Vivimos en una época en la que todo pareciera ir a la velocidad de la luz. La publicidad superficial se ha convertido en un tema recurrente cuando hablamos de un mundo digital que avanza sin pausas y transforma la manera en que consumimos contenido. En este contexto, la publicidad también ha tenido que evolucionar y adaptarse a los usuarios, lo que nos lleva a plantearnos una pregunta clave: ¿la publicidad está destinada a volverse superficial o las marcas deben encontrar nuevas formas de crear vínculos más inmediatos y significativos?
Esta velocidad no solo modifica los formatos publicitarios, sino que plantea una tensión de fondo: ¿qué se pierde cuando comunicar rápido se vuelve más importante que comunicar con sentido?
La instantaneidad en la era digital
Las plataformas digitales, especialmente las redes sociales, están diseñadas para maximizar la cantidad de contenido que consumimos en el menor tiempo posible. Esto ha provocado que las audiencias tengan un lapso de atención cada vez más reducido, obligando a las marcas a competir ferozmente por unos cuantos segundos de atención dentro de un entorno saturado.
La lógica del scroll infinito y los algoritmos que personalizan el contenido refuerzan esta sensación de rapidez constante. Como consecuencia, los mensajes publicitarios se vuelven más cortos, directos y efímeros. Antes, las marcas contaban con 30 o 60 segundos en televisión para construir un mensaje; hoy, en plataformas como TikTok o Instagram, el verdadero reto es captar la atención en los primeros tres segundos para evitar que el usuario deslice hacia el siguiente contenido.
Debido a esto, la publicidad tiende a perder su esencia, pues muchas veces para las marcas el objetivo principal es generar impresiones, interacciones y resultados casi inmediatos. La generación constante de contenido suele colocarse por encima de la creación de mensajes reflexivos y de calidad. En este sentido, la Revista Tuk señala que la era del entretenimiento instantáneo ha propiciado un consumo cada vez más superficial, donde se prioriza la inmediatez y la rapidez sobre la profundidad y el impacto a largo plazo, afectando la manera en que las personas procesan y valoran el contenido que consumen.

Creatividad repetitiva
Esta tendencia hacia lo inmediato plantea nuevos desafíos en el ámbito creativo. Durante mucho tiempo, la publicidad fue capaz de producir anuncios icónicos que rompían esquemas y se convertían en referentes culturales. Las marcas no solo vendían productos, sino que construían significados y memorias colectivas.
Esta percepción no es aislada. Por ejemplo, Charlie Helias plantea una reflexión muy similar en su columna ¿La publicidad ha perdido el factor sorpresa?, donde cuestiona si la urgencia por “resolver rápido” en todos los canales ha desplazado la capacidad de sorprender a las audiencias. El autor señala que, en muchos casos, la velocidad y la presión por resultados inmediatos han debilitado esa mística creativa que antes convertía a las campañas en momentos culturales memorables.
Hoy, factores como la innovación o el efecto sorpresa parecen diluirse. En su lugar, se privilegia el uso de fórmulas probadas que aseguren resultados sin necesidad de arriesgar demasiado. Esto ha llevado a que muchos usuarios perciban la publicidad como repetitiva, menos atractiva e incluso predecible. Basta pensar en ciertos anuncios que aparecen una y otra vez en redes sociales, con estructuras casi idénticas, que entendemos en segundos… y olvidamos con la misma rapidez.
Sin embargo, esto no significa que la publicidad haya perdido su creatividad. Más bien, parece estar atrapada en un círculo vicioso: la presión por obtener resultados rápidos impulsa la repetición de estrategias que ya funcionaron antes, dejando poco espacio para propuestas más arriesgadas o experimentales.
Es cierto que no siempre es necesario innovar radicalmente, ya que no todas las marcas o contextos lo permiten. No obstante, renunciar por completo a la exploración creativa puede provocar la pérdida de ideas capaces de conectar de forma más profunda con las audiencias.
El desafío para las marcas (y los creativos)
Aunque estos cambios pueden parecer una barrera para generar mensajes significativos, también es cierto que los algoritmos y las plataformas digitales han hecho que la publicidad sea más accesible, omnipresente y segmentada. Esto representa no solo un riesgo, sino también una oportunidad para destacar en medio del exceso de contenido.
El reto es especialmente relevante para quienes trabajamos —o aspiramos a trabajar— en la publicidad. Somos nosotros quienes debemos aprender a adaptar nuestra creatividad a esta nueva forma de consumir el mundo, sin perder nuestra esencia ni dejarnos llevar únicamente por aquello que parece garantizar éxito inmediato.
Tal vez el futuro de la publicidad no consista en rendirse ante la superficialidad, sino en aprovechar la inmediatez como una herramienta para comprender mejor qué mueve a las audiencias en determinados momentos y generar mensajes con verdadero significado.
Más allá de los segundos en pantalla
Es fundamental recordar que, aunque nuestro entorno y nuestras formas de consumo cambien constantemente, la esencia humana permanece. Seguimos buscando sentir, reír, reflexionar y, sobre todo, conectar. Como creativos, nuestro compromiso debería ser ese: crear mensajes que trasciendan, que no se limiten a existir solo 15 o 20 segundos en la pantalla de un celular.
En conclusión, la publicidad no tiene por qué resignarse a ser superficial. A pesar de la velocidad con la que avanza el mundo digital, aún existe espacio para innovar, reflexionar y generar impacto real. La clave no está solo en adaptarse a la inmediatez, sino en decidir conscientemente cuándo vale la pena frenar y apostar por mensajes que realmente permanezcan.
Por: Sedna Yamile Lino Cruz,– estudiante de 8° semestre en la carrera de Diseño y Producción Publicitaria / Estrategia y Creación Publicitaria de UPAEP – Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla.








