viernes, abril 16, 2021

El gran riesgo de la mala broma VW

Bajo la premisa de “que hablen bien o mal de ti pero que hablen”, la semana pasada VW lanzó al aire la noticia de que cambiaría el nombre de su marca a Voltswagen, para alinearse con la tendencia mundial a favor de las energías sustentables.

En México, y seguramente en varios países del mundo, los medios se volcaron a difundir tal acontecimiento como un hecho que marcaría un hito en la historia de la marca, de la industria automotriz, y de los negocios. 

En Soy Marketing no estuvimos ajenos a ello y publicamos una nota que nuestro impecable equipo de redacción se esmeró en escribir oportuna y puntualmente.

Cuál va siendo la sorpresa y estupefacción del marketing, del consumidor, del generador de contenidos… de todos, pues, cuando sale Volkswagen a decir que su fake-news fue una simple broma para llamar la atención hacia sus nuevas tecnologías, con el pretexto del “día de los tontos de abril” estadounidense.

¿Mi opinión? Todo mal.

Para empezar, ni en México ni en muchos países en los que se difundió la noticia tiene efecto o impacto el mentado April Fools’ Day porque aquí tenemos nuestro propio Día de los Inocentes, que (a diferencia del Día de Muertos y Halloween, que están pegaditos, que parecen como primos y que sí hemos adoptado) no ha penetrado y se conoce poco entre nuestra población, además de que en el calendario está muy lejos de abril. Muy.

Por otra parte, también sucede que muchos países de allá afuera tienen miopía cultural, y creen que lo que aplica en su tierra aplica en todas y que con sólo traducir ya están tropicalizando.  Y no. Nada más alejado a la realidad.

Y por último, está la suposición de que a los consumidores nos encantan las bromas e inocentadas de ese tipo de “celebraciones”. Si a nuestros amigos ya no les toleramos esas ridiculeces de bromitas que nos parecen pesadas (y pasadas) y nos caen en la punta del enfado, imagina cuando una marca se pone a jugar al día de los inocentes y, además, en nuestra fecha equivocada. Esto, totalmente sustentado con estudios de comportamiento del consumidor de todo el mundo.

¿Y luego?

Pues ahí te vamos los medios a publicar que Volkswagen ahora se llamaría Voltswagen. No sólo se publicó en varios medios de alta credibilidad, sino que –además- una de las cuentas de VW en Twitter hizo un anuncio “oficial” que posteriormente desmintió.


Al final, en Soy Marketing se decidió bajar la nota y dejar que los demás medios se hicieran cargo de corregir un aparente error de ellos mismos, que en realidad fue más bien una trampa de la marca automotriz.


En mi opinión, seguirles el juego era ser cómplice de una táctica fútil de poca trascendencia, mientras que para otros fue un jueguito (estéril) que apoyaba a la marca con su intrascendente actividad.

Quizá algunos piensen que debo de tomar las cosas más a la ligera y con sentido del humor. Aclaro (para quienes no me conocen o no me han leído antes) que soy la primera en reírse de las buenas bromas. Lo que me niego a aplaudir es una acción mal planeada para México, que quizá en otros países podría haber funcionado. Las ideas globales no aterrizadas a la cultura local me parecen impersonales y poco profesionales, más allá de si son buenas o malas.

La otra consecuencia

Lo más grave fue lo que sucedió más allá del tema comunicacional, y quizá ésta es la principal razón por la que el chiste no me hace gracia. Esto era previsible. 

El martes 30 de marzo, en cuanto se propagó la engañosa referencia, las acciones de VW subieron 5 por ciento en la bolsa de Nueva York, lo cual sería una noticia feliz si no fuera porque la empresa se ha expuesto a una posible investigación por parte de la Comisión de Intercambio de Seguridad, misma que regula todos los movimientos que se hacen en el mercado bursátil.

Esto significa que el gobierno federal podría multarlos, en caso de comprobarse que el falso comunicado fue realizado en forma deliberada con el propósito de dar un empujón positivo al valor de la marca en el mercado de valores.

Si bien me encanta que las empresas se aventuren a instrumentar estrategias y tácticas audaces, es de crucial importancia que se midan los riesgos hasta sus últimas consecuencias. No por andarle jugando a la frívola bromita gringa le vayas a dar en la torre a las finanzas de un corporativo mundial.

#TodoMal

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Liliana Bretón
Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; UPAEP y AsMedia; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días martes de cada semana.

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