Mientras millones de mexicanos se preparan para aprovechar las ofertas del Buen Fin, el crimen digital también afina sus tácticas. Con ocho de cada diez consumidores listos para participar en esta edición, el comercio electrónico vuelve a ser objetivo clave. Signifyd reportó que, durante el Buen Fin de 2024, el fraude digital aumentó 47%, un indicador de cómo los atacantes perfeccionan sus métodos conforme crece la actividad en línea.
Hoy, los estafadores utilizan técnicas como el phishing, correos electrónicos que fingen ser comunicaciones legítimas, y el smishing, su equivalente en SMS o mensajes móviles, para robar información personal, accesos o datos de pago. Lo que antes eran mensajes torpes, ahora son engaños cuidadosamente personalizados gracias al uso de IA por parte del crimen digital.
Sin embargo, la misma tecnología que impulsa el fraude también permite combatirlo. De acuerdo con una encuesta de Sinch, 74% de los mexicanos ya utiliza o planea utilizar soluciones basadas en IA para facilitar sus compras, aunque un 48% mantiene dudas sobre cómo las marcas utilizan sus datos. La clave, señala la compañía, está en emplear IA para proteger y, al mismo tiempo, ofrecer una experiencia ágil y sin fricciones.

En este contexto, el aprendizaje automático se vuelve indispensable. Los modelos de IA analizan millones de señales en tiempo real, ubicación, tipo de dispositivo, patrones de navegación y comportamiento previo, para identificar cambios mínimos que podrían revelar una amenaza.
“El fraude ya no sigue patrones estáticos. Evoluciona”, afirma Mario Marchetti, director general de Sinch en América Latina. “Por eso, la IA debe aprender constantemente del comportamiento del usuario y del atacante. Detectar una anomalía en milisegundos puede significar la diferencia entre una transacción segura y un robo de identidad”.
Este enfoque reduce falsos positivos, cuando una compra legítima se bloquea, y protege comunicaciones críticas, como códigos de verificación y alertas de pago, que son blanco común de los criminales. Además, permite que los canales de atención respondan al consumidor de forma anticipada, natural y personalizada, incluso en picos de demanda como el Buen Fin.
“La seguridad y la experiencia ya no pueden tratarse por separado”, añade Marchetti. “Una buena protección es invisible para el cliente y contundente para el atacante”.








