Septiembre: ni empleos ni empleados

Generalmente no me gusta plantear panoramas negativos, pero si la pandemia todavía no ve luz al final del túnel, la complejidad laboral menos… sigue bastante estancada.

Tanto empresas como empleados están enfrentando una situación inédita en la historia de la humanidad. Aquí algunos datos basados en estudios que se han realizado alrededor del mundo y que coinciden en sus hallazgos.

Empleados y exempleados

La mitad de las personas que perdieron su empleo no piensa regresar al horario del mundo godín. Ya encontraron la libertad que jamás se imaginaron disfrutar.

Por supuesto que estar fuera de nómina implica una incertidumbre a la que cuesta trabajo acostumbrarse. Pero, ya sea que hayan iniciado un negocio o se hayan convertido en nenis sin importar edad o género, las delicias de distribuir su propio tiempo no se compensan con la paga de sueldo alguno.

La curva de aprendizaje de administrar recursos (tiempo y dinero, principalmente) la pagaron con sangre, sudor y lágrimas, diría el clásico, pero fue una cuota que valió la pena. Y no están dispuestos a regresar.

Por otra parte, los empleados que siguen manteniendo su posición en una empresa también han descubierto las enormes ventajas del home office (claro, cuando las condiciones en casa son favorables). La libertad de vestimenta, de horario, de yugo sabe a dulce y es adictiva.

También está el dudoso regreso a cases. Ya se comprobó que en cuanto se abrieron las escuelas empezaron los contagios entre los menores que, por cierto, no se están vacunando. Y madres y padres tienen que estar ahí con ellos, aunque se hayan incorporado en modo híbrido.

Las empresas

Tanto grandes corporativos, como empleadores pequeños y medianos, están teniendo grandes problemas para encontrar trabajadores, en cualquier nivel.

La mayoría se está quedando en un cauteloso stand by con las contrataciones por la falta de certidumbre. Muchos de ellos no han podido definir si quieren continuar en modo híbrido o en qué clase de modo, por eso de que las personas no quieren regresar y no saben qué tanto de sus instalaciones quedarían ociosas, con altos costos de mantenimiento, independientemente de que ya se dieron cuenta que no necesitan tener a su gente encadenados y con el látigo a todo vapor para que el negocio fluya.

Por otra parte, siguen teniendo algunos puestos disponibles y que les está costando mucho trabajo cubrir, porque hay una sobreoferta de trabajadores no tan bien calificados, que además no quieren y/o no pueden quedarse en casa.

Entonces lo que han hecho es depurar las condiciones para incrementarles atractivo, pero su exigencia es mayor. Y esos puestos que ahora se encarecieron en cuanto a requisitos, incluyendo niveles de educación (de licenciatura pa’rriba), el CV se filtra por medio de palabras clave que por supuesto no comparten con nadie.

Curiosamente, ese tipo de personas que quisieran tener como sus empleados son los que pertenecen a los grupos de menor necesidad para regresar a un trabajo de 9 am a 6 pm, donde además esas 6 pm siempre son un decir.

El circulo vicioso que han traído estos 18 meses no está fácil de resolver ni se va a solucionar pronto. Este escenario dista mucho de ser definitivo ni mayoritario, pero es una realidad contundente que se mantendrá flotando en el aire sin poderse resolver.

Cuéntame aquí abajito en los comentarios o en Twitter qué has visto tú en tu alrededor. ¿Esto se parece en algo a lo que has visto a tu alrededor o no tiene nada que ver con lo que estás viviendo?

#AndaCuéntame

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; UPAEP y AsMedia; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días martes de cada semana.

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Dulce

Estamos en busca de independizarnos en el mundo laboral, de tener mejores oportunidades para nosotros y de mantener un buen equilibrio entre lo laboral (la forma en que generamos) y nuestro día a día, las empresas que no han logrado ver al capital humano como el futuro de sus organizaciones, los quieren seguir teniendo limitados por que es la forma más arcaica de sobrellevar una organización, sin embargo cuando la cultura organizacional se basa en la confianza, las personas cumplen por que saben que no quiere perder eso tan valioso.

Liliana Bretón

Muchas gracias por tu lectura y tu comentario. La independencia es un privilegio que pocos valoran o pueden darse el lujo. Por eso, quienes tengan la elección, deben valorarla, mientras que las empresas deberían respetarla.

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