Revista de Marketing y Negocios
Columnistas Marketing Relaciones Públicas

El gran error de quienes trabajan en relaciones públicas

Muchas personas que trabajamos en relaciones públicas sabemos perfectamente cómo posicionar una marca, cuidar una reputación, construir presencia y generar conversación. El problema es que, muchas veces, hacemos todo eso para otras personas… menos para nosotros mismos.

Y no es por falta de conocimiento. Es por dinámica, por carga de trabajo, por costumbre o incluso por una especie de idea romántica de que “si haces bien tu trabajo, la gente lo va a notar sola”. Spoiler: no siempre pasa.

En el mundo de las Relaciones Públicas hay una paradoja muy curiosa: quienes más saben de reputación suelen ser quienes menos tiempo dedican a gestionar la propia.

Invitación columnista universitario

Mientras ayudamos a clientes a fortalecer su posicionamiento, alimentar sus redes, generar alianzas o aparecer en medios, nuestra propia presencia profesional queda en pausa. Y poco a poco eso pasa factura.

Porque sí: el talento importa. Pero la visibilidad estratégica también.

El síndrome de “yo después”

Uno de los errores más comunes entre profesionales de RP es dejarse al final de la lista.

Primero el cliente.
Luego el evento.
Después la junta.
Luego la entrega.
Luego la crisis.
Y cuando por fin hay tiempo… ya no queda energía para pensar en uno mismo.

El problema es que la marca personal no se construye sola. Si no la trabajamos, alguien más terminará definiéndonos únicamente por referencias aisladas o por lo poco que encuentra en internet.

Y hoy, nos guste o no, la percepción digital también construye reputación.

La falsa idea de que “el trabajo habla por sí solo”

Durante años se nos enseñó que bastaba con hacer bien las cosas. Y sí, hacerlas bien sigue siendo indispensable. Pero en un entorno tan saturado de información, el buen trabajo que no se comunica corre el riesgo de volverse invisible.

Hay profesionales extraordinarios que nadie tiene en el radar porque nunca muestran lo que hacen.

No documentan proyectos.
No comparten aprendizajes.
No generan contenido.
No actualizan perfiles.
No participan en conversaciones del sector.

Y entonces ocurre algo muy frustrante: personas menos preparadas, pero más visibles, terminan ocupando espacios de referencia.

El desgaste de vivir detrás del escenario

Otra realidad de las relaciones públicas es que estamos acostumbrados a operar desde atrás.

Somos quienes coordinan.
Quienes conectan.
Quienes resuelven.
Quienes hacen que otras personas brillen.

Pero después de años trabajando así, muchas veces cuesta salir al frente. Incluso puede generar incomodidad hablar de nuestros propios logros porque sentimos que “presumimos”.

Y no. Comunicar trayectoria no es arrogancia. Es posicionamiento.

Hay una gran diferencia entre presumir y construir autoridad profesional.

Entonces, ¿cómo empezar a corregirlo?

No hace falta convertirse en influencer ni publicar diez historias diarias. Tampoco se trata de inventar una personalidad artificial.

La clave está en tener intención estratégica.

Aquí van cinco acciones simples —pero muy efectivas— para comenzar a fortalecer una marca personal desde las relaciones públicas.

1. Documenta lo que haces

Muchas personas tienen carreras impresionantes… pero cero registro de ellas.

Empieza a guardar fotografías, testimonios, coberturas, resultados, reconocimientos, participaciones y proyectos relevantes.

Si no documentas tu trabajo, después será mucho más difícil convertir experiencia en reputación visible.

2. Haz visible tu experiencia

No esperes a que alguien más hable por ti.

Comparte reflexiones, aprendizajes, tendencias, casos o incluso errores que te hayan dejado enseñanza. Eso también genera autoridad.

Y no, no necesitas hacerlo todos los días. La consistencia vale más que la saturación.

3. Cuida tu presencia digital

Tu LinkedIn, tu biografía, tus redes y hasta tu fotografía profesional también comunican.

Muchas veces alguien escucha tu nombre y lo primero que hace es buscarte en internet. La pregunta es: ¿lo que encuentra realmente representa quién eres profesionalmente? Y a veces pensamos que NO estar es místico, pero ojo, no a todos les funciona

4. Reactiva tus relaciones

Las relaciones públicas también aplican hacia dentro de nuestra propia carrera.

Hay contactos valiosos con quienes dejamos de hablar simplemente porque “la vida pasó”. Retomar vínculos, agradecer, actualizarse o simplemente mantenerse presente también forma parte del trabajo reputacional.

El networking no debería aparecer únicamente cuando necesitamos algo.

5. Diseña un plan personal de RRPP

Así como construimos estrategias para clientes, vale la pena tener una mínima estrategia propia.

Pregúntate:

— ¿Cómo quiero ser percibido profesionalmente?
— ¿En qué temas quiero posicionarme?
— ¿Qué espacios quiero ocupar?
— ¿Qué tipo de proyectos quiero atraer?
— ¿Mi presencia actual refleja eso?

Porque una marca personal sólida no se construye desde la improvisación. Se construye desde la coherencia.

Al final, también somos marca

Quienes trabajamos en relaciones públicas entendemos mejor que nadie que la percepción importa, que la narrativa importa y que la presencia importa.

La diferencia es que muchas veces olvidamos aplicar esas mismas herramientas hacia nosotros.

Y quizá ahí está uno de los retos más importantes de la profesión actualmente: aprender a cuidar también nuestra propia reputación con la misma estrategia, intención y profesionalismo con la que cuidamos la de otras personas.

Soy Felipe Reyes Barragán, especialista en relaciones públicas, protocolo, ceremonial y comunicación estratégica. Ayudo a instituciones, empresas y organizaciones a fortalecer reputación, hospitalidad, manejo de crisis y experiencia institucional mediante estrategias de alto impacto.

DEJAR UN COMENTARIO

No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!

Partners