Dónde termina el HOME y comienza el OFFICE

Este cambio repentino en nuestra forma de trabajar, de hacerlo en persona, en nuestro sitio de trabajo en el pasado a realizarlo en casa, a través de sistemas de comunicación como Zoom, Google Talks, GoToMeeting, Meet, y tantos otros, nos ha puesto en una situación para la que muchos no estábamos preparados.

Te cuento. 

Cuando trabajas en una oficina, te preparas no solo mentalmente para estar ahí, sino que toda tu persona se adapta al medio en el cual te desenvuelves. Para algunos, traje y corbata era lo de diario. Para otros, lo casual. Había quienes asistían a juntas todos los días, colaborando, presentando, y recibiendo información de quien presentaba. Algunos otros nunca habían asistido a una reunión formal. Esa era la vida diaria.

Hoy, las rutinas pueden parecer similares. Te conectas a una hora determinada, respondes correos, mensajes de whatsapp y seguramente, asistes a reuniones virtuales. Sin embargo, el contacto que tenemos hoy a través de medios electrónicos, utilizando internet, me ha expuesto a que cualquier persona que se conecte a una reunión virtual, sepa muchísimas cosas sobre mí, simplemente porque estoy ahí, con mi cara, en mi medio ambiente, ¡en medio de mi hogar!

Extraños metidos en mi sala, ¿o quizá en mi cuarto? 

Me he convertido en un promocional más, sin quererlo.

Calcula M. Lindstrom, que cualquier persona adulta, de alrededor de 66 años, en su tiempo de vida habrá visto un estimado de 2 millones de anuncios comerciales. Y hoy, yo soy uno de ellos, quizá sin saberlo.

Ese momento en que simplemente aparezco en la pantalla de diez o cien personas, sin decir algo, estoy enviando mensajes que quizá ni siquiera imagino. ¡Y luego viene el momento en que hablo! Ahí el mensaje se redondea y de pronto la gente tiene en su mente una imagen que puede o no, corresponder a mi realidad, pero es la que les he transmitido.

Y me preocupa. No quiero que simplemente digan: mira, que peloncito tan simpático.

Yo tengo sitios específicos en mi casa, desde donde me conecto. Me aseguro que nadie pueda pasar atrás ni frente a mí, que haya iluminación adecuada, que se escuche el micro y todo el fandango de participar en una reunión profesionalmente… hasta que una de mis mascotas brinca y se sube al escritorio, porque no les gusta que pase tanto tiempo en la computadora.

Y así como me preocupo por lo que yo estoy transmitiendo, me pongo a observar con detenimiento lo que los demás me están diciendo sin hablar. Mis “primeras impresiones” de cada uno de los participantes.

Y me encuentro a la señora a la que le vale, y está casi acostada, despeinada, fingiendo que pone atención, pero que me la he cachado roncando ligeramente.

Y la joven que, en teoría, porque asiente con la cabeza de vez en cuando, está poniendo atención. Pero la he observado y en realidad está chateando en el celular.

Y los muchos que deciden que son demasiado importantes… ¿o demasiado feos? ¿O demasiado irrelevantes? para encender sus cámaras.

Y están los muy pero muy intelectuales, que se esfuerzan por brindarme una imagen de que son expertos en algo y lectores de mucho y tienen como fondo libreros impresionantes. Me distraen porque siempre me pregunto ¿cómo es que subieron ese que está en el último nivel del librero? ¿Cuándo habrá sido la última vez que lo leyeron?

Y me puedo seguir mucho tiempo describiendo lo que veo, pero van a pensar que no pongo atención a los ponentes… Sí lo hago, pero esto de criticar me viene muy natural.

En estos tiempos, “estar en la tele” ya es lo de todos los días.

Al dar click en el botoncito de “ingresar a la reunión”, estás dando tu consentimiento para que la gente entre a tu mundo, que conozcan sobre ti y sobre tus propiedades. Hoy, desconocidos ya saben en dónde vives, qué tipo de muebles tienes, si tiendes o no tu cama, si tienes o no un espacio para trabajar o simplemente abres la computadora o tomas tu celular y entras donde caigas. Ya saben si tienes buenos hábitos o si eres de los que siempre llegan tarde “porque tenías algo más importante que hacer porque estoy muy ocupado”.

Y creo que, para algunos profesionistas, que quizá nunca hayan tenido la experiencia de participar en reuniones muy formales de negocios para discutir estrategias de producto, de marketing o de ventas, está siendo un problema decidir en qué momento termina el home y comienza el office.

Y es importante saberlo. Así que me gustaría sugerirte para tu próxima intervención en una reunión virtual:

  • Arréglate.
  • Encuentra un lugar de fondo en donde destaques tú. Uno bonito. Los virtuales son interesantes, pero nadie se va a creer que andas en París. Te lo juro.
  • Enciende tu cámara. La gente se imagina que eres un “bot” cuando no lo haces. Se imagina que solo estás de adorno. Además, es una cortesía para quien está presentando. No encender tu cámara, equivale a estar sentado dándole la espalda al orador en una reunión en vivo.
  • Participa activamente. Contribuye si tienes algo que decir. Es, quizá, tu oportunidad de brillar.
  • ¡Mira a la cámara! Encuéntrala en tu dispositivo y mírala cada que puedas. Sobre todo, si vas a hablar. Mírala entonces todo el tiempo.

Ya verás que te vas a sentir muy bien con tu participación y seguramente varios van a notar que estás ahí.

Hasta pronto. Nos encontraremos por ahí, en alguna reunión virtual.

JL

Me encantaría recibir sus comentarios, sobre este y futuros escritos.

José-Luis González S.
Me motiva y emociona apoyar el crecimiento de la gente. Con más de 40 años en organizaciones mundiales, más mi práctica independiente, exploro los talentos y áreas de oportunidad de las personas, para después apoyar su crecimiento como coach/asesor e instructor. Y cuando llega el momento de invertir en un bien-raíz, te llevo de la mano para que descubras playas sin fin y propiedades de ensueño.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días lunes de cada dos semanas.

8 COMMENTS

  1. Jose Luis, gracias por este articulo tan interesante, me has hecho reflexionar sobre mi, tantas veces estoy en las conferencias, cursos o simplemente reuniones y no prendo mi cámara y es cierto lo que dices…algunas veces estoy pero no estoy, otras veces es para escuchar con atención lo que dicen, hay veces que quiero que se vea un participante más.
    Hay demasiadas distracciónes en la red que si el tema o el ponente no me atrapa, empiezo a divagar y pierdo el interés de estar y simplemente me salgo. El Internet es una herramienta maravillosa, nos hace todo más accesible, podemos visitar un museo, una ciudad y la casa que andamos queriendo comprar. Pero sobre todo podemos seguirte y aprendiendo porque se lo magnífico y excelente que eres y sabes guiar.
    Gracias por todo lo.que nos compartes.

  2. Muchisimas gracias Jose Luis por ese articulo tan interesante y tan real en el cual me identifico en varios aspectos. Efectivamente, hay que saber como separar el espacio HOME para hacerlo más OFFICE en todo sentido y darle ese lado formal al trabajo aunque está uno desde su casa transmitiendo, compartiendo, aportando, participando y más. Sin duda alguna, es una herramienta que nos ha dejado seguir conectados con muchas personas, familias, colegas de trabajo, y ha hecho que ese encierre sea más fácil para muchos. Sin embargo eso no quiere decir que podemos descuidar todos los tips que mencionas en tu artículo que se me hacen excelentes! Gracias por siempre aportar algo nuevo! Felicidades por la iniciativa y te estaré esperando el lunes de cada 2 semanas para leerte!

  3. Excelente artículo, refleja la realidad que muchos vivimos y que siempre podemos mejorar!! Gracias por compartir

  4. Muy buen artículo!, ya se venía utilizando el trabajo en la modalidad de HomeOffice, debido a la situación de salud mundial se ha tenido que acelerar esta alternativa, incluso la han tenido que utilizar generaciones que tal vez imaginábamos que no la iban a necesitar. Hay una situación que se tiene que revisar : Horarios. Se debe considerar el horario de trabajo, actualmente hay jefes que como saben que no sales de tu casa te pueden llamar y solicitar cosas a cualquier hora, los jefes también debe estar conscientes de las horas para Home y las horas para Office.

  5. ¡Genial! mejor no podrías describirlo José Luis, muy acertado y reflexivo no cabe duda que la tecnología nos a rebasado y muchos me incluyo no lo notamos, en lo personal no me gusta encender la cámara porque efectivamente me siento invadida tomaré tus consejos para sentirme más cómoda. Pienso que está nueva manera de convivir me está enseñando más de Mi que de los demás. Gracias por compartir lo que aún no podemos ver, me encantará volver a leerte.

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