Salud laboral, salud mental

Esta vez me voy a tomar una licencia sin apartarme por completo de lo que vengo a exponer cada 15 días que, en sentido estricto, son tópicos legales relacionados con el marketing o con la vida diaria de las empresas que ustedes dirigen o asesoran. Esta vez lo que pareciera un requisito engorroso que pueda cumplirse con un par de formularios llenos y un manual más o menos hecho, es mucho más serio de lo que parece.

LA VIDA SE NOS VA TRABAJANDO

¿Se han puesto a pensar el porcentaje de tiempo que pasamos dentro de nuestro trabajo? Poco más de una tercera parte de nuestros días se nos van en oficinas o en actividades relacionadas con nuestro empleo. En algunas pláticas que he dado en alcaldías de la Ciudad de México para equipos de trabajo de origen político distinto que buscan integrarse debidamente les he puesto dos cosas sobre la mesa: por un lado, el poner el pie al compañero implica un trabajo mal hecho que repercutirá en la pérdida de empleo para él y para ti; por otro lado, con esas personas, en ese entorno, convivimos más que con nuestras propias familias, por lo tanto habría que hacer un entorno más agradable para sobrellevar, sobre todo, los fatídicos lunes.

Para ello, nuestro país ha sido pionero en derechos sociales, los cuales abarcan obviamente lo que tiene que ver con el Derecho Laboral. El artículo 123 constitucional es una disposición enorme que se refiere a aspectos laborales enfocados en la defensa y cuidado del trabajador. Ello da sustento a la Ley Federal del Trabajo, la cual dispone, desde definiciones de trabajadores, hasta obligaciones y derechos de patrones, sindicatos y personas que presten un servicio subordinado.

MÁS ALLÁ DE LA LFT

Pero además de cumplir con esas normas laborales, que normalmente se evaden por desconocimiento o por franca intención de no cumplir con lineamientos o requisitos a fin de sacar ventaja, existen otras en la materia que debieran ser observadas por las empresas y que suelen ignorar. Me refiero a las Normas Oficiales Mexicanas, dentro de cuyo rubro se encuentran las especializadas en Seguridad y Salud en el Trabajo.

Actualmente, sólo de esas normas, la Secretaría del Trabajo y Previsión (no Prevención, por favor) Social cuenta con más de 40 divididas en las que regulan la seguridad, la salud, la organización interna, las específicas por industria y las específicas por producto. Es decir, estas últimas dos se aplican para sectores muy específicos, por ejemplo la operación y mantenimiento de ferrocarriles o el manejo de sustancias peligrosas. Es decir, emiten lineamientos para que las y los trabajadores hagan esas tareas en determinados espacios o tomando medidas de seguridad muy particulares.

Pero de los otros tres rubros todas y cada una de las empresas tienen que cumplir, ya que, ya sea por una denuncia de algún trabajador o por las visitas de inspección aleatorias que haga la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, el incumplimiento de algún aspecto puede acarrear multas o, incluso, el cierre del centro de trabajo.

LA NORMA DE BIENESTAR EMOCIONAL

Centralizando más en esas Normas Oficiales Mexicanas me voy a referir a una que se mediatizó de forma importante por los alcances y la interpretación que de ella se hizo. Se trata de la “NORMA Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018, Factores de riesgo psicosocial en el trabajo-Identificación, análisis y prevención”

Y este punto lo señalo en esta columna porque, más allá de la obligación de los patrones para evitarse dolores de cabeza por su incumplimiento, el atenderla implica ponderar la salud integral del personal que se entrega cada día para, si bien obtener un salario, también para sostener un negocio que sin ellas y ellos no sería nada.

El contenido de la NOM035 es sumamente amplio que valdría para una asesoría completa que materialice acciones dependiendo del giro, tamaño y dirección de la empresa, sin embargo pero podemos puntualizarla en la obligación del patrón en aspectos como:

a)    La prevención, identificación y atención de los factores de riesgo psicosocial;

b)    La prevención, identificación y atención de la violencia laboral, y

c)    La promoción de un entorno organizacional favorable.

Para ello, el trabajo de las empresas es tener un plan de acción que pueda ser difundido entre todo el equipo de trabajo, contar con protocolos de atención en el caso de la detección de estos problemas y mantener, a través de encuestas anónimas, por ejemplo, una revisión de las medidas implementadas y sus resultados a fin de mantener esas acciones o cambiarlas.

Todo esto lo traigo porque, derivado de la pandemia, el estrés, la ansiedad y la salud mental en general, han sido aspectos que han lastimado severamente a una sociedad como la nuestra que se enfoca en mantener un salario de sobrevivencia, más que el camino para sentirse útil y suficientemente remunerado. La regulación del teletrabajo que trataremos en alguna otra entrega es la muestra de que los entornos laborales se vuelven cada vez más insoportables para una sociedad que ya se acostumbró a vivir estresada sin que ello implique que está bien o que sea sano.

NO ES UN JUEGO NI UNA QUEJA HUECA

Datos de la Organización Mundial de la Salud nos dicen que cerca de 300 millones de personas en el mundo sufren de depresión, más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad y sólo el 10 por ciento de ellas recibe ayuda profesional. En México, el 60 por ciento de las personas afirma tener estrés laboral, lo que lo pone en la cima de las estadísticas. Todos esos malestares mentales provocan que 800 mil personas se suiciden al año. No es cualquier cosa. Es por ello que por salud mental nuestra y de nuestros empleados debemos revisar procesos, tratos y escenarios de violencia que afectan el desarrollo integral del ser humano.

Esta columna dedicada con todo respeto a Dayana Vázquez, donde quiera que esté.

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