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Navegando entre estafas: publicidad online y fraude digital

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¿Alguna vez ha sido víctima de un fraude en línea? ¿Ha subestimado el peligro de un simple clic? Desde la creación del internet, hemos presenciado una evolución significativa en su uso y en la diversidad de personas que lo utilizan. Sus funcionalidades son infinitas, entre ellas, la posibilidad de realizar compras y adquirir servicios a través de diversos sitios web, aprovechando la comodidad de hacerlo desde casa y con el objetivo de ahorrar tiempo e incluso dinero.

fraude digital

Generaciones adaptándose al mundo digital

Distintas generaciones se han adaptado de manera diferente al internet: algunas nacieron y crecieron con él, mientras que otras tuvieron que aprender a utilizarlo. Hoy en día, más del 60% de la población mundial usa internet a diario. Esto representa un cambio cultural y social profundo, ya que la vida cotidiana de muchas personas está mediada por la tecnología y la conectividad constante. Esta dependencia del internet no solo ha transformado la manera en que interactuamos, sino también la forma en que realizamos transacciones económicas.

La proliferación de sitios fraudulentos

Con el aumento del número de usuarios de internet, también crece la cantidad de sitios, productos y servicios disponibles. Esto ha llevado a que múltiples sitios ofrezcan lo mismo, creando un mercado digital competitivo. Sin embargo, esta competencia también abre la puerta a actividades fraudulentas. El internet, por su naturaleza descentralizada, permite que personas con intenciones maliciosas creen sitios que imitan a los auténticos, engañando a usuarios para que proporcionen información personal o realicen pagos por productos que nunca recibirán.

El rol de la publicidad en la exposición al fraude

La publicidad en internet tiene como objetivo dar a conocer una amplia gama de productos y servicios, incluso aquellos ubicados al otro lado del mundo. Actualmente, existen diversos tipos de publicidad: desde anuncios exteriores hasta los que encontramos en redes sociales y medios digitales, incluyendo ventanas emergentes, y aquí es donde comienzan los problemas, al navegar por las redes, solemos ver publicidad de productos que nos interesan o de establecimientos que creemos conocer. Sin embargo, al hacer clic, podemos ser redirigidos a sitios que, aunque aparentan ser legítimos, tienen direcciones URL sospechosas. Esto es algo que muchos no notan hasta después de haber realizado una transacción de la que nunca obtendrán respuesta.

Tal es el caso en el que se vieron involucrados los nombres de personas reconocidas junto con el nombre del periódico El País, este caso consistió en que anuncios de Google Ads que aparentaban ser una noticia que formaba parte del inicio, aparecían al entrar al sitio web de El País, y hablaban sobre inversiones que los famosos estaban haciendo para crecer su dinero por medio de criptomonedas, un vínculo enlazado a esta palabra redirigía a los usuarios a un sitio donde surgía todo el fraude dejando al periódico El País como poco confiable además de usar ilegalmente la imagen de figuras públicas y al final afectar a terceros.

Las consecuencias de la publicidad fraudulenta

El impacto de caer en sitios fraudulentos va más allá de la pérdida económica, las víctimas también pueden enfrentar robo de identidad, compromisos de seguridad personal y una profunda desconfianza hacia el comercio electrónico. Esta desconfianza puede tener efectos a largo plazo en la economía digital, disuadiendo a las personas de aprovechar las ventajas de las compras en línea y otros servicios digitales.

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Responsabilidad y control en la publicidad online

Ante esta situación, es fácil culpar a la publicidad por promover estos sitios. Sin embargo, considerando la inmensa cantidad de contenido que se crea y agrega a la red diariamente, ¿cómo podemos distinguir lo real de lo falso? Además, gran parte de la publicidad no es creada por expertos, lo que complica aún más su control y regulación. No podemos culpar a una herramienta que, en última instancia, es manejada por seres humanos.

La responsabilidad recae en múltiples actores: plataformas digitales, anunciantes y, en cierta medida, los propios usuarios. Las plataformas deben mejorar sus algoritmos y políticas para detectar y eliminar publicidad fraudulenta. Los anunciantes deben asegurarse de que sus campañas no se publiquen en sitios de dudosa reputación. Y los usuarios deben ser educados y cautelosos, aprendiendo a reconocer señales de advertencia y verificando la autenticidad de los sitios web antes de realizar transacciones.

La necesidad de un mayor control

Como creadora considero que la publicidad es una de las herramientas más poderosas que existen para influir en los consumidores actuales. Como cualquier herramienta, puede ser beneficiosa o problemática. No obstante, esto no debería ser una cuestión de ensayo y error. Es fundamental implementar un mejor control y mecanismos para identificar y, si es necesario, bloquear la publicidad y los sitios fraudulentos. Solo así podremos generar un cambio significativo, poniendo fin a actividades delictivas que diariamente amenazan la tranquilidad y estabilidad de las personas.

Por: Naomi Flores Hernández – estudiante del 8° semestre en la carrera de Diseño y Producción Publicitaria / Estrategia y Creación Publicitaria de UPAEP – Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla.

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