La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo será el evento deportivo más grande de la historia, también marcará un punto de inflexión en la industria publicitaria en México. Con una audiencia global estimada superior a los 5 mil millones de espectadores y una inversión publicitaria que podría rebasar los 10,500 millones de dólares a nivel mundial, el torneo se perfila como la mayor vitrina para las marcas en la década. En México, el impacto será particularmente relevante.
Se estima que el gasto publicitario superará los 7,800 millones de dólares hacia 2026, con crecimientos de doble dígito impulsados por el Mundial, donde entre el 10% y el 15% se destinará a publicidad exterior (OOH), mientras que hasta el 30% se enfocará en experiencias físicas y activaciones, evidenciando un regreso estratégico al espacio público. 1 Este cambio coincide con un momento de expansión del medio. El mercado de OOH en México alcanzó alrededor de 375 millones de dólares en 2025 y podría superar los 950 millones hacia 2034, con un crecimiento anual cercano al 9.4%, mientras que el segmento digital (DOOH) se consolida como uno de los principales motores del sector. 2 El Mundial potenciará aún más estas condiciones.
Con la llegada estimada de más de 5.5 millones de visitantes adicionales y un incremento significativo en la movilidad urbana, el entorno físico se convertirá en el principal punto de contacto entre marcas y audiencias. En este contexto, el OOH destaca por una ventaja crítica: la atención real. Más del 70% de las personas nota publicidad exterior durante sus trayectos, y cerca del 64% de los anunciantes lo utilizan para generar awareness, mientras que los formatos digitales pueden incrementar el engagement hasta en un 31%. 3
A diferencia de otros medios, el Mundial no se vive únicamente en pantallas. Se experimenta en calles, transporte público, restaurantes y espacios de convivencia. La ciudad se convierte en el escenario donde ocurre la conversación social, y ahí el OOH no interrumpe: acompaña. Dentro de este ecosistema, los formatos de proximidad —como los parabuses— adquieren un valor estratégico. Son espacios donde la audiencia no solo transita, sino permanece, generando mayor tiempo de exposición, frecuencia y recordación. En un evento que incrementará el uso del transporte público y la concentración en zonas urbanas, estos puntos se transforman en verdaderos nodos de comunicación.
En este contexto, empresas como Grupo IMU juegan un papel clave al ofrecer infraestructura que conecta a las marcas con la vida cotidiana de la ciudad. Más allá de la visibilidad, la oportunidad está en la cercanía: en estar presentes en el momento y lugar donde ocurre la experiencia. Porque si algo dejará claro el Mundial 2026, es que en un entorno saturado de impactos digitales, la atención auténtica vuelve al espacio físico. Y en esa nueva dinámica, las marcas que ganen no serán las más visibles, sino las que logren estar donde realmente sucede todo: en la calle.
