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¿Oficina virtual? Por qué sí y por qué no.

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Cuando dejé de trabajar en una oficina inicialmente tuve una especie de shock… ¿Soy desempleada? ¿Qué digo cuando me pregunten dónde trabajo? La peor era cuando llamaba por teléfono y me preguntaban ¿Liliana Bretón de dónde? Mmmm ¿de mi casa? 

Estuve tentada a rentar una oficina virtual para darme ese respaldo emocional que necesitaba. Pero gradualmente me di cuenta que era cuestión de identificar mis necesidades más que un gasto de confort o apapacho de seguridad.

Rentar una oficina virtual no es barato, pero puede proyectarte con una imagen profesional, si eso es lo que necesitas, además de proteger tu salud mental. Aquí algunas consideraciones:

POSITIVO

– Tienes un espacio para trabajar sin que en tu casa crean que estás jugando o que te pueden interrumpir por el simple hecho de que estás ahí… paz familiar.
– No hay ruidos ambientales caseros cuando tienes que hacer llamadas de negocios… típico de la criatura ‘popó, mamá’ justo cuando estás negociando con el cliente por Skype.
– No estás todo el día encerrado en tu casa… te aireas.
– Tienes interacción con otros seres humanos… no enloqueces con soliloquios. 
– Tienes servicios adicionados, como recepción de llamadas y de documentos, espacio para juntas, equipamiento de oficina (internet, impresora, escáner, proyector, pantallas, etc.)… que implican un gasto extra en casa.
– Mayor disciplina… sales, cubres un horario, no llevas trabajo a casa, no te sientes vigilado o preso.
– Paquetes flexibles, para cada tipo de negocio o necesidad… 

NEGATIVO

– Sí implica un costo extra para tus ingresos… obvio.
– Muchas veces te piden un contrato con un plazo pre-establecido… ¿y cuando hay vacas flacas, qué?
– En México, el SAT no te reconoce el domicilio virtual. De hecho, hasta puede considerar que eres una empresa fantasma o que tienes antecedentes fraudulentos.
– Y el que me parece el aspecto más delicado: si alguien que renta en el mismo espacio está haciendo algo indebido o que perjudica a terceros, te pueden llevar de corbata.

No se debe tomar una decisión como ésta al vapor. Hay que hacer un análisis profundo antes de contratar. No vaya a ser que te arrepientas cuando lo único que tu ego necesitaba era un poco de piso.

#PutAttention

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.