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Navidad: Época de regalar promesas cumplidas

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No sé dónde vivas, pero sea cual sea tu ciudad, estoy segura de que ya respiras ese aire pre-navideño de cada año. La mayoría de las veces mezclado con frío, olor a pino, espíritu amistoso y en este 2016, algo de lluvia. Es muy agradable salir a la calle y encontrar gente positiva y con esperanza; pocas veces he conocido a alguien que no disfrute de esta época del año, aunque sí he escuchado de personas que se ponen tristes, y sé de alguno que otro al que le molesta todo (en cualquier fecha); sus razones tendrán y deben ser muy respetables, sin embargo ¿Por qué enfocarnos en la nostalgia y el enojo cuando podemos hacerlo en el presente y la acción positiva? Más ahora con tantas noticias y acontecimientos inesperados e importantes en el mundo. Es totalmente nuestra decisión trabajar con enfoque y no depender de otros.

Y ya inician las campañas navideñas.

En estos meses recibimos un gran número de estímulos y al mismo tiempo surgen muchos compromisos y eso se refleja en la economía. ¿Te has dado cuenta? Mucho de eso es publicidad con gente sonriendo, niños, fiestas, posadas, colores vivos, brillantes, luces por todos lados, música, fiestas… Y ya inician las campañas navideñas ¡Buenísimo! ¡Me gusta! Y todo esto junto con un montón de promesas que esperamos sean cumplidas ¿Estás de acuerdo? Eso nos da ilusión, momentos alegres. Lo que ocurre muchas veces también es ese materialismo que provoca las críticas de la “ola grinch”, porque… ¡Somos consumistas! Y… es cierto, nos quieren vender algo y muchas veces nosotros queremos comprar ¿Está mal? Si hay un momento del año en que podemos compartirlo ¿Por qué no disfrutarlo?

Con el balance adecuado, sin exagerar y recordando que lo que crea una conexión real entre las personas son las promesas cumplidas y no los regalos en sí, así todo debería ir bien.

Realmente poder estar junto a las personas que más queremos es suficiente y este tiempo invernal, es un buen pretexto que podría durar todo el año si tú quieres.

Creo que la razón de sentir tristeza o nostalgia por alguna época es porque recordamos cuando hemos estado lastimados, entonces nos enfocamos en lo que no tenemos envés de estar aquí y ahora, disfrutando nuestra vida, – con altas y bajas, – ¡Claro! Así es como la vida es, y gracias a esto nos sentimos satisfechos y contentos cuando logramos lo que realmente es importante para nosotros(as), que puede ser cualquier cosa: algún éxito de trabajo, conseguir una meta específica, o conectarnos con otras personas; generalmente esto último es lo que más apreciamos y nos causa gran felicidad, por eso cuando existe una promesa rota, eso nos duele de verdad. Es una promesa no cumplida.

Así como la eficacia de comunicación del celular es lo primero, la comunicación con nuestra gente también lo es.

En un ejemplo material y mercadológico, ¿Si compras un teléfono celular qué esperas de él? Que te comunique con los demás: que los mensajes lleguen rápido y que en general tenga buena señal y muchos megas a un precio razonable ¿Cierto? Eso es lo básico, lo cual si no es cumplido es una razón de peso para cambiar de compañía o mínimo de aparato.

Adicionalmente a esto, puedes tener muchas cosas que también son importantes para ti. Al menos yo, espero una buena cámara fotográfica, grabador de audio y video, calendario, espacio para notas e internet fácil de usar. Todo eso lo valoro más cuando tengo una comunicación eficaz en mi teléfono, pues ¿De qué me sirve tener música en mi aparato cuando no llegan mis mensajes, emails, o se cortan mis llamadas? Así como la eficacia de comunicación del celular es lo primero, la comunicación con nuestra gente también lo es ¿Cómo? Estando presentes y cumpliendo nuestras promesas: Si dices que llegarás a una hora, ¡Hazlo!, si quedaste en llamar, ¡Hazlo! Si vas a acudir al festival de tus hijos: ve y ¡Pon atención! No somos muy diferentes a un celular…

¿Qué te vas a regalar en Navidad? Me preguntaron alguna vez, -No lo he pensado aún,- contesté. Y en realidad hoy tampoco lo sé.

Si hay una época donde disfruto hacer alguna compra es ésta, aunque no siempre sea algo para mí. Y claro que hay muchas cosas que me gustan pero… ¿Cuál puede ser mi regalo perfecto? ¡Es eso! Las promesas cumplidas, para mí misma y para los demás. Es preferible no prometer algo que no vas a cumplir. Pero es realmente valioso prometerlo y cumplirlo. El gran regalo navideño no vale mucho si no estás ahí o si estás sin realmente estar. Deja tu marca, cumpliendo tus promesas y si se te “pega” algo más por ahí, ¡Disfrútalo!

Iniciemos la temporada navideña con todo, y tú ¿Qué te vas a regalar?