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Ni Halloween da tanto miedo: las cinco pesadillas del delivery en Ciudad de México

En Halloween hay quien disfruta pasando miedo durante un par de horas. Quienes trabajan en logística urbana, en cambio, pueden vivir una película de terror de lunes a viernes, con una diferencia importante: aquí no hay efectos especiales, el reloj sí corre y alguien está esperando su paquete.

En la Ciudad de México, entregar un pedido puede implicar atravesar una avenida paralizada, descubrir que una calle está cerrada por un evento, encontrar una dirección imposible o llegar al edificio correcto sin saber por dónde se entra. Y todo ello, mientras el cliente consulta el seguimiento de su pedido y se pregunta por qué todavía no ha llegado.

El reto es cada vez más relevante. Según la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), el comercio electrónico minorista en México alcanzó los 941 mil millones de pesos en 2025, con un crecimiento anual del 19.2%. El canal digital ya representa el 17.7% de las ventas minoristas del país. 

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Más pedidos significan más entregas, más paradas y más oportunidades para que algo salga mal. Estas son cinco pesadillas de la última milla y cómo la tecnología de localización puede ayudar a reducirlas.

1) El tráfico infinito: cuando el reloj avanza, pero la camioneta no: Hay cosas que parecen inevitables en la CDMX: los cláxones, los semáforos y ese momento en el que el navegador anuncia que faltan 12 minutos… durante los siguientes 25. 

Según el último estudio de IMCO y Dat’s Why (2026), cada habitante de la Ciudad de México pierde en promedio unas 211 horas al año en el tráfico, y la congestión tiene un costo total de  $81.7 mil millones de pesos anuales. Para una flota de reparto, la congestión no solo supone llegar tarde. También altera la secuencia de las entregas, dificulta el cumplimiento de las ventanas horarias, aumenta el tiempo que los vehículos pasan en circulación y complica la planificación del resto de la jornada.

Y no basta con conocer las avenidas que suelen congestionarse. El tráfico cambia según la hora, los incidentes y las condiciones de la vía. Una ruta que funciona a las 10 de la mañana puede convertirse en una mala idea a las seis de la tarde.

Cómo despertar de esta pesadilla: combinar información de tráfico en tiempo real y predictiva con rutas que se adapten a las condiciones de circulación. Las tecnologías de HERE permiten incorporar datos de velocidad, congestión e incidentes para calcular rutas y tiempos estimados de llegada con información actualizada.

1AMVO, Estudio de Venta Online 2026.

2) Los fantasmas del asfalto: cierres, marchas y eventos que aparecen sin avisar: Una ruta está perfectamente planificada. El conductor avanza hacia su siguiente parada y, de pronto, se encuentra con una calle cerrada, una manifestación, obras o un evento que ha cambiado por completo la circulación. En una ciudad que acoge concentraciones, celebraciones y acontecimientos durante todo el año, las condiciones de acceso pueden cambiar en cuestión de minutos. Durante la temporada de lluvias, además, los encharcamientos y las inundaciones pueden convertir una vía habitual en un obstáculo inesperado.

El problema no es solo el desvío. Un incidente puede desencadenar una reacción en cadena: retrasar varias entregas, alterar las rutas de otros vehículos y obligar al equipo de operaciones a reorganizar la jornada.

Cómo despertar de esta pesadilla: utilizar información actualizada sobre incidentes, cierres y condiciones de circulación, junto con herramientas de planificación capaces de recalcular rutas cuando las circunstancias cambian. Con datos dinámicos, las empresas pueden reducir su dependencia de itinerarios rígidos y reaccionar con mayor agilidad ante imprevistos.

3) La dirección maldita: el paquete que llega a todas partes menos a su destino: Calle correcta. Número incorrecto. Entrada equivocada. Privada con acceso restringido. Unidades habitacionales con varios edificios y nombres de calles que no aparecen donde deberían.

Quien ha recibido un mensaje del repartidor preguntando «¿Me puede compartir su ubicación?» sabe que una dirección escrita no siempre basta para encontrar un destino. Para las empresas, una dirección imprecisa puede traducirse en llamadas adicionales, tiempo perdido, entregas fallidas, reintentos y costos operativos. También puede deteriorar la experiencia del cliente, que no debería tener que convertirse en guía turístico de su propio domicilio.

Cómo despertar de esta pesadilla: mejorar la calidad de los datos de ubicación y utilizar información geográfica precisa para identificar el destino correcto. La geocodificación, la validación de direcciones y los datos detallados de mapas pueden ayudar a reducir la incertidumbre antes de que el vehículo salga a la calle.

4) La última puerta: llegar al edificio no significa haber entregado el paquete: Esta es quizá la pesadilla más infravalorada de todas. El vehículo llega a la calle correcta, el sistema marca que está cerca del destino y, sin embargo, la entrega sigue lejos de completarse.

¿Dónde se puede estacionar? ¿Cuál es la entrada adecuada? ¿Hay que acceder por otra calle? ¿El edificio está dentro de un complejo con varios accesos? ¿El punto de entrega se encuentra en una torre distinta? En la última milla, unos metros pueden convertirse en varios minutos de búsqueda. Y cuando ese tiempo se multiplica por decenas de paradas al día, deja de ser un detalle menor.

Cómo despertar de esta pesadilla: llevar la precisión de la localización hasta el tramo final del recorrido, con información que ayude a identificar el punto de acceso y a completar el trayecto a pie cuando sea necesario.  Aquí es donde cobran relevancia las soluciones de orientación hasta el destino final (last-meter guidance). HERE ha presentado iniciativas en esta área para ayudar a cerrar la brecha entre la navegación hasta una dirección y la llegada efectiva al punto de entrega. 

5) La factura del susto: cuando unos minutos se convierten en costos: El tráfico, los desvíos, las direcciones imprecisas y los accesos complicados tienen algo en común: rara vez generan un único problema. Cada incidencia puede consumir tiempo del conductor, combustible y capacidad operativa. Además, puede retrasar las entregas posteriores, provocar reintentos y reducir el número de pedidos que una flota logra completar durante la jornada. Según la Calculadora de Costos de Flota de HERE, una flota hipotética de 200 camionetas diésel en Chicago, con 55 millas diarias y 5% de entregas fallidas, podría ahorrar $99,371 dólares optimizando sus rutas.

En una operación con decenas o cientos de vehículos, pequeñas ineficiencias repetidas pueden acumularse hasta convertirse en un costo significativo. Por eso, medir únicamente los kilómetros recorridos o el número de entregas completadas no siempre ofrece una imagen completa del rendimiento.

Cómo despertar de esta pesadilla: analizar conjuntamente las rutas, los tiempos estimados y reales de llegada, las distancias, las paradas y las incidencias. Las herramientas de planificación y optimización de flotas permiten evaluar distintas secuencias de entrega y considerar variables como las ventanas horarias, las características de los vehículos y las condiciones del tráfico. Más información sobre HERE Tour Planning.

El objetivo no es simplemente recorrer menos kilómetros. Es aprovechar mejor los recursos disponibles, aumentar la previsibilidad de las operaciones y ofrecer una experiencia de entrega más fiable.

El verdadero truco de Halloween: anticiparse

La logística de última milla en la Ciudad de México siempre tendrá un componente imprevisible. Ninguna tecnología puede eliminar todos los embotellamientos, evitar cualquier cierre o garantizar que cada acceso esté libre de obstáculos.Pero sí es posible reducir parte de esa incertidumbre.

Con datos de localización precisos, información de tráfico actualizada, planificación inteligente y una mejor comprensión del destino final, las empresas pueden pasar de reaccionar ante cada imprevisto a anticiparse a muchos de ellos.

Y eso tiene implicaciones que van más allá de entregar a tiempo: ayuda a utilizar mejor los vehículos, aprovechar las jornadas de trabajo, controlar los costes operativos y reducir los kilómetros innecesarios, con el potencial de disminuir también el consumo de combustible y las emisiones.

Este Halloween, el verdadero truco para la logística de la CDMX no consiste en ahuyentar a los fantasmas del camino. Consiste en saber dónde pueden aparecer, planificar mejor la ruta y conseguir que el paquete llegue a su destino sin que la entrega se convierta en una historia de terror.

Equipo editorial de la Revista Soy.Marketing

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