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Saber, construir, distribuir: Storytelling, el arte de contar historias

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Con frecuencia, profesionales de la comunicación, el marketing, la publicidad y otras especialidades afines escriben, exponen y comparten sus conocimientos respecto al Storytelling; sin embargo, las estrategias de posicionamiento implementadas por diferentes marcas continúan ofreciendo contenidos que no terminar por conectar con sus audiencias. Menos cumplen con sus objetivos.

La importancia del Storytelling radica en saber qué contar, construir mensajes clave y distribuirlos con frecuencia, a través de diferentes plataformas y formatos, para conseguir los objetivos planteados.

Griselda Gonzaléz, profesional del marketing de contenidos y de la comunicación, explica que “las historias unen a las personas, las conectan y que ayudan destacar aquellos sentimientos y emociones que se tienen en común”. Su recomendación para las estrategias digitales es utilizar las Stories ya que con ellas se pueden crear narrativas interesantes con historias que pueden continuar a partir de las interacciones recibidas.

Recientemente, en la XVI Semana de la Comunicación de la FES Acatlán – UNAM tuvo lugar el panel “Storytelling organizacional” en el que participaron la profesora Martha Alicia Marquéz, el comunicador institucional y relacionista público Sergio Talavera y la diseñadora instruccional Catalina Escobar. A partir de lo expuesto, se rescatan algunas ideas clave que ayudarán a mejorar el posicionamiento de las marcas, productos, organizaciones, personas, etcétara, teniendo como base el arte de contar historias: Storytelling.   

Saber, construir, distribuir

Así como la estructura elemental de una oración contiene un sujeto, un verbo y un predicado, una historia debe tener una introducción, un desarrollo, un climax y un desenlace. Muchas veces, todo esto en sólo seis segundos.

El arte de crear y construir historias involucra también la renovación de las mismas, es decir: utilizar los mensajes clave con diferentes tonos y ángulos para poder compartir experiencias y, con éstas, generar estímulos en los receptores.

Un plus será utilizar los recursos retóricos del discurso y de la imagen para crear contenidos con los cuales la gente se pueda identificar y que comience a especular con el final de dicha historia. Por más teórico que esto suene, se debe entender que si hay un héroe es porque hay uno o varios villanos. O que si hay una solución es porque antes hubo un problema.

El contenido podrá ser considerado como el rey, pero sin una distribución no será conocido. Por eso algunos autores reconocen a la distribución como la reina, “la que usa los pantalones”.

Gracias a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) hoy se dispone de un amplio menú para elegir plataformas y formatos en los que se pueden compartir los contenidos creados. Por ejemplo, se pueden utilizar plataformas como los sitios de red social: Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, LinkedIn. Así como diferentes formatos: imágenes, infografías, videos, GIF, stories, 3D, 360º inteligencia artificial, entre muchos otros disponibles.

No hay que hacer a un lado aquellas plataformas y formatos que no viven en lo digital. El académico Henry Jenkins, en Converge Culture, explica la transmedia con diferentes ejemplos, como las historias de Star Wars que se cuentan a través de películas (), series, caricaturas, libros, videojuegos, conciertos, conferencias, festivales, juguetes, sitios de Internet, libretas, plumas, novelas, historietas, incluso contenido creado por los propios aficionados (aquí aplica un tema legal). Y aunque la saga no simpatiza con el 100% de la población, sí lo hace con los que ya conectaron y que buscan cada vez más contenidos disponibles. Son historias que gustan, lo mismo pasa con Harry Potter, Indiana Jones o James bond.

Prospectiva, hacia el storydoing

Como se mencionó al inicio de este artículo, ya se ha contado mucho sobre el Storytelling. El siguiente paso es el Storydoing. “Hechos, no palabras”. Dejar de contar lo bueno que son las marcas y demostrar que realmente lo que se cuenta en las historias es real, es tangible, es palpable. Aquí es donde se viven y comparten las verdaderas experiencias que tienen como consecuencia una recomendación boca a boca o pantalla a pantalla.

Las personas confían cada vez menos en lo que las marcas tratan de decirles de manera directa: “compra”, “adquiere”, “usa”; y se identifican más con lo que les dicen sus similares: “te recomiendo”, “yo uso”, “la mejor marca es”.  Lo importante es saber contar historias y utilizar diferentes plataformas y formatos para ser empáticos.

Saber pensar, para saber hacer.