¿Y si me regalan…una carita sonriente?

La Semiología es la ciencia que estudia a los sistemas significantes de comunicación. Entre estos podríamos enumerar a los códigos, lenguas y señales, entre otros.

Pueden ser sonoros (como el habla), corporales (como los gestos o las normas de etiqueta social) y gráficos (como la escritura).

Lo anterior, por extensión, abarca a todos los sistemas de signos: los lenguajes de los sordos, el alfabeto Morse, las señales de tráfico, los códigos marítimos, las señales de humo indígena, la -ya en desuso- taquigrafía y hasta los lenguajes crípticos, empleados en los sistemas de espionaje de ciertos gobiernos… y en el cine de aventuras.

En resumen, podemos llegar a la definición de que el lenguaje es un sistema de signos a través del cual los individuos se comunican entre sí.

Cabe mencionar que, en su origen etimológico, el término lenguaje proviene del latín lingua, asociado al órgano de la lengua.

Con este marco de referencia es claro que, desde hace muchos años, las civilizaciones han requerido crear múltiples lenguajes que respondan a necesidades culturales específicas de temporalidades determinadas.

Y la llamada “Era del Internet” no es la excepción.

El lenguaje de nuestra época.

El advenimiento de sistemas de comunicación digital ha requerido de creación de múltiples códigos, tanto para hacer posible la evolución científica como para “bajar” las diversas tecnologías ya desarrolladas a su empleo práctico y cotidiano.

Un caso que claramente ejemplifica esto es el uso de emojis, tan populares hoy en redes como Whatsapp o Facebook.

Estos son monogramas, pictogramas, logogramas o ideogramas incrustados en el texto. Su función es destacar la intención emocional del autor del mensaje y dar “color” a la conversación escrita.

Su popularidad es tal, que -revisen entre sus amistades- TODO MUNDO, incluyendo a los usuarios digitales de la tercera edad, los incluyen en, prácticamente, todas sus conversaciones.

Lenguaje

Su practicidad ha generado una nueva forma de comunicación más breve, sencilla, empática, directa y rápida al momento de generar contenido.

Y de manera natural, estos caracteres se han sumado a la gramática personal de millones de personas en todo el mundo.

La necesidad de actualizarse permanentemente en códigos de comunicación es creciente y hasta obligatoria, para darnos a entender en un mundo cada vez más variado y “globalizado”.

Dominar los nuevos lenguajes es sólo tema de cultura general o de conocimientos especializados… es parte de la forma de entendernos en estos tiempos.

Ya no podemos ir por la vida sin un like o un smile face para las ideas que compartimos… ¿o sí?

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