Revista de Marketing y Negocios

Marcas que pueden meter gol en el mundial de 2026

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En 2026, México estará en el centro del mapa mediático mundial. Aunque el balón y los derechos de patrocinio oficial estarán en manos de unos pocos, la cancha de la comunicación estará abierta para todos. Las marcas que hayan pagado una fortuna, pero también las que no, tendrán una oportunidad irrepetible: conectar con millones de personas aprovechando la efervescencia cultural que genera la Copa del mundo, en un país futbolero como el nuestro. El reto no es “colgarse” del evento, sino inspirar conversaciones memorables sin invadir un terreno protegido. La clave: creatividad que hable desde la esencia de la marca y se infiltre con sutileza en el clima mundialista.

En un año donde la atención estará monopolizada por el fútbol, la imaginación será el pasaporte para entrar en la conversación sin pagar boleto VIP. Las marcas no oficiales deberán moverse con la precisión de un pase filtrado y tirar a gol, enfrentando al rival de tú a tú: evitar las frases y colores protegidos por FIFA, pero encontrar ángulos narrativos que vibren con la emoción colectiva. No se trata de imitar a los patrocinadores, sino de convertirse en el eco alternativo: contar las microhistorias, impulsar experiencias útiles y apropiarse de momentos que la publicidad oficial no puede o no quiere cubrir. Quien logre ese balance entre oportunidad y autenticidad podrá jugar —y ganar— en la cancha más grande del mundo, la calle.

¿Cómo hacerlo? Acá algunas ideas 

  1. Valores comunes de los mexicanos, presentes en el futbol y en la vida

En lugar de replicar colores, balones y clichés del Mundial, las marcas pueden partir de sus propios valores y encontrar puntos de conexión con lo que el evento inspira: unión, orgullo, diversidad cultural, talento joven, resiliencia… Es decir, no vender “fútbol”, sino vender su historia en un contexto futbolero: todos somos mexicanos, todos somos verdes, todos queremos la victoria. 

  1. Las microhistorias futboleres que se crean en cada rincón de las ciudades mexicanas

Aunque el evento es global, la narrativa más poderosa para las marcas no oficiales está en ser protagonistas o testigos de microhistorias: comunidades que se unen para ver partidos, héroes anónimos que viven la pasión de formas únicas, o ritos y cábalas que se mezclan con el espíritu mundialista, y que ocurren, por ejemplo, en lugares inesperados, en bares de formato speak easy, en dark kitchens, etcétera, etcétera; todo esto representa la idea de estar donde hay que estar y no donde el “resto” está. Esto genera autenticidad y no compite con la publicidad oficial, por el contrario, en algunos casos la supera.

  1. Experiencias sí, promocionales, no. 

En vez de regalar balones, la tendencia en eventos masivos con mucha movilidad de personas es entregar experiencias que resuelvan: transporte gratuito el día de un partido, puntos de hidratación en zonas concurridas, espacios para hacer fotos, por mencionar algunos. Cuando la marca facilita algo, y entrega valor, la recordación se multiplica.

  1. El momento clave

Uno de los puntos centrales, pero también más complicados es entender cuándo es el momento ideal para alzar la voz y conseguir diferenciación. La saturación será brutal, así que la jugada que nadie esperaba debe ser un momento bien elegido: antes de un partido clave, en un resultado sorpresivo, cuando un jugador resuena por todos lados, con el gol que marcó la fase completa del torneo, haciendo eco del momento crítico que detonó el juego, y hasta usando esa canción que se corea en los estadios más allá del Cielito Lindo… La relevancia está en la sincronización, no en el ruido constante.

Las marcas que comprendan que el mundial es, sobre todo, un fenómeno cultural, tendrán ventaja sobre quienes lo vean solo como un evento deportivo

Durante el torneo más esperado del mundo, donde cada cuatro años millones de personas paran sus vidas para consumir fútbol y todo lo que lo rodea, la conversación no estará limitada a noventa minutos de juego ni a las gradas de los estadios; vivirá en redes sociales, en sobremesas, en las calles y en cada gesto de orgullo nacional. Las marcas que comprendan que el mundial es, sobre todo, un fenómeno cultural, tendrán ventaja sobre quienes lo vean solo como un evento deportivo. Y es que, en México, el futbol se vive, se sufre; es un entorno alterno que ilusiona al máximo, pero también desanima en lo profundo… Y eso se potencia al 1000 por ciento cuando es nuestra casa la que recibe al mundo, la que abre sus puertas a la pasión. 

La oportunidad no es esperar a que el balón ruede, sino empezar a sembrar desde ahora las historias que les permitirán entrar a la cancha de la memoria colectiva. Estemos listos, porque “hay futbol” … y en comunicación, como cuando el árbitro pita el inicio del juego, cada partido es una nueva oportunidad para ganar. 

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Alba Vela

Estratega en comunicación corporativa, mkt y crisis| CSO en PRP México

Profesional de la comunicación con 25 años de experiencia. Enfocada en la creación de estrategias de posicionamiento y blindaje para marcas de diversos sectores. Alba está convencida de que la comunicación es un pilar fundamental en la salud y el crecimiento de los negocios, y que ésta debe actuar a favor de la trascendencia de personas y empresas.

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