Revista de Marketing y Negocios
Columnistas Tendencia

El Mundial 2026 no se verá igual (y la publicidad tampoco)

Hay algo simbólicamente poderoso en que México, Estados Unidos y Canadá sean los anfitriones de este próximo Mundial. Tres mercados publicitarios que, en conjunto, concentran una porción desproporcionada del gasto global en medios. Tres países donde la televisión lineal fue durante décadas el único estadio posible para las marcas que querían llegar masivamente. Y ahora, justo ahora, ese estadio ya no alcanza para todos.

Durante treinta años, la lógica era simple: compras tiempo en el canal que transmite el partido y llegas a quien necesitas llegar. Era caro y poco preciso, pero no había alternativa. Y eso lo justificaba todo. Las marcas pagaban lo que se les pedía porque no había alternativa. El Mundial era un evento de monopolio publicitario, y los broadcasters lo sabían perfectamente.

El estadio se multiplicó

Esa lógica se fracturó durante Rusia 2018 y Qatar 2022, pero en 2026 la ruptura es ya definitiva. No porque la televisión haya muerto -no lo ha hecho, y probablemente no lo hará en muchos años- sino porque dejó de ser el único canal con masa crítica suficiente para justificar presupuestos de esa magnitud.

IA y Datos: La estrategia para monetizar la pasión deportiva | Víctor Álvarado y Pedro López

Las redes sociales, el video online y el display digital no son ya alternativas para marcas con presupuestos modestos. Son los canales donde ocurre la conversación real alrededor del evento, donde se viralizan los momentos que define el torneo, donde se construye o se destruye la percepción de una marca en tiempo real. 

Un gol en el minuto 90 genera más actividad en TikTok en los siguientes tres minutos que en cualquier pauta planificada durante la semana.

El reporte Global Ad Trends: FIFA World Cup 2026 de WARC Media proyecta que el torneo inyectará 10,500 millones de dólares adicionales al mercado publicitario global durante el trimestre en que se disputa. La cifra es considerable, pero el dato que realmente incomoda está al lado: ese incremento representa apenas un 1.1% más que Qatar 2022. Ahora en 2026, en un Mundial más grande en todo sentido, vemos que el negocio crece menos. No es estancamiento: es dispersión.

Y eso no responde a una crisis de interés en el fútbol -aunque algunas voces dentro de la industria, como Gerard Piqué o Florentino Pérez, han insistido en que las nuevas generaciones se aburren, consumen distinto y están migrando a otros formatos-, sino a una realidad de consumo que obligó al modelo a evolucionar. 

El espectador no abandona la pantalla grande, pero la complementa constantemente con el móvil. Busca repeticiones, comenta en grupos, consulta estadísticas, comparte clips y reacciona en tiempo real. La atención ya no es monolítica; es simultánea y distribuida.

México: el consumidor con dos pantallas y mucha opinión

En el mercado local, esta dinámica tiene matices propios. De acuerdo con el III Estudio Ecommerce México 2026 de Elogia, el 95% de los compradores online en México usa redes sociales con un promedio de 6.8 plataformas activas, donde la cultura del comentario futbolístico es particularmente rica. 

Cuando juega la selección, no hay partido; hay un evento social que comienza horas antes del pitazo inicial y no termina hasta que los memes de la noche alcanzan su pico de circulación.

Las marcas locales que están leyendo bien este momento entienden que la pauta ya no puede ser solo televisión más una campaña digital de soporte. La lógica tiene que invertirse: digital como eje narrativo, televisión como refuerzo de alcance masivo. Esto implica: 

  1. Presupuestos más flexibles.
  2. Equipos creativos capaces de producir contenido en horas.
  3. Tolerancia mucho mayor a la improvisación táctica. 

Algunos sectores, como bebidas, telecomunicaciones y retail, llevan años construyendo esa musculatura digital. Otros, especialmente en categorías de consumo masivo de menor margen, siguen dependiendo excesivamente del rating televisivo como métrica de éxito. En un Mundial como este, con el país entero mirando pero con la atención fragmentada en decenas de superficies, apostar todo a un solo canal es una estrategia de otra era.

¿Espacios o relevancia?

Y aquí llega la pregunta que debería incomodar a cualquier director de marketing que esté cerrando su plan para este ciclo: ¿estamos comprando espacios o estamos construyendo relevancia?

La diferencia no es semántica. Comprar espacios es lo que hacían las marcas cuando la televisión era el único estadio: pagar por estar presente y asumir que la exposición equivale a impacto. 

Construir relevancia es algo más difícil y menos medible en el corto plazo: significa que cuando alguien piensa en el Mundial de 2026, tu marca aparece en ese pensamiento de manera natural, no porque interrumpió un partido, sino porque formó parte del momento.

El Mundial 2026 no va a cambiar la publicidad, sino que va a revelarla. Va a dejar muy claro qué marcas entienden a sus consumidores y cuáles simplemente saben comprarlos. La diferencia entre ambas siempre estuvo ahí. Ahora solo hay menos pantallas donde esconderse.

¿Ya tienes tu estrategia lista, o también vas a improvisar como en el minuto 90?

Rodrigo Martin

CEO Elogia México

Profesional con más de 12 años de experiencia en el ámbito digital de México y España, especializado en la optimización de estrategias de eCommerce y Performance Marketing para diversos mercados mediante el análisis de datos. Actualmente es CEO de Elogia México, agencia de Full Digital Commerce con más de 20 años de presencia en México.

DEJAR UN COMENTARIO

No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!

Partners