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Construye antes de prometer, equivócate del lado correcto

“Construye tu vida antes de invitar a alguien a vivir en ella.”

Construye

El “Modelo” equivocado

Hay una escena que se repite tanto que ya casi nadie la cuestiona: dos personas se aman, de verdad se aman, y aun así el reloj no coincide.  Uno está a la mitad de construir algo —un negocio, una carrera, una versión de sí mismo que todavía no termina de nacer—. El otro ya está listo para lo siguiente: una casa, una rutina compartida, un futuro con nombre y apellido.

No falta amor, falta tiempo.  Y el tiempo, a diferencia del amor, no negocia.  Esa es la trampa silenciosa de las relaciones que empiezan antes de que cualquiera de los dos haya terminado de construirse.

No es un tema o problema de carácter, tampoco es falta de compromiso o ganas. Es, en todo caso, una arquitectura mal calculada: se levanta el “nosotros” antes de que exista, con solidez, el “yo”.

La herencia que no deberías repetir

Quienes crecimos durante los 80 —y aquí hablo con la ventaja incómoda que ortoga la experiencia— vivimos un guion muy distinto, producto de las series, películas y modelo clase mediero de finales de los 50´s en los EEUU.

Se casaba uno primero, se construía todo lo demás después, en pareja.  O al menos eso creíamos; de modo que la casa, el patrimonio, la estabilidad: todo eso se resolvía dentro del matrimonio, no antes.

Funcionó para algunos, sí.

Pero para otros fue la fórmula exacta del desastre: dos proyectos de vida intentando crecer al mismo tiempo, en el mismo espacio, sin que ninguno de los dos tuviera raíz propia todavía. Yo ya viví esa versión.

Invitación columnista universitario

Me estrellé.

Y como todo golpe en la vida, este dejó una lección que ahora, vale más que la victoria que buscaba -al menos eso trato de decirme.  No me malinterpreten, no se trata de evitar el amor mientras construyes, se trata de no pedirle a otra persona que sea el cimiento de algo que todavía no tiene piso.

Si tienes veintitantos años o estás iniciando tus 30´s y estás leyendo esto: no repitas el guión, ni cometas los errores que nosotros ya cometimos.

Antes que cualquier otra cosa que desees en la vida, construye primero.  No por egoísmo, ni por miedo al compromiso disfrazado de “ambición personal”, constrúyete primero y no dejes que esa persona -que dice amarte- se convierta en el freno de tu propio crecimiento, o mejor aún, no te conviertas tú, en el obstáculo de alguien a quien amas.

Equivocarse del lado correcto

Hay una frase que vale la pena tatuarse en la memoria antes de comprometerte con alguien: hay una diferencia enorme entre fallar por miedo y fallar por integridad.

Quedarte en una relación para no perderla, aunque eso signifique frenar tu propio camino —o frenar el del otro—, es fallar por miedo. Duele menos hoy, pero factura después, con intereses.  Eso es equivocarte del lado incorrecto, se cree que por amor, las deecisiones siempre son correctas, pero no es así.

En cambio, mantenerte en tu ruta, apegarte al plan aunque eso implique dejar ir a alguien que amas, confiando en que ambos merecen llegar completos a donde van, es fallar —si es que a eso se le puede llamar fallar— del lado correcto.

Ya sé que suena a locura y la sola idea, representa una fórmula cómoda.  Pero mira, considera esto; nadie aplaude cuando eliges tu proceso sobre la comodidad inmediata de una relación. Pero hay una verdad que casi nadie te dice en tus veintes: el amor que vale la pena no necesita que tú te detengas para existir. Si lo necesita, no es amor lo que está pidiendo; es rescate.

Y por experiencia propia te digo; ni tú no eres el salvavidas de nadie, ni nadie más es el tuyo.

La música como testigo, no como terapia

Mi generación no fue especialmente buena para hablar de lo que sentía. Si acaso lo cantábamos a todo pulmón en momentos específicos, sobre todo en aquellos que eel amor de juventud se complicaba.

La música fue, y sigue siendo, el idioma que uso cuando no encuentro las palabras para expresar lo que siento.  Muchas veces las mismas se quedan cortas frente a una decisión que duele y que, aun así, sabes que es la correcta.

Hay una canción —“The Way I Go”, de Disclaimer Without Remarks— que resume mejor que nada, lo que significa sostener tu ruta sin necesitar que nadie más la entienda: “I take the long way ‘round / But I always touch the ground”.
Tomé la ruta larga / Pero siempre toca tierra.

Esa es, quizás, la única promesa honesta que alguien, que se encuentra construyendo algo significativo en su vida, puede hacer: no es un mapa, no hay una fecha, no se tiene una garantía de que todo saldrá bien.
Solo se tiene la certeza de que, tarde o temprano, esa ruta llega a algún lado. Y quien decide caminarla contigo tiene que estar dispuesto a caminarla sin pedirte que la acortes.

El consejo que nadie te da a los veinte años

Nadie te dice, durante tus veintes, que el orden importa.  Nadie te dice que enamorarte antes de saber quién eres profesional, financiera y emocionalmente no es romántico: Es, en la mayoría de los casos, una apuesta con las cartas incompletas.

De tal modo, que prometerle a alguien un futuro que todavía no puedes construir ni para ti mismo es, sin querer imponerle -por decirlo de alguna manera- una carga que no le corresponde.

Construye primero, termina de levantar los cimientos; define tu carrera, tu estabilidad, tu identidad, tu sueño, sea cual sea, todo eso hazlo antes de invitar a alguien más a vivir dentro de esa estructura.

No porque el amor deba esperar a que seas “suficiente” —nunca lo serás del todo, y está bien—, sino porque una relación que empieza sobre bases sólidas tiene una oportunidad real de crecer, en lugar de convertirse en el terreno donde dos personas compiten por quién cede primero.

Y si ya estás en medio de esa disyuntiva, si ya construyes algo que urge y alguien a quien amas urge algo distinto, quizás la pregunta no es cómo evitar el dolor. Es más simple, y más difícil: ¿de qué lado quieres equivocarte?

Si quieres una ruta, un mapa, una guía para avanzar más rápido recuerda que puedes revisar la información en
Total Reset

Gracias por leerme, nos vemos en 15 días

Juan Pablo Altamirano
Imagen Pública – Ventas y Marketing Digital




Juan Pablo Altamirano

Consultor en Imagen, Ventas y Marketing Digital

Consultor en Imagen Pública, Ventas y Marketing Digital | Creador de Total Reset, la guía para salir del hoyo | Casi 30 años como profesor universitario y posgrado en mercadotecnia, publicidad, Imagen y Liderazgo | Convencido de que la responsabilidad personal vende más que la motivación | Ultrafan del Darkwave, el Synthpop y la Vida de Aeropuerto

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