viernes, enero 15, 2021

La desgracia de las Relaciones Públicas

Hace varias décadas, cuando hacía mis pininos en la publicidad, tuve un paciente mentor que siempre estuvo a mi lado para enseñarme las tripas del negocio que no te enseñaban en la escuela, incluyendo temas de Relaciones Públicas

Y fue entonces cuando supe qué era un boletín de prensa y cómo se hacía. No olvidemos que esto fue antes de internet y que el fax estaba en pañales.

Por lo general, para entregar esos boletines se organizaba una rueda de prensa. Las áreas de relaciones públicas tenían infinidad de contactos en los medios y se les convocaba en un salón de eventos o de algún hotel, se les invitaba algo de comer, se les daba una plática y al final se es despedía con un press kit, que contenía algún regalito y el famoso boletín de prensa, que era como un resumen de la plática y algunos datos técnicos, de ser necesarios.

Como nada era digital, cada medio copiaba la información redactando la nota con su propio estilo.

Más adelante, la práctica se mantuvo, pero ahora se entregaban materiales multimedia para ilustrar y los equipos de relaciones públicos y los medios cayeron en una zona de confort carente de creatividad y de innovación.

Los boletines son cada vez más aburridos, con una apabullante cantidad  de información que da una tremenda flojera leer. No sólo eso. Los anexan a un correo igual de eterno y aburrido con información repetitiva que muchas veces es inútil para muchos de los medios.

Pero como preparan un solo boletín para todos los medios, no hay selectividad ni clasificación o de adecuación del material por perfil de cada medio. Es decir, todos reciben lo mismo.

Y los medios, entre lo flojerosos que son los materiales que les mandan y la presión de tiempo con la que generalmente trabajan, les resulta mucho más fácil dar un mágico cut&paste al texto recibido, sin siquiera detenerse a revisar o a leer la información que comparten.

El resultado es lastimosamente triste y penoso: en todos los medios aparece la misma nota, redactada igual, con las mismas imágenes y los mismos errores de origen.

¿Eso realmente les está sirviendo?

Pienso que en una era digital y tantita, nomás tantita imaginación, el área de relaciones públicas podría renovarse e innovar, o de lo contrario podría extinguirse.

Algunas sugerencias:

  • La información del cuerpo del texto y del boletín anexo no debe repetirse.
  • En la base de datos (que hay que mantener actualizada) analizar / agrupar los medios por tipo de audiencia o perfil y generar contenidos ad-hoc.
  • Personalizar los envíos. Estimado periodista o querido amigo lo único que provoca es distanciamiento emocional que no ayuda para establecer buenas relaciones con los destinatarios. Además, con la tecnología actual, no hacerlo te hace ver arcaico y/o pobre.
  • Enviar un email buleteado y, si la información resulta interesante para el medio, seguramente estará dispuesto a abrir un enlace que dirija a más información y una biblioteca de imágenes.
  • Aunque parezca elemental, esto falla día tras día: el asunto del email debe ser interesante-potente-jalador-breve.

Deja que el medio produzca. Que escriba la nota como si fuera propia. Darle todo digerido le hace daño al medio, te rebota a ti como bumerang y el cliente quedará insatisfecho pero resignado, porque es lo que hay: TODAS las agencias de relaciones públicas han caído en exactamente lo mismo.

#PonteLasPilas

Liliana Bretón
Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; UPAEP y AsMedia; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica. Este autor escribe en Soy Marketing los días martes de cada semana.

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