor de empresas como socio fundador del Despacho IRKA ARVE, Consultora de Soluciones Jurídicas y profesor en varias instituciones. Apasionado del litigio y de la asesoría legislativa.

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