Algo grande está pasando en el endurance… y no todos lo están viendo.
Hace dos fines de semana se dio una pista muy clara.
Si estuviste atento al calendario deportivo global, seguro lo notaste:
🇯🇵 Tokyo Marathon.
🇺🇸 The Woodlands Marathon.
🇲🇽 Ironman Monterrey.
🇲🇽 Maratón LALA Torreón.
- 4 ciudades.
- 3 países.
- El mismo fenómeno.

Mientras veía resultados y fotos pensaba en algo que poca gente ve: los meses de entrenamiento que hay detrás de cada línea de salida.
- Miles de runners.
- Miles de triatletas.
- Miles de ciclistas.
Y detrás de ellos, cientos de running clubs entrenando durante meses para llegar exactamente a este punto del calendario.
Lo digo también desde casa.
Este fin de semana fue emocionante ver a nuestro coach Xavier Gallardo y al equipo Athletic Biking Co. presentes en varias competencias.
Detrás de cada meta hay meses de disciplina colectiva que casi no se ven… hasta que llega el día de la carrera y los podios potenciales.
Pero lo interesante no es solo el deporte.
Es lo que representa.
Porque cuando ves lo que ocurrió este fin de semana —desde Japón hasta Texas y México— te das cuenta de algo:
El endurance dejó de ser solo deporte.
Hoy es cultura.
Los runners viajan para correr.
Los triatletas organizan su calendario anual alrededor de carreras.
Los running clubs ya son comunidades.
Y cuando algo se vuelve cultura… inevitablemente genera negocio.
Una señal muy clara:
Para el Maratón de Nueva York 2026, más de 240,000 personas aplicaron al sorteo, y menos del 2% fue aceptado!
Más difícil que entrar a Harvard!
Todo esto dentro de una industria que ya mueve más de 50 mil millones de dólares al año solo en running. Por eso, lo que vimos este fin de semana no fueron solo carreras.
Fue la economía de la resistencia en acción.

💡 🧠 Food for thought
Si millones de personas organizan su vida, su consumo e identidad alrededor del endurance…
¿cuántas marcas realmente están entendiendo el tamaño de esta oportunidad?
Porque no es solo deporte,
Es cultura.
Y es negocio.
Nos vemos Inside the Game.
