La personalidad de los colores 6: el morado

La personalidad de los colores 6: el morado

Ahora toca el turno al tercer color secundario (y último de esta serie cromática de análisis semántico): el morado o violeta.

Resultado de la mezcla de dos primarios: el cálido rojo y el frío azul, sus variantes dependen de la cantidad de uno u otro que se encuentren en la combinación, y esa influencia afecta también su relación emotiva en nuestra percepción.

Por un lado, goza de amplia popularidad en el mercado infantil y de moda, pues posee connotaciones de calma, tranquilidad, estabilidad, relajación y gran atractivo. Incluso algunas tonalidades llegan a estar cargadas de intensa sensualidad y seducción, sobre todo por influencia directa de la presencia del rojo (pasión, emoción, intensidad).

El morado evoca intensamente poder, espiritualidad, magia, creatividad y extravagancia. En combinaciones con presencia del negro se intensifica su poder seductor y se le considera elegante y sobrio.

Cuando se combina con blanco, es decir en tonalidades claras, por lo general se denomina “lila” y su carga emotiva se torna nostálgica, delicada y femenina (todo lo opuesto a la saturación de azul o variantes más oscuras, por ejemplo).

Es el color menos popular en áreas como la identidad corporativa por ejemplo, quizá por su dificultad de reproducción uniforme (siempre existe el riesgo de volverse más azul o más rojo dependiendo de los sistemas de reproducción y los sustratos, y eso constituye un riesgo constante para las marcas que se aventuren a utilizarlo como identificación institucional).

Es el color más espiritual de la gama básica. Se le relaciona con la meditación, la autoridad moral, la elevación espiritual, la sabiduría, la tranquilidad profunda e incluso con la psicodelia. En varias tradiciones religiosas es un color que denota poder y jerarquía, además de gran relevancia en rituales muy especiales, sobre todo los más elevados, solemnes e importantes.

El morado es un color muy utilizado en la industria de la belleza, la salud y la cosmética por su evocación de juventud, ensoñación y fantasía.

Un color morado o violáceo siempre nos invita a soñar e ilusionarnos con el regreso a la juventud o la infancia, a un mundo ideal fuera del tiempo. También por eso es muy utilizado en temas de magia y mitología.

Sus tonalidades más rojizas van al otro extremo semántico, pues la influencia del rojo es determinante en la sensación de carnalidad, apasionamiento y sensualidad. Los púrpuras rojizos son muy populares en la industria de la moda justo por su poderoso atractivo y seducción. Además, a estos tonos se les relaciona con la realeza, la dignidad, la autoridad y la jerarquía.

La dualidad de este color oscila entre lo espiritual y lo desenfrenado, lo sobrio y la embriaguez, la juventud y la autoridad. El secreto, como siempre, está en el contexto, en los demás recursos gráficos y en la manera en que se combinen todos los elementos de una comunicación.

Esta serie de artículos breves han buscado ofrecer una visión general sobre un tema apasionante como es la psicología del color, sus usos y sus significados, solamente como una aproximación y sensibilización de primera mano, para que quien sienta mayor curiosidad y desee una mayor profundidad pueda tener acceso a información más especializada.

Uno de los teóricos más destacados sobre la psicología y uso del color es Josef Albers, pintor alemán de la Bauhaus, aquí una consulta rápida a una de sus obras más reconocidas: “La interacción del color”.