No te enredes en las redes

Todo beneficio, lleva una responsabilidad.

Así de sencillo. Un sueldo mayor, tiene – generalmente – una responsabilidad mayor. Una propiedad mas grande, tiene responsabilidades mayores; acceso a mejores tecnologías, tiene responsabilidades mayores.

Solo que estas responsabilidades, requieren un esfuerzo adicional. Si tienes un puesto de trabajo mejor, que te va a aportar un mejor sueldo, tienes que dedicarle tiempo y esfuerzo a aprender tus nuevas funciones, responsabilidades y saber como cumplir las expectativas de quien te contrató. Una propiedad mas grande, implica mayores impuestos, así como mayores necesidades en cuanto a mantenimiento, que deberás cumplir con el fin de mantener el valor de tu inmueble.

La creatividad misma, también lleva responsabilidades intrínsecas.

Una campaña publicitaria, tendrá impacto en millones de personas, en sus mentes, en su bienestar, en sus bolsillos. Una aplicación, dependiendo de su objetivo, tiene impacto en quien la posee y quien la utiliza. El propietario, estará interesado en el impacto y resultados que genera, mientras que quien la utiliza tendrá expectativas que espera se cumplan, con base en la oferta que le hayan presentado.

Lo mismo sucede con la tecnología que utilizamos a diario.

Ha llegado a nosotros de forma muy sutil, creciendo poco a poco en nuestras vidas, y de pronto sentimos como que nos ha pertenecido siempre.

Abrimos el celular para comunicarnos con todo el mundo sin mayor problema. Enviamos mensajes por MSN o por Whatsapp (o muchas otras herramientas disponibles) con una facilidad impresionante, a uno, dos o mas contactos que reciben los mensajes en segundos y sin importar en que parte del mundo se encuentren.

Abrimos nuestras cuentas de twitter y sin pensarlo mucho, se comparten conocimientos, sabiduría, experiencias, críticas, veneno, quejas, apoyo o repudio a ideas, conceptos, gobiernos.

Nuestras vidas están expuestas – tanto como cada quien desea – en redes como Linkedin, Facebook, Instagram, TikTok, Telegram, Pinterest y las que se acumulen en los siguientes meses.

Y cada mensaje que enviamos o que recibimos, tiene impacto en quien lo recibe. Mueve nuestro estado de ánimo, nuestros conocimientos, nuestra visión sobre situaciones específicas; nuestros sentimientos sobre países, personas, actividades, profesiones, culturas, eventos mundiales.

Y debido a esta familiaridad, hemos olvidado el impacto y nuestra responsabilidad sobre cada mensaje, cada fotografía, cada opinión que publicamos.

Imposible olvidar los mensajes que lanzan quienes están en posiciones de autoridad y poder, impactan en nosotros. Algunos positivamente, muchos de forma negativa.

Cada uno, es responsable de sus mensajes, del uso que le da a sus redes sociales.

¿Y la Responsabilidad Social?

Pues eso es lo que pregunto.

La Responsabilidad Social (RS), a nivel empresarial, se entiende como la contribución que las empresas brindan, de forma voluntaria, a las comunidades, estados e incluso países donde desarrollan sus actividades. Estas actividades, por más que se consideren “voluntarias”, son perfectamente planificadas y llevadas a cabo por las empresas, pues además de beneficiar a la comunidad, tienen un impacto positivo, idealmente, en la mente de aquellos a quienes impacta y por tanto en la imagen de la empresa.

Y la Responsabilidad Social también existe en el plano INDIVIDUAL. Siempre ha existido, aunque no siempre se le identifica como tal. Participar activamente en eventos de beneficio colectivo; donar a causas que nos impactan o tienen un significado especial en la vida; apoyar movimientos de grupos que despiertan tu interés, o que, por ser minorías, requieren apoyo de quienes no son parte del mismo. Dar de tu tiempo, compartir conocimientos. Estos, son solo algunos ejemplos de actividades que implican una RS individual y que podrían tener mucho más impacto, si muchos de quienes son MUY activos en las redes sociales, dieran un paso al frente para involucrarse en persona.

En estos momentos, es importante dar su justa dimensión a las redes, para involucrarnos activamente en acciones, duras, eficientes, de impacto, en vivo, en persona.

Si te asomas a las redes, verás información que difícilmente podemos digerir en su totalidad, por lo que tenemos que ser selectivos. Datos, eventos, oraciones, mentadas, manifestaciones de apoyo, difusión de eventos, quejas, todo es importante y todo es bueno. Pero poco sirve si nos quedamos ahí.

Hemos estado tan emocionados “participando” en la difusión, que se nos ha olvidado la gran importancia de la ACCIÓN.

¿Que tan Socialmente activo eres?

Solo tu puedes responder. Nadie más.

Te invito a que evalúes y tomes decisiones.

Cuando veas una marcha en apoyo de cualquier causa, que promoviste y creíste que con eso habías hecho todo, recuerda que te faltó lo más importante: Estar ahí, presente.

Todos los grandes movimientos han contado con la presencia de aquellos que creyeron que esa causa, era importante, personalmente y para su sociedad.

No te enredes en las redes.

Gracias por leerme y, como siempre, te agradeceré que me dejes tus comentarios aquí mismo, abajito.

JL

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