A las rifadas morras de hoy.

Antes de compartir lo que escribí para mi columna de hoy (referente a 8M), quiero decir que estoy enormemente orgullosa de la valientísima respuesta que nuestras jóvenes tienen ante la adversidad (y en general a todos aquellos para quienes este día es un asunto personal).

Esto significa que también las generaciones anteriores están profundamente orgullosas de lo que las nuevas generaciones han hecho responsablemente con la estafeta que les cayó como a todas, como papa caliente y respondimos, época tras época, con valor. Pero a estas morras de hoy mi respeto absoluto. Se la están rifando en una batalla que es, literalmente, de vida o muerte.

Comparto este video y después viene mi columna, que habla de cómo nos sentimos las mujeres en el trabajo.

Cuando llegamos a nuestro primer trabajo, llegamos llenos de emociones y una carga de ansiedad oculta por aspectos que no sabemos que existen y/o que nos esperan.

Con el pretexto de este 8M de 2022 y la ayuda de algunas mujeres que decidieron compartir parte de sus experiencias, escribo estos relatos y reflexiones de lo que en el trabajo enfrentamos, vivencias específicas que se repiten una y otra vez.

¡NO LO SABÍA!

La primera decisión que las mujeres debemos de TRATAR de tomar (sin experiencia previa) es la de definir con qué actitud van a enfrentar algunas de las sorpresas que vamos encontrando: fingir demencia, tomarlo con humor, o guerrear ante situaciones como éstas…

  • -Además de la competencia “normal” laboral, existe una constante competencia entre géneros en la que con frecuencia los hombres descalifican el trabajo creativo de las mujeres.
  • -Todo mundo parece muy amigable, pero en realidad hay intenciones ocultas: el acoso, el abuso de autoridad, el discurso y los chistes misóginos, la priorización de la belleza sobre el talento (entre otros) que están perfectamente normalizados en el ambiente laboral.
  • -Los discursos exageradamente feministas entre equipos de trabajo conformados por mujeres (el equivalente a lo machista en equipos de hombres).
  • -En ocasiones se asume que el personal femenino puede y/o debe hacer tareas secretariales, especialmente en áreas de atención a clientes.
  • -Asignatura o exigencia de actividades extracurriculares: eventos sociales “forzosos”, tipo de vestimenta, “favores”…
  • -Al no cubrirse ciertos puestos, la carga de trabajo puede concentrarse más en las mujeres, mientras los hombres siguen cumpliendo con sus funciones del puesto (aunque no sepan de lo que se pierden, porque eso nos permite aprender más y más rápido 😂).
  • -Preferencia por asignar los proyectos más importantes a los hombres.
  • -El trabajo puede sacar lo peor de los hombres. Se sienten en su propio terreno entre ellos y las mujeres no nos vamos a poner en su camino con nuestras ñoñerías. Peor aún si se trata de un misógino.
  • -Burlarse de ti frente a su tropa. Ni en la secundaria, caray.

PERO TENGO UNA VENTAJA: ¡SOY MUJER!

Si nos vamos al otro extremo del cuestionario que me ayudaron a contestar mis amiguis en este sondeo, está la gran satisfacción que portamos cuando, a pesar de la adversidad, nuestra feminidad nos saca la casta, por el simple hecho de ser mujer:

  • -Establecemos empatía más fácilmente, tanto con jefes, como con colegas, como con clientes.
  • Por alguna razón que asocio un poco con nuestro lado entre maternal y cursi, al parecer se confía mucho más en nuestros gustos.
  • -Al trabajar con otras mujeres, se establecen lazos de complicidad que antes eran muy difíciles de encontrar.
  • -Al haber cada vez más y más hombres sensibles (mucho menos en ciudades pequeñas), hay mayor apertura a algunos temas mujeriles, empezando por todo lo que implica la maternidad, por ejemplo.
  • -Nos sabemos más responsables, más trabajadoras, más luchonas, más confiables. Y por lo tanto sabemos que, al generar más confianza, a la larga todo va a estar bien, a pesar de los tropiezos.
  • -El “mal trato” (así, separado) nos ha hecho menos frágiles, lo cual se suma a nuestra intuición y nos hace aún más fuertes, o como dijo “y eso ya no nos rompe el temple” una de las amiguis.
  • -Las mujeres líderes de equipos de trabajo han aprendido a traer una parte de su lado maternal sin interferir en el lado profesional y su entorno es mucho más humano y cálido.

Fue tan buena la respuesta de las amiguis y, sobre todo, sus palabras tan honestas y relevantes, que sólo pude abarcar la tercera parte de mi sondeo. Prometo seguirlo dosificando en una especia de serie de capítulos de un paper que me encanta poderlo compartir.

Gracias a las amiguis cómplices por dar voz a sus emociones.

#8M2022

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Liliana Bretón
Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; UPAEP y AsMedia; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días martes de cada semana.

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