La política desperdicia una gran oportunidad mercadológica

Como la mayoría de los países del mundo, en México tenemos una historia muy rica y héroes controversiales, como Don Porfirio Díaz, por ejemplo.

El presidente calificado como tirano, entre uno de sus tantos defectos, fue un gran visionario que modernizó al país con una tremenda infraestructura industrial y tecnológica, y conectó al país completo con un tramado ferroviario que, por desgracia, se ha dejado morir.

Poco se sabe

Uno de los monumentos emblemáticos de esa red de vías lo tenemos en el área metropolitana de la ciudad de México, diseñado y fabricado por el mismísimo Gustave Eiffel, el mismísimo que construyó la más conocida torre del mundo que lleva su nombre y que atrae a millones de turistas a la ciudad de París.

¿Quién lo sabe? ¿quién lo ha promovido? Por supuesto que nadie.

La historia

El presidente Díaz, que estuvo en el poder de 1876 a 1911, encargó esta magna obra a Eiffel varios años antes de que construyera la Torre Eiffel para la Exposición Universal de 1887, ya que el ingeniero ya era mundialmente famoso por su obra ferroviaria en Francia. La solicitud de Díaz tomó nueve años y se embarcó desde los talleres del ingeniero en Bélgica hasta el puerto de Veracruz y de ahí se transportó al municipio de Ecatepec, establecería su hogar permanente hasta nuestros días.

El valemadrismo

El municipio de Ecatepec, conurbado al noreste de la ciudad de México, es actualmente una descuidada y peligrosa zona cuyo paisaje citadino es de altos contrastes. Por una parte se caracteriza por albergar obras modernas y clásicas en su delimitación y, por otra, por la violencia extrema de la delincuencia que la habita.

Y dentro de este revoltijo, ahí escondido y abandonado, se encuentra este puente de hierro que originalmente unía dos tramos del canal del desagüe, sobre la Vía Morelos, esquina con la avenida Primero de Mayo.

Sus breves etapas

Inicialmente se construyó para que el modernísimo tren que iba de la ciudad de México a la ciudad de Pachuca, capital del estado de Hidalgo. La evolución del transporte lo convirtió en un puente para automóviles cubriendo el mismo trayecto, pero pronto se vio rebasado por el alto tránsito de esa carretera y quedó en desuso después de haber servido como puente por ochenta años.

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El abandono

Al dejar de usarse como vía de comunicación se intentó derribar, pero su distinguido apellido Eiffel detuvo tal atropello. Entonces, sin saber qué hacer, se propuso capitalizar su estructura y colocar en su interior obras de arte para que sirviera de museo.

A pesar de haberse cubierto para proteger las exhibiciones de la intemperie, no fue suficiente para resguardarla del vandalismo, así es que se dejó atrás la idea y se dejó ahí abandonado, con la cubierta derruyéndose y oxidándose hasta nuestros días.

El principal problema es que las autoridades del municipio no quieren invertir en nada que signifique seguridad de la zona y mucho menos de unos fierros viejos que están tapados y, por ende, invisibles y que aparentemente a nadie le interesan.

La oportunidad perdida

Si el mundo supiera que en México hay una estructura diseñada por Eiffel, construida en sus propios talleres belgas, ¿no crees que sería un motivo para visitar la zona y sus alrededores? ¿te imaginas cómo se podría explotar esa locación tanto turística como mercadológicamente si a alguien le interesara un poquito elevar la calidad del municipio?

Lo curioso es que aún tiene por ahí una página de Facebook igual de abandonada que el puente, con fotos que parecen ser posteriores a las aquí incluidas.

¿No se te antojaría conocerlo, si la zona fuese segura? Compárteme en Twitter tu opinión (o equis o como se llame ahora). Platiquemos en tiempo real.

#EiffelEnMexico

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