La relativa verdad del Osito Bimbo

Sí, es cierto, el Osito Bimbo apareció oportunamente al lado de Puppy, la mascota de las servilletas Pétalo, para promocionar este último producto en un acuerdo entre las marcas, en octubre del año pasado. Pero guste o no, lo que también es cierto es que, al hacerlo, no quebrantó ninguna ley. 

Los ajustes a la a la NOM-051, publicados justo el año pasado, establecen la obligación de las empresas de dar información clara sobre los alimentos y bebidas que consumimos y ponen ciertos límites a los diseños de empaque y envolturas, en el intento de mitigar la manipulación a la población menor de edad para consumir alimentos que no se consideran sanos.

De modo que ahora los alimentos procesados deben alertar en sus empaques sobre los altos niveles de ingredientes, cuyo consumo excesivo daña la salud: sodio, grasas, azucares. En términos de diseño de los empaques, eso se ha traducido en la inclusión de octágonos negros en la parte frontal, donde se da aviso de esta circunstancia. 

La misma normativa señala que los empaques que contengan una o más alertas del tipo antes mencionado, no deben incluir a personajes infantiles, animaciones u otros recursos. Por lo que de forma paulatina estos han sido retirados de las envolturas, sobre todo, en productos destinados a la población infantil. 

El tema es que hay personajes o animaciones con tanta trayectoria y tan buen éxito —hablando comercialmente— que ya están introyectados en la mente de más de un par de generaciones, por lo que seguirán causando revuelo donde se les ponga. 

Un sencillo ejercicio consiste en responder qué alimento viene a su mente cuando evoca a Pancho Pantera, al Tigre Toño o a un Tucán de colores.

Por eso, la decisión “inocente” de emplear al Osito Bimbo en los empaques de Pétalo justo en el contexto del establecimiento de una normativa que busca mitigar la influencia de este tipo de personajes, es vista como un acto con dolo por parte de la marca.

No falta quien piense que es, simplemente, un acto de rebeldía. ¿Nos compartes qué piensas tú?

Lo mismo ha pasado con su decisión de sellar su producto Hotkis con el rostro del osito. Como una especie de torero que logra engañar al toro que embiste, Bimbo elimina al Osito del empaque transparente, pero lo hace visible al hacerlo parte del propio pan. 

Sí, sí levantan polémica estas acciones. Las redes sociales dieron cuenta de ello toda la semana pasada con comentarios y memes a favor y en contra, algunos idolatrando al Osito y otros denostándolo. 

Ahí no ha parado el asunto, pues las redes sociales sacan provecho de todo, y el Osito Bimbo ya también es motivo arengas políticas, encarnación del poder económico y bandera de los detractores de la autoridad en turno.

La situación tampoco ha quedado exenta del humor a la mexicana.

A tal grado que hasta un corrido le fue hecho.

Aunque la decisión de la empresa de seguir aferrada al Osito es un punto en contra de la empatía con una de las marcas más importantes de México, hay que tener claro que la empresa no está violando ninguna ley.

Otra certeza es que el revuelo en redes sociales no hará más que seguir promocionado al personaje de las donas azucaradas y la marca que representa, pues por ahora los vacíos legales en torno a la NOM 51, permiten que el Osito siga yendo de osadía en osadía. 

Editorial S.M
Equipo editorial de la Revista Soy.Marketing
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