
Está bien equivocarse, pero no tanto
Si te equivocas rápido, aprendes en menor tiempo y tienes oportunidad de levantarte con nuevos conocimientos para intentarlo otra vez.

Si te equivocas rápido, aprendes en menor tiempo y tienes oportunidad de levantarte con nuevos conocimientos para intentarlo otra vez.

Muchos mexicanos hemos caído en el malinchismo, aunque sea por cinco minutos de nuestra existencia. No sólo hemos añorado un pedacito de pertenencia gabacha sino que consumimos, hablamos y adoptamos hábitos, y en una de ésas hasta despreciamos lo nuestro.

A los medios de comunicación y a sus comunicadores les encanta andar dando cifras a diestra y siniestra. A los partidos políticos también. Pero siempre resulta confuso y por lo tanto el consumidor -y muchos de nosotros en la industria- terminamos dudando de su veracidad y sintiéndonos engañados.