Take it IZZI

Take it IZZI

Ah cómo me ponen nerviosa los comerciales de Izzi. Como que el que escribió, el que dirigió y los protagonistas se echaron un RedBull con un Sedalmerk; ocho cafés y seis litros de CocaCola.

Si su producto y su atención a clientes funcionaran a ese ritmo, se justificaría, pero ni eso. Yo no sé qué tanto se creen que la gente les cree que se trata de una empresa nueva. Todo mundo sabe (sabemos) que es Cablevisión -o Megacable- con botarga. Ojalá entendieran que no por cambiarse de nombre se nos van a olvidar sus deficiencias.

Su quesque especialidad siempre había sido la TV de paga y de repente decidieron incursionar en telefonía e internet como si dar ese pasito fuera como hacer un flan de cajita.

No conozco usuarios de Izzi-Cablevisión-Megacable que presuman del mejor servicio y/o se hayan convertido en evangelizadores.

Queja tras queja, mentada tras mentada. La empresa no puede cubrir las expectativas de sus clientes porque las promesas que hace en su publicidad es mediocremente cumplida.

En mi experiencia personal, después de un par de años de padecer la mitad del tiempo de señal, con reportes constantes y plantones de sus técnicos, nadie podría entender el regodeoso placer que sentí ir a hacer cola a su oficina, para darme el lujo de personalmente aventarles sus inservibles aparatejos y rechazar sus desesperados regalos como medida de retención de cliente que me resultaban irrisorios y hasta ofensivos.

Sus comerciales de TV parecieran querer compensar el letargo de su servicio y atención.

En esta nueva etapa, ya con campañas 100% Izzi, primero nos presentan a un Diego Luna que no puede ni respirar de lo rápidos que son sus diálogos.

Las versiones actuales de la señora Debayle son igual de vertiginosas. A mí me pone muy nerviosa su forzado caminadito veloz con esos megatacones que seguramente la hicieron caerse más de una vez durante la producción.

Por lo menos le hubieran ayudado con el modelito de los zapatos. Con esa tira en el tobillo visualmente le acortan como 10 cm de la pierna; como si el que diseñó el vestuario fuera su peor enemigo… como dijo aquel, no me ayudes, compadre.

 

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.