viernes, abril 16, 2021

El infierno de Nike

Todo un acontecimiento la revelación de los tenis satánicos hecha por el rapero Lil Nas X.

Fue anunciado en MSCHF Product Studio, un colectivo que se dedica a realizar lanzamientos un tanto estrambóticos: artículos raros, exclusivos y que normalmente rompen con los esquemas establecidos; anteriormente habían sacado a la venta un modelo totalmente contrario que incluía un crucifijo y agua bendita del rio Jordán.

Sin embargo, esta vez el modelo es totalmente del equipo contrario. Creado en negro con vivos rojos, el zapato incluye un pentagrama invertido en bronce, una gota de sangre humana, así como una alusión al evangelio de Lucas (capítulo 10, versículo 18), cifra de la que se obtiene el precio de $1,028 dólares por par (originalmente).

El modelo está limitado a 666 unidades (no hay necesidad de explicar el número) y fue promocionado con imágenes del músico en una actitud muy provocativa utilizando un juego de pupilentes que le dan un tono reptiliano-diabólico a su expresión.

El lanzamiento fue parte de toda campaña para promover su nuevo single “MONTERO (Call Me By Your Name)” en cuyo video aparecen muchas referencias al inframundo.

Los zapatos se vendieron en un momento y no hablemos de sus precios de reventa.

Fue todo un acontecimiento en las comunidades dedicadas a los tenis pero la noticia, por su alto contenido de controversia, no tardó en llegar a los grandes medios. Por supuesto que en un país tan religioso como Estados Unidos, el tema del uso de temas satánicos para vender productos es un auténtico escándalo y no tardaron en emerger las voces condenatorias.

Además, el lanzamiento se transformó en una pesadilla mercadotécnica extraída directamente de las más insondables profundidades para el fabricante original que, por cierto, nada tenía que ver con todo el asunto: Nike.

No es necesario explicar la forma en que la marca de zapatos cuida su imagen y los millones de dólares que es capaz de desembolsar para mantener esta ante las grandes masas de fanáticos. El hecho de que un individuo, en un afán de protagonismo, sea capaz de traer al propio chamuco para ensuciar su imagen, es un asunto serio, muy serio.

El pasado lunes la firma realizó una demanda en contra del músico y el colectivo que promovió los zapatos: en pocas palabras, asegura que es muy dañino para su imagen la relación que se hace con los temas satánicos. De la misma manera, Nike ha estado enviando boletines de prensa a los medios en las cuales se desliga de forma tajante del rapero y su creación.

La imagen de los tenis satánicos puede ser muy dañina para Nike. Nunca falta alguien que no distingue la diferencia entre un fabricante de productos y un individuo que realiza acciones controvertidas para potenciar la difusión de sus creaciones.

Hay quienes padecen de una visión muy estrecha.

Existe muchísima gente que se dedica a vender productos modificados; objetos a los que alteran para cambiar su aspecto, mejorar su desempeño o simplemente darle un toque de lujo: iPhones cubiertos de oro, tenis con alusiones a películas y series, así como un larguísimo etcétera que podría llegar a incluir hasta los autos “pimpeados”.

¿Tiene derecho una marca de impedir o demandar a alguien que altera su producto para incrementar su valor?

La propia página de MSCHF presentó en octubre de 2019 una línea a la que llamó “Jesus Shoes” (de los que hablaba más arriba), y en este caso en particular no hubo ninguna queja por parte de Nike.

Por supuesto, éste es un tema sumamente escabroso que trasciende al nivel de las creencias y las cosmogonías particulares; lo que menos le interesa a Nike es golpear a sus fieles clientes con un tema que va mucho más lejos de la simple mercadotecnia, sin embargo, el asunto también incluye una arista sumamente preocupante: la libertad de expresión de una persona.

Del mismo modo que hay quienes se pueden sentir ofendidos o vulnerados con los dichosos zapatos, hay quienes les gustan y no tienen ningún empacho en comprarlos y usarlos (se vendieron todos en un solo día).

¿Tiene derecho Nike de interferir con esta libertad de expresión y arrojar el enorme poder de su departamento legal en contra de un artista?

¿Tiene una marca la prerrogativa de decir que se puede hacer y que no se puede hacer con uno de sus productos una vez que éste ya se ha vendido?

Me gustaría conocer tu opinión.

Armando Reygadas Anfossi
Armando Reygadas Anfossi
Viví la revolución digital en carne propia; di mis primeros pasos en medios tradicionales impresos y la radio; desde ahí salté a Internet. Comunicador especializado en tecnología, redes sociales, medios digitales y marketing en línea; me dedico a la ‘blogueada’ desde los 90s. Hasta la fecha participo en programas de radio así como podcast, además de editar reseñando.com.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días jueves de cada dos semanas.

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