El punto de partida
A mediados de los años 80, Nike estaba en problemas. Su principal competidor, Reebok, dominaba el mercado de calzado deportivo. Nike tenía buena presencia entre atletas profesionales, pero no lograba conectar con el público general. La marca necesitaba algo más que zapatillas: necesitaba una identidad poderosa que llegara a todos.
La idea: simplicidad con peso emocional
En 1988, Nike lanzó su ahora icónico eslogan: “Just Do It.”
Fue creado por la agencia de publicidad Wieden+Kennedy. Tres palabras simples. Directas. Universales. El mensaje no hablaba solo de correr o entrenar. Hablaba de superar obstáculos, de comprometerse, de actuar pese al miedo o la duda. Era inspiración embotellada.
La ejecución: historias, no productos
Nike no se enfocó en mostrar solo zapatillas. Mostró personas reales enfrentando retos reales:
- Una mujer de 80 años que corría maratones.
- Un joven con una prótesis que completaba triatlones.
- Michael Jordan hablando de sus fracasos antes de sus logros.
Los anuncios eran emocionales, humanos y muy personales. Nike dejó de vender zapatillas y empezó a vender actitud.
Los resultados
El impacto fue explosivo:
- En solo 10 años, las ventas de Nike pasaron de 800 millones a más de 9.000 millones de dólares.
- “Just Do It” se volvió uno de los lemas más reconocidos en el mundo, aún vigente más de 30 años después.
- Nike logró posicionarse no solo como líder en ropa deportiva, sino como un símbolo cultural.

¿Por qué funcionó?
- Mensaje universal: No importa tu edad, género o nivel de entrenamiento. “Just Do It” te hablaba a ti.
- Emoción, no producto: La marca tocó emociones antes que características técnicas
- Consistencia: Nike mantuvo su mensaje a lo largo de décadas, adaptándolo a nuevos contextos sin traicionar su esencia.
Lección clave
El marketing efectivo no es solo creatividad. Es claridad. Es saber exactamente qué quieres que la gente sienta, piense y haga cuando ve tu marca. Nike no reinventó el calzado. Cambió cómo nos sentíamos al usarlo.








