Los Beatles regresan (de nuevo)

Para los músicos de la vieja escuela una de las mejores formas de regresar a la fama, y a la vez lograr una gran carretada de dinero, es utilizar esta doble estrategia:

Primero, apelar a la nostalgia de su base de fanáticos y, segundo, lograr hacerse de seguidores de entre los integrantes de las nuevas generaciones. Buscar a aquellos que muy bien pueden saber de su existencia pero que aún no los conocen a fondo.

¿Cómo?

Hace relativamente poco tiempo vimos dos ejemplos muy buenos para ilustrar esto: Por una parte, la película “Bohemian Rhapsody”. Producida por los propios integrantes de la banda Queen. Esta biopic de Freddy Mercury cuenta una historia bastante edulcorada del vocalista, así como del grupo, que es un auténtico fanservice y mientras los seguidores llegaban a los cines con estrellas en los ojos, literalmente, también llamó la atención de las nuevas generaciones.

Se transformó en una puerta de entrada para los más jóvenes.

Es de llamar la atención que, además del éxito en taquilla, se registraron casos inéditos como el hecho de que la propia Bohemian Rhapsody se transformara en la canción del siglo veinte más reproducida en las plataformas de streaming mientras que su video oficial, en YouTube, superó las mil millones de visualizaciones.

¡Misión cumplida!

Otro caso es el de “Rocketman”, la película biográfica de Elton John; en este caso se ve una clara intervención del propio cantante y compositor que, dentro de su propia genialidad y su tendencia a querer ser la diva de moda, transformó su vida en un musical. Todo un éxito.

Y es así como llegamos a unos de los momentos más relevantes, musicalmente hablando, de este 2021: el lanzamiento a través de la plataforma Disney+ de “The Beatles: Get Back” que su propio director Peter Jackson califica como un documental sobre un documental.

Por supuesto que no me voy a atrever a decir que los Beatles requieren de este tipo de estrategias para abrirse paso en las nuevas generaciones, sin embargo, hay que decirlo: la cinta es un golpe mercadológico de magnitudes interdimensionales.

Yo soy fan de la banda (creo que no tengo que decirlo) desde que tenía unos 12 años; fue gracias al cuarteto que superé eso que llamo “infancia musical” y desde esos entonces he escuchado música ‒sobre todo rock‒ desde esa perspectiva.

Una vez hecha esta confesión, procedo primero con parte la crítica.

La película original, que salió con el nombre del disco, “Let it be” es una de las cosas más deprimentes que puede ver un fanático del grupo. Prácticamente todas las ideas sobre los “amargos” últimos meses del grupo se basan en la cinta. Michael Lindsay-Hogg, director de la misma, logró reunir el material más oscuro de las más de 60 horas que filmó.

“Let it be” recibió una crítica bastante mala y, dentro de la fanaticada, es considerado un filme muy oscuro; lanzado justo cuando la banda se desintegró, fue una amarga experiencia que dejaba un mal sabor de boca. Este antecedente hizo que Jackson entrara a revisar el material con cierta renuencia. Siendo también fanático de la banda, no le apetecía mirar 60 horas de discusiones.

Para que ubiques al “creativo” de Lindsay-Hogg: es el que, en el primer capítulo de Get Back, sugiere hacer el concierto en un orfanato (¡WTF!).

A este señor le deberían de dar cárcel por el simple hecho de no poner material como esos dos gloriosos minutos en los que Paul McCartney saca, prácticamente de la nada, la rola “Get Back”.

Y ese es precisamente la parte que más ha encantado a los seguidores: Aunque se pueden ver ciertos momentos de tensión, por ejemplo, el final del primer episodio que hasta parece sacado de un guion, esta nueva pieza muestra una historia muy diferente de lo que fue la recta final de la historia del grupo. Deja de ser un feo divorcio y lo pone como lo que fue: uno de los grandes momentos de creatividad de la trayectoria de los músicos.

Aquí me gusta analizar, como beatlemaniaco, las estrategias que los administradores de las propiedades de Los Beatles han utilizado para permanecer vigentes.

Para empezar, gracias a los múltiples cambios de tecnología, lograron grandes ventas: ¡tres veces he comprado la discografía completa del grupo, tres veces!

Primero en vinil, luego en CD y más adelante digital. Claro que esto le ocurrió a cualquier fanático de cualquier estilo musical al que le haya tocado vivir la transición digital, sin embargo, aquí el asunto llegó mucho más allá:

En los noventa nos entregaron la Antología con tres álbumes, video y hasta un libro, sin olvidar dos singles inéditos (y póstumos para John Lennon).

En 2003 lanzaron el “Let It Be… Naked” (Esta versión es gloriosa ya que retira las manotas pringosas de Phil Spector) y sin olvidar tampoco la versión para el juego “Rockband” de 2009:

Este nuevo documental es, sin duda alguna, otro de los grandes momentos para la banda en términos de promoción. El lanzamiento del primer capítulo la semana pasada fue todo un evento que tanto los medios especializados como los comunes, de inmediato reseñaron. En redes sociales parecía que todo mundo hablaba de ello y, por supuesto, dio a paso a la rencilla y a la querella entre los que lo alabaron como la más auténtica joya del arte jamás hecha en la historia del universo mientras que sus detractores la tacharon de ridícula, aburrida y monotemática.

Como dicen los arcanos de la mercadotecnia: que hablen bien, que hablen mal, pero ¡que hablen!

Por enésima vez, en más de 50 años de historia, los Beatles se transformaron en primicia mundial.

El material que nos presenta Peter Jackson es una gran luz para la historia del grupo. Nos permite asomar al proceso creativo de lo que podría ser el acto musical más relevante del siglo pasado y, además, nos muestra un lado sumamente humano de cuatro personas que la historia se ha empeñado en llevar al Olimpo.

Sin embargo, quizá uno de los logros más importantes del documental de Jackson, sea el de traer de regreso ese momento para que pueda ser conocido y disfrutado por las nuevas generaciones.

Para los detractores del escudo

(Cambiando de tema) Pregunta para los que se quejan del cambio en el escudo de la selección nacional: ¿el anterior estaba muy bonito?

Todavía se me hace increíble pensar que, cuando los eventos que se atestiguan en el video ocurrían, ninguno de los cuatro había llegado a los 30 años de edad.

Armando Reygadas Anfossi
Viví la revolución digital en carne propia; di mis primeros pasos en medios tradicionales impresos y la radio; desde ahí salté a Internet. Comunicador especializado en tecnología, redes sociales, medios digitales y marketing en línea; me dedico a la ‘blogueada’ desde los 90s. Hasta la fecha participo en programas de radio así como podcast, además de editar reseñando.com.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días jueves de cada dos semanas.
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