Revista de Marketing y Negocios

Más allá del PIB: Los indicadores que te sacan una sonrisa

[post_header]

Dimensionando el Fenómeno
La economía suele imaginarse como una ciencia llena de fórmulas, gráficas complicadas y ecuaciones que parecen escritas en otro idioma. Pero la verdad es que la economía también es una cosa muy humana. Está hecha de emociones, de antojos, de modas, de sustos, de optimismo, de incertidumbres… de cosas que a veces no caben en un Excel ni se explican con una regresión.

Más Allá del PIB: Los Indicadores que Te Sacan una Sonrisa

Las matemáticas son fundamentales, claro, pero no siempre alcanzan para explicar por qué la gente toma ciertas decisiones. No capturan tan rápido los impulsos que tenemos al gastar, los cambios repentinos de humor colectivo o esas pequeñas señales culturales que anticipan lo que viene. Y ahí es donde aparecen estos indicadores raros que, aunque suenen absurdos, a veces nos dicen más de la economía real que cualquier comunicado del banco central.

Son como esos amigos que no te dan un análisis profundo, pero sí te sueltan un comentario que —sin saber cómo— termina siendo cierto. Pequeñas pistas, señales culturales, termómetros improvisados que te pueden sacar una sonrisa y al mismo tiempo darte una idea del momento económico que estamos viviendo.

Eso sí, tampoco hay que tomarlos demasiado en serio. No son rigurosos, no son exactos y mucho menos pretenden reemplazar a los indicadores formales. Son curiosidades, guiños del comportamiento humano, pequeñas brújulas que apuntan hacia dónde se está moviendo el ánimo social. No predicen el PIB, no anticipan la inflación, no sirven para diseñar política pública… pero sí ayudan a entender, con humor y rapidez, cómo se siente la gente.

Porque a veces, para entender el mundo, no hace falta una hoja de cálculo. A veces basta con ver cuánto cuesta una hamburguesa, qué tan corta es una falda… o cuántos labiales se están vendiendo en una crisis.

Y sí, suena chistoso. Pero justo por eso funcionan un poquito mejor de lo que uno imaginaría.


El Índice Big Mac: la economía explicada con una hamburguesa

The Economist creó uno de los indicadores más famosos (y más deliciosos): el Índice Big Mac, si, esa hamburguesa que estás pensando. Su lógica es simple: como el Big Mac se vende en casi todo el mundo, tiene ingredientes estandarizados y se produce localmente, su precio refleja el costo real de vida en cada país.

Comparar el precio del Big Mac entre países permite saber si una moneda está sobrevaluada o subvaluada.
Si un Big Mac cuesta más en México que en EE.UU., pero el tipo de cambio dice lo contrario, algo no cuadra.

En pocas palabras:
El Big Mac funciona como termómetro de poder adquisitivo global, sin necesidad de modelos complejos.

Lo brillante es que este indicador es tan intuitivo que cualquier persona lo entiende, aunque jamás haya escuchado hablar de “paridad del poder adquisitivo”.

El Hemline Index: cuando la moda predice la economía

En 1926, el economista George Taylor observó algo curioso:
cuando la economía va bien, las faldas se hacen más cortas. Cuando va mal, se alargan.

Esto se conoce como el Hemline Index. La explicación es cultural:

  • En tiempos de bonanza, las personas se sienten más confiadas, optimistas y abiertas al consumo, lo cual se refleja en la moda.
  • En tiempos de recesión, los estilos se vuelven más conservadores y sobrios.

Aunque no es una regla infalible, estudios recientes muestran que sí existen patrones interesantes entre el estado de ánimo económico y las tendencias de vestimenta.

Es un recordatorio de que la economía no sólo vive en gráficos, también vive en el closet.

El “Lipstick Index”: la economía del labial en crisis

Otro indicador curioso nació en los 2000 cuando Leonard Lauder, presidente de Estée Lauder, notó que durante las crisis económicas, las ventas de labiales aumentaban.

¿Por qué?
Porque en momentos de incertidumbre, las personas reducen compras grandes (bolsas, joyería, gadgets), pero aumentan pequeños gustos accesibles.

El labial se vuelve un “lujo asequible”.
Un pequeño recordatorio de bienestar cuando lo demás está caro o complicado.

Este indicador se ha replicado con otros productos:

  • Esmaltes de uñas
  • Perfumes económicos
  • Ciertos alimentos de indulgencia

Todos muestran cómo consumimos emocionalmente, no sólo racionalmente.

Indice de la cerveza y el deporte

En varios países, cuando la economía va mal, la gente recorta gastos grandes… pero sigue comprando pequeñas indulgencias como una cerveza fría. Es un “lujo barato” que se mantiene incluso en tiempos difíciles. Pero cuando la inflación se vuelve insoportable, ni eso se salva: la cerveza desaparece del carrito y la señal es clara… la cosa va mal.

Luego están los mundiales y los partidos importantes. Ahí todo cambia. No importa si hay crisis o no: sube la venta de cerveza, botanas, televisores y camisetas. El deporte tiene ese poder extraño de convertir cualquier fin de semana común en un mini–boom económico.

No es un indicador serio ni aparecerá en un reporte del banco central, pero sí funciona como un termómetro rápido del ánimo colectivo. Si sube la cerveza en temporada deportiva, la gente tiene energía para disfrutar. Si ni el fútbol salva el consumo… probablemente la cartera ya lo resintió.

Pequeño, curioso, medio chistoso… pero sorprendentemente útil para leer cómo se siente un país.

Al final, estos indicadores raros —la hamburguesa, la falda, el labial, la cerveza— no pretenden competir con el PIB ni con la inflación. Son pequeñas ventanas que nos recuerdan que la economía no vive solo en los bancos centrales: vive en las calles, en las tiendas, en los bares, en el clóset y hasta en una salida al Oxxo.

Son pistas, guiños, señales que cuentan una historia diferente: la de cómo nos sentimos, cómo reaccionamos y cómo tratamos de seguir adelante en momentos buenos o complicados. No son exactos, no son científicos, pero sí son profundamente humanos.

Y quizá por eso nos gustan tanto. Porque entre tanto número, tanta curva y tanto informe, se agradece que haya indicadores que te sacan una sonrisa… y que, de paso, te dicen más de lo que parecen.

TAGS:

Alfredo Velazquez

Economista y Creador de Contenido

Soy Alfredo Velázquez y encontré en la economía una forma de entender y combatir la desigualdad. No creo en el simple “échale ganas”; hay causas estructurales más profundas. Por eso, me dedico a explicar economía de forma clara y humana, para que todos puedan entenderla y cuestionarla.

COMPARTIR ARTÍCULO

Facebook
Twitter
Telegram
WhatsApp

DEJAR UN COMENTARIO

No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!

DESTACADA

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

10 VIDEO NOTICIAS

Un día más para informarte de los acontecimientos más importantes  del mundo  del marketing

Un día más para informarte de los acontecimientos más importantes del mundo del marketing

ARTÍCULOS RELACIONADOS