el bloqueo creativo

Todos en más de una ocasión nos hemos azotado al vernos atorados en un bloqueo creativo. Al estar tratando de generar contenidos para nuestras redes o para algún otro medio, la página en blanco nos paraliza. Nos sentimos inútiles o que ya agotamos el talento. Vaya drama.

Parte de esa inmovilidad tiene que ver con la percepción personal que tenemos de nuestra audiencia. No importa qué tanto conozcas a tu público objetivo, siempre hay una oportunidad de sorprenderlo. Sería terrible tener sabelotodos (como los hay en muchos grupos de FB, ustedes saben quiénes son).

Hay dos aspectos que nos hacen enmudecer ante el espacio a llenar con letras: el miedo a ser repetitivos (como si fuera del mundo digital no sucediera) y la certeza de que ese lector sabe lo que nosotros sabemos, olvidando que somos una raza fuera de serie.

En cuanto al primero, el miedo a ser repetitivos. Los contenidos pueden ser reciclados cuando son temas relevantes, de trascendencia o de transformación constante. El target siempre está dispuesto a aprender más sobre algo que le interesa (por algo nos sigue, duh), o simplemente a recordarlo, si se lo presentamos de forma atractiva / interesante / entretenida.

Puedes darle datos nuevos. Puedes exponerlo a otro punto de vista… y hasta puedes simplemente re-redactar, pues en la actualidad los contenidos son tan efímeros que no siempre leemos todo o no siempre nos acordamos de todo lo que leemos. Es decir, que algo reciclado puede ser diferente si lo vestimos con ropa nueva.

El segundo punto que se relaciona con el contenido. Mucho del conocimiento que tenemos los que generamos textos nos es básico y común. Y con frecuencia pensamos que toda la gente ‘allá afuera’ (o como dijo un colega, la ‘gente normal’) sabe lo mismo que nosotros y no lo vamos a sorprender con algo tan elemental como reglas ortográficas o formatos de fotografías, por ejemplo.

Pero la verdad es que te sorprendería darte cuenta que a quienes nos siguen siempre le podremos dar un miligramo más de valor, porque el conocimiento compartido conlleva aprendizaje de algo, por mínimo que éste sea.

Sobre todo para las redes sociales, muchas veces estamos tan inmersos curando temas de todo lo que recabamos y nos empapamos, que vamos subiendo el nivel de lo que publicamos sin pensar en ese seguidor que se inició con nosotros el día de hoy y que no tiene ni idea del camino que llevamos recorrido desde que empezamos.

No te paralices. Escribe. Tú escribe. Como decía Picasso, ‘deja que cuando la inspiración llegue, te encuentre trabajando’.

#Escribe

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.